<p>En sus más de 100 años de historia, <strong>Citroën </strong>siempre ha vivido obsesionada por maximizar el confort y la usabilidad de sus automóviles. Solo como botón de muestra, recuerde la suspensión hidroneumática del primer <strong>DS Tiburon</strong> de 1955.</p>
El ‘concept’ car Elo solo mide 4,10 metros, pero ofrece ingeniosas ideas.
En sus más de 100 años de historia, Citroën siempre ha vivido obsesionada por maximizar el confort y la usabilidad de sus automóviles. Solo como botón de muestra, recuerde la suspensión hidroneumática del primer DS Tiburon de 1955.
El concept car Elo lleva esa filosofía al extremo y recurre a una silueta de monovolumen donde la forma responde a la función: el coche se adapta a las necesidades de sus ocupantes, no al revés.
Hasta seis puede acoger en una carrocería de apenas 4.10 metros de largo, como un C3 actual, y que rompe con la tendencia de ir hacia vehículos cada vez más grandes. Aunque el logro no es nuevo. Ya presumía de ello el Fiat Multiplà de 1956, con una ingeniosa fórmula que luego repitió su sucesor en 1999, un gran automóvil traicionado por su estética.
La del Citroën Elo, más agraciada, también se asemeja a un cubo, con las ruedas colocadas en los extremos, una gran superficie acristalada y puertas que se abren de forma opuesta para acceder a un habitáculo que es una caja de sorpresas. En ello, también resulta clave que sea 100% eléctrico, con la batería en el suelo y el motor en la parte trasera. Es una arquitectura que da gran libertad a los diseñadores.
Destaca la posición del conductor. Ubicado en el centro, como en una nave espacial, se sienta en una gran butaca que puede girar 360 grados para convertir el interior en un pequeño salón. Además, bajo la banqueta posterior de tres plazas, se esconden otras dos pequeñas butacas para los dos acompañantes extras.
Y es que, cuando se estima que un automóvil pasa hasta el 95% del tiempo parado, el objetivo del Elo es ofrecer soluciones que maximicen su uso en esas situaciones. Por ejemplo, para descansar gracias a las dos colchonetas hinchables que esconde en la parte trasera y permiten montarse una cama.
Están hechas, como las tapicerías de los asientos, con materiales técnicos diseñados por Decathlon, del mismo modo que Goodyear ha proporcionado ruedas específicas por si queremos abandonar el asfalto y montarnos una pequeña acampada.
Así, podemos sacar al exterior varias sillas; usar la parte superior de los guardabarros para dejar vasos y platos; colocar toldos en los laterales y tenemos un compresor de aire comprimido para hinchar una balsa, además de tecnología V2L para dar electricidad a una pequeña barbacoa o a un altavoz. Incluso podemos convertir el interior en una pequeña sala de cine contemplando, a la vez, el cielo estrellado gracias al techo retráctil posterior.
Mucho ocio, pero también negocio ya que la tercera dimensión del Elo transforma el entorno del conductor en un puesto de trabajo 100% conectado similar al que tendríamos en la oficina.
¿Será así el coche del futuro? Mala pinta no tiene, la verdad.
Las ruedas del Citroën Elo son un prototipo. Las ha diseñado Goodyear y están pensadas para actividades al aire libre y ofrecen una baja resistencia para maximizar la autonomía. En la llanta, una luz LED avisa si tienen la presión adecuada (se pone en color verde) o se han desinflado (rojo).
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