<p>El eterno debate sobre la importancia de determinadas asignaturas se reabre a causa de la inteligencia artificial (IA), que exige abrirse paso en la educación y formación profesional, incluso pagando el precio de ampliar el horario lectivo o, dado el caso, sacrificando asignaturas que no pertenecen a las ciencias o las humanidades. </p>
El eterno debate sobre la importancia de determinadas asignaturas se reabre a causa de la inteligencia artificial (IA), que exige abrirse paso en la educación y formación profes
El eterno debate sobre la importancia de ciertas asignaturas se reabre a causa de la inteligencia artificial. La IA exige entrar de lleno en la educación y formación profesional, incluso si implica ampliar el horario lectivo o, dado el caso, sacrificar materias.
Según la última Encuesta Funcas sobre Inteligencia Artificial con datos de 2025, el 80% de la población está de acuerdo en que esta última tecnología debería tener más protagonismo en los planes de estudio de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Y si para ello hubiera que quitar tiempo de otra asignatura, los hay partidarios de retirar del plan de estudios las relacionadas con las artes (un 16,9% sacrificaría la música y el 12%, la formación artística), la educación física o la religión, ambas en la misma proporción (7%).
Sólo el 0,6% sacrificaría el estudio de la lengua castellana, y el 1,1%, de la informática. Las asignaturas definidas como troncales, como Historia, serían sustituibles por IA para el 2,4% y Ciencias Naturales, para el 2,8%. El inglés u otros idiomas extranjeros perderían importancia frente al manejo de la IA para el 2,4% de los encuestados (en total, 1.200 individuos de entre 18 y los 75 años en una muestra representativa de la población nacional según explica Funcas).
María Miyar, directora de Estudios Sociales de Funcas, destaca a este medio la reelevancia de que los encuestados sí identifiquen la importancia de poseer destrezas relacionadas con la IA de cara a un futuro profesional. Sin embargo, no se detecta la misma atención de cara a un aprendizaje social. Con todo, y como puntualiza, la mayoría (39%) todavía se inclina por ampliar el horario lectivo, aunque no especifican en cuántas horas.
La elección de la IA en detrimento de las artes, la educación física o la religión sorprende a expertos como Enrique Ferrari, vicedecano de investigación en la Facultad de Artes y Ciencias sociales de UNIR. «Es preocupante el enorme desconocimiento de lo que nos aporta la música o el arte a nuestra formación integral como personas», expresa en primer lugar. Luego, ante el dato de que sólo el 2% sustituiría Matemáticas: «si la IA nos puede suplantar en muchas de nuestras actividades, no tiene sentido que nos formemos para desarrollar un trabajo que va a hacer mucho mejor que nosotros».
En este sentido, el Foro Económico Mundial, en su informe Future of Jobs Report 2025 prevé adversidades para perfiles de empleo como secretarios,asistentes administrativos y operadores de entrada de datos, porque sufrirán la automatización de sus labores. Y por ende, un declive de su demanda. Lo mismo ocurrirá con contables y auditores, cajeros y auxiliares de bancos, asistentes de servicio al cliente o diseñadores gráficos.
En cambio, las competencias de carácter más humanístico y cognitivas serán las más demandadas en el próximo lustro, según el Foro. El estudio además resalta la creatividad, la resiliencia y la alfabetización tecnológica (en IA y análisis de datos) como fundamentales para afrontar las transformaciones del empleo, marcado por la disrupción tecnológica o las tensiones geopolíticas, entre otros. Apoyados en estos criterios, se adelanta un auge en los empleos del sector agrícola, la construcción, los transportes y la rama de asistencia y cuidado personales junto a la enseñanza.
De cara al futuro laboral, Francesc Pujol, profesor en la Universidad de Navarra y codirector de EurekAI, considera que sacrificar las asignaturas sustitubles para los encuestados de Funcas «es la peor de las estrategias; lo que más se va a necesitar en el futuro profesional es gente con criterio. O sea, no tanto con más conocimiento, sino con pensamiento crítico«, asegura, «y se adquiere formando a los estudiantes en las grandes preguntas. Y hay varias de estas en el ámbito de la ciencia y la tecnología…, pero también aparecen en el campo de la ética, de las humanidades». No se trata de restar tiempo en la formación de las materias artísticas, sino de integrar la IA de forma práctica en las asignaturas, al modo de «una buena alianza».
Pujol defiende que la ausencia de asignaturas creativas o éticas condicionará el futuro laboral de los alumnos del presente, que desarrollarán una menor capacidad para cuestionar la IA en su propio uso. Además de saber elaborar promts, «exige plantearse muchas preguntas y saber cómo manejar las respuestas» de cada problemática. «Es inevitable, indispensable y una gran oportunidad en alfabetización para todos los alumnos en todos los niveles incluir el uso integrado de la IA en el periodo de formación», asegura. Como herramienta, la IA contribuye al desarrollo del pensamiento crítico y de análisis, además de la capacidad creativa y la innovación, defiente.
«La IA es el propio lenguaje, porque tienes que saber escribir los prompts. Y en función de ellos tendrás mejores o peores resultados; eso es ética, porque hay que saber valorar. Y qué hacer o no hacer con con ello, es el sentido crítico«, ejemplifica por su parte Ferrari. También apuesta por una integración trasversal en todas las formaciones, incluso en las artísticas o del bienestar. Ilustra que la IA, como herramienta, incluso ayuda en el control y evolución de las métricas deportivas de los alumnos. Y si se busca una conexión con la ética, «pocas asignaturas son más importantes actualmente para poder orientarnos ante un momento tan disruptivo como es el de la IA», donde la regulación y los códigos de uso todavía llegan detrás del avance tecnológico.
En resumen, y para los alumnos, Ferrari recalca la importancia de un currículo formativo que equilibre todas las ciencias sin renunciar a ninguna.
Aprender a usar IA se ha convertido en una necesidad urgente, a la misma velocidad que el desarrollo de la propia tecnología, y justifica su demanda en los perfiles más buscados dentro del mercado laboral.
Dan cuenta de ello análisis como el realizado por LinkedIn, en base a sus datos sobre la evolución de los puestos de trabajo entre 2023 y 2025. La plataforma determina que para este 2026, entre los diez «empleos en auge» se encontrarán ingenieros y directores de IA, expertos en ventas de productos tecnológicos, investigadores en el aprendizaje automático (machine learning), analistas de logística o ingeniería civil…, o en el área más social y humanística, los responsables de asuntos públicos y asesores legales.
Porque ChatGPT, Gemini, Copilot, Perplexity, Grok… las herramientas de IA proliferan y se infiltran entre las tareas más complejas y sencillas. Queda reflejado en su uso cotidiano: el porcentaje de los usuarios habituales de ChatGPT en España se duplicó entre 2024 y 2025, pasando del 14% al 28% según los datos de Funcas. Su última estadística destaca que este hecho se produjo después de un año en el que la misma tasa se había triplicado (entre 2023 y 2024 creció desde el 4% al 14%).
De cara a los próximos cinco años, el 45% de los encuestados por el think tank considera que el impacto de la IA en su vida diaria será «mucho o bastante», y de signo positivo. La proporción supera a quienes anticipan un cambio de la misma magnitud pero negativo (un 25%), y a quienes prevén pocos efectos o ninguno (31%) en su futuro.
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