<p>La intensidad del salvaje calor de Asunción, en pleno verano austral, es comparable al nivel de enojo de Paraguay y Argentina ante la «cumbre privada» que <strong>Luiz Inácio da Silva</strong> se autoorganizó con la Unión Europea (UE), un día antes de la esperada firma del acuerdo de libre comercio con el Mercosur.</p>
Von der Leyen visita Rio de Janeiro en la víspera de la firma del tratado a la que no acudirá el presidente brasileño
La intensidad del salvaje calor de Asunción, en pleno verano austral, es comparable al nivel de enojo de Paraguay y Argentina ante la «cumbre privada» que Luiz Inácio da Silva se autoorganizó con la Unión Europea (UE), un día antes de la esperada firma del acuerdo de libre comercio con el Mercosur.
«La asociación con la UE fue una de mis prioridades en mi tercer mandato. Vamos a hacer historia», dijo Lula tras recibir a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, este viernes en Río de Janeiro.
La Cumbre debía incluir a Antonio Costa, presidente del Consejo, pero el portugués no pudo volar a Brasil ante la cancelación de su vuelo de Lufthansa entre Alemania y Brasil. No es, en cambio, un problema de conexiones aéreas lo que le impide a Lula estar este sábado en Asunción junto al presidente paraguayo, Santiago Peña, el argentino, Javier Milei, el uruguayo, Yamandú Orsi, el boliviano Rodrigo Paz, y el panameño, José Raúl Mulino.
No, Lula no estará en Asunción porque no acepta haber perdido el protagonismo que le hubiera dado ser el presidente anfitrión y firmar el tratado el pasado diciembre en la Cumbre del Mercosur en Foz de Iguazú.
«¡Finalmente! Estoy aquí, ¡qué gran placer!», le dijo Von der Leyen a Lula al llegar al Palacio de Capanema, delegación de la cancillería brasileña en Río de Janeiro. Von der Leyen elogió el compromiso de Lula con la democracia y con el diálogo a nivel internacional.
El acuerdo entre el Mercosur y la UE, que creará la mayor área de libre comercio del mundo, se firma a nivel de cancilleres, pero Peña buscó darle el relieve que merecía e invitó a sus homólogos a celebrar el acuerdo en Asunción.
«No cayó nada bien en el gobierno paraguayo, y sobre todo en el gobierno argentino, que Lula se organizara su propia cumbre un día antes», aseguró CNN Brasil citando fuentes de ambos gobiernos. La presidencia del Paraguay optó por una respuesta contenida ante la consulta de EL MUNDO, pero apelando a una fórmula que refleja el enojo de Asunción con Lula: «No tenemos postura al respecto». Ajeno a las críticas, Lula celebró el hito en un artículo publicado en el diario argentino La Nación.
«En una época en la que el unilateralismo aísla los mercados y el proteccionismo inhibe el crecimiento global, dos regiones que comparten valores democráticos y defienden el multilateralismo eligen un camino diferente. Frente a la lógica de las guerras comerciales, que segregan economías, empobrecen naciones y aumentan la desigualdad, el Mercosur y la Unión Europea firman mañana uno de los acuerdos más amplios del siglo XXI», escribió el presidente brasileño, que envió en el texto un mensaje con claro destinatario en el presidente estadounidense, Donald Trump.
«Ante el crecimiento del extremismo político, el Mercosur y la Unión Europea demuestran en la práctica que el multilateralismo, que tantos beneficios aportó al mundo tras la Segunda Guerra Mundial, sigue siendo actual e imprescindible», continuaba.
En las cuatro capitales del Mercosur -Bolivia aún no se incorporó formalmente y Panamá sigue negociando- se celebra el acuerdo negociado por casi 26 años, aunque hay cierto temor ante lo que suceda la semana próxima en el Parlamento Europeo, que deberá votar si se recurre a la justicia para impugnar el pacto.
Si esto sucediera, el acuerdo podría aplicarse provisionalmente, pero su ratificación se demoraría. Y si en marzo, cuando el Parlamento Europeo vote por su aprobación, el acuerdo fuera rechazado, tal como desea el presidente francés, Emmanuel Macron, la comedia de enredos entre Lula y sus colegas presidentes pasaría a ser la anecdótica imagen final de lo que pudo ser y ya no será.
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