<p>A mediados de 2024, <strong>Javier Milei</strong> prometió que en apenas un año la inflación sería pulverizada, se desplomaría. A seis meses de comprobar si la promesa se cumple, la inflación de enero le demostró al presidente argentino que deshacerse de ella es un desafío más arduo de lo esperado.</p>
La inflación de enero confirmó que la cifra prevista en el presupuesto 2026 (10,1% en todo el año) es ya una quimera. Los expertos creen que será más del doble, un 22%.
A mediados de 2024, Javier Milei prometió que en apenas un año la inflación sería pulverizada, se desplomaría. A seis meses de comprobar si la promesa se cumple, la inflación de enero le demostró al presidente argentino que deshacerse de ella es un desafío más arduo de lo esperado.
En el primer mes del año, los precios crecieron un 2,9% mensual, el índice más alto en siete meses. La inflación, en vez de bajar, sube, toda una novedad en el gobierno del ultraliberal, que tiene en el descenso de la inflación (heredó un 211% anual) su principal logro hasta el momento.
La inflación de enero confirmó que la cifra prevista en el presupuesto 2026 (10,1% en todo el año) es ya una quimera. Los expertos creen que será más del doble, un 22%.
Semanas atrás, Milei rebajó un tanto su promesa de desplome total de la inflación y anticipó que el índice mensual tendría «un cero adelante» en agosto de este año. ¿Lo logrará?
Clarín, el principal periódico del país, cree que sí: «Por ahora no se observan errores groseros del gobierno (…). Las expectativas todavía señalan que la inflación irá a la baja este año, más allá de la resistencia de la misma en los próximos meses, sobre todo en tarifas».
La paradoja radica en la reciente polémica acerca del sistema para medir la inflación. Marco Lavagna, director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (indec), renunció el 1 de febrero, ante la decisión de Milei de no aplicar un nuevo método de medición de la inflación que contempla los patrones actuales de consumo y no los de hace décadas.
Según expertos locales, con el método que quería implementar Lavagna, la inflación de enero hubiera sido del 2,7%, dos décimas menos. Los medios argentinos coinciden en que el gobierno de Milei frenó la puesta en marcha del nuevo sistema por temor a que la inminente subida de tarifas derivara en un índice mayor este año.
El ministro de Economía, Luis Caputo, no tiene dudas de que la inflación se encamina a ser un mal recuerdo en Argentina, un país que por décadas fue incapaz de exterminar ese mal de su economía.
«El programa económico tiene como pilares fundamentales el equilibrio fiscal, el control estricto de la cantidad de dinero y la recapitalización del BCRA (Banco Central de la República Argentina). Esto permitirá que la inflación converja a niveles internacionales en nuestro país por primera vez en más de dos décadas».
Clarín destacó que el contexto internacional actual «juega muy a favor de la Argentina», y citó un informe de JP Morgan acerca de la situación en la tercera economía de América Latina.
«En Argentina prevemos que el déficit de cuenta corriente se reduzca al 1,2% del PIB, desde el 2% del año pasado. Esta reducción del déficit de cuenta corriente se sustenta en mayores exportaciones agrícolas y petroleras, y se compensa parcialmente con mayores importaciones en un contexto de recuperación económica. Y el déficit de servicios debería contraerse significativamente, siempre que se mantenga el nivel actual del tipo de cambio».
Según JP Morgan, Argentina, que ha ido reduciendo en los últimos meses en forma sustantiva su tasa de riesgo país, debería «regresar a los mercados» financieros internacionales «en el próximo trimestre».
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