<p>Si la denuncia por presunto <strong>acoso sexual</strong> a un joven aprendiz de torero acaba, como sugiere el <a href=»https://www.elmundo.es/e/ps/psoe-partido-socialista-obrero-espanol.html»>PSOE</a>, en los juzgados, no sería la primera vez que el alcalde de La Algaba, <strong>Diego Manuel Agüera</strong>, tiene problemas con la justicia por su particular forma de entender el ejercicio de su cargo.</p>
El regidor de La Algaba fue investigado judicialmente por adjudicaciones irregulares pero se libró porque anularon las grabaciones que le inculpaban
Si la denuncia por presunto acoso sexual a un joven aprendiz de torero acaba, como sugiere el PSOE, en los juzgados, no sería la primera vez que el alcalde de La Algaba, Diego Manuel Agüera, tiene problemas con la justicia por su particular forma de entender el ejercicio de su cargo.
La denuncia que este viernes -tras un mes en el cajón– empezó a tramitar el Partido Socialista alude al «abuso de poder» como una de las particularidades del regidor algabeño. «Posición de superioridad» es otra de las expresiones que utiliza el denunciante anónimo de este nuevo escándalo de acoso sexual que sacude al PSOE, que apunta al «miedo» a represalias como el motivo por el que, hasta ahora, nadie había denunciado los hechos, ni siquiera los padres de la supuesta víctima o el propio adolescente, aprendiz en una escuela municipal taurina.
Ese abuso de poder al que alude la denuncia presentada el 13 de enero -ante el PSOE y también ante la Oficina Anti Fraude de Andalucía- es lo que le llevó a ser investigado judicialmente en 2016 en su primer gran escándalo, motivado por las supuestas irregularidades en la adjudicación de dos contratos municipales, que dio a empresas cercanas a militantes socialistas.
Entonces se libró porque la principal prueba de cargo, unas grabaciones de una conversación entre él y una empleada municipal (afiliada del PSOE) fueron anuladas por la Audiencia Provincial de Sevilla al entender que se había vulnerado el derecho fundamental al secreto de las comunicaciones y esa decisión, que tomó la juez Mercedes Alaya -la misma del caso de los ERE-, desinfló una investigación judicial que amenazaba seriamente al alcalde.
En aquella grabación, que desveló en exclusiva EL MUNDO en febrero de 2016, se escuchaba a Agüera explicar a su interlocutora que había adjudicado contratos municipales a una empresario local, vinculado al Partido Socialista, por una decisión suya, «porque me ha salido de la polla», dijo literalmente el regidor algabeño.
«Aquí se está a los pies del PSOE»; «Se le dio [un contrato] porque me salió a mí de la polla»; «Hay más de cuarenta empresas y se la di a tu padre». Los entrecomillados son parte de aquella grabación que Agüera mantuvo en 2013 con una trabajadora del Ayuntamiento y afiliada socialista en la que se refiere a varios contratos adjudicados por su equipo de gobierno.
La grabación tenía una duración aproximada de diez minutos y en ella el alcalde reconocía que se habrían amañado, al menos, dos adjudicaciones de otros tantos contratos municipales. El primero de ellos, una obra por un importe de 140.000 euros y, la segunda, el suministro de carros para los barrenderos, por 22.000 euros.
En el primer caso, el adjudicatario no es otro que el padre de la militante socialista a la que se lo cuenta, E.C.G., cuya familia, por lo que asegura Agüera, se habría visto beneficiada notablemente por las adjudicaciones del Consistorio. La otra adjudicación pública de la que hablan es el suministro de carros para los barrenderos, un contrato respecto al cual el alcalde de La Algaba manifiesta que el Ayuntamiento pagó al adjudicatario los «22.000 pavos» y, sin embargo, recibió diez carros menos de lo estipulado. «Eso es robar, en mi pueblo se llama robar. Y estamos ‘callaos’ como putas. Antes eso que se entere la oposición y vayamos p’alante porque eso es robar», apostilla.
«Aquí se está a los pies del PSOE», le dice a la trabajadora y militante socialista en un momento de su reunión, añadiendo, a modo de aclaración, que «tú no estás a los pies de nosotros, que yo me iré y tú estás a los pies del PSOE».
A sus 45 años, Diego Manuel Agüera es un joven veterano alcalde del PSOE de Sevilla en una plaza, la de La Algaba, que se han disputado históricamente los socialistas con Izquierda Unida en una pugna a veces feroz y siempre personal y que él mantiene desde 2011 de forma ininterrumpida.
Además de alcalde, es el secretario general de la agrupación local socialista y tiene cargos dentro de la Diputación de Sevilla, otro feudo histórico del PSOE.
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