<p>La contratación de los riders no marca ni mucho menos el final de la conflictividad laboral en el sector delivery. CCOO convocó este viernes una rueda de prensa en la que denunció prácticas antisindicales y la puesta en marcha de un <strong>»ERE» encubierto en Glovo</strong>, por el momento, el mayor empleador del sector .</p>
El sindicato demanda una mejora de condiciones laborales y amenaza con movilizaciones
La contratación de los riders no marca ni mucho menos el final de la conflictividad laboral en el sector delivery. CCOO convocó este viernes una rueda de prensa en la que denunció prácticas antisindicales y la puesta en marcha de un «ERE» encubierto en Glovo, por el momento, el mayor empleador del sector .
«Es un ERE cada semana. En Navarra, en diciembre, que es el único comité al que se le ha pasado información, hubo 45 despidos para entre 200 y 250 trabajadores», apunta el adjunto a la Secretaría de Acción Sindical de CCOO, Carlos Sola de la Torre-Verdejo.
El sindicato se ha convertido en la organización dominante en las ciudades en las que la compañía de reparto ha celebrado elecciones sindicales, entre ellos Madrid, en unos procesos, señalan, marcados por actuaciones «antisindicales» como el despido de integrantes en las listas, denuncia CCOO.
La situación interna a nivel laboral de Glovo es compleja porque, para empezar, todo está sujeto a un fallo judicial a nivel contencioso-administrativo sobre el recurso de la empresa ante las altas de oficio que dio Inspección de Trabajo el pasado enero. Son más de 30.000 personas que constan de cara a la Seguridad Social como trabajadores de Glovo y a los que Glovo se vio obligado a ofrecer un contrato, según CCOO.
Muchos de ellos lo rechazaron, pero, formalemente, siguen constando como empleados, mientras otros han sido despedidos de la compañía o lo han dejado frente a ofertas mejores por parte de las empresas de flotas. Por elllo, el número de empleados real es sensiblemente menor.
En esa línea, José Ramón Navas, presidente del Comité de Empresa de Glovo en Madrid, aseguró que este mismo viernes se pediría la primera reunión a la empresa de cara a plantear nuevas demandas como la oferta de vehículos y teléfonos móviles de empresa. Desde el sindicato ya amenazan con nuevas movilizaciones.
«Se está ejecutando un régimen disciplinario totalmente represivo y abusivo basado en reglas algorítmicas que deciden qué es un tiempo de entrega o espera excesivo», denuncia Sola, que llamó a Inspección de Trabajo a que volviera a actuar sobre las prácticas denunciadas.
En la misma línea, también subrayó que el sindicato está intentando que todos los despidos se denuncien como improcedentes, algo que no es fácil señalan ante la «apatía» de parte de la plantilla. De hecho, Navas subraya que solo el 11% de los 2.800 trabajadores censados votaron en las elecciones sindicales convocadas en Madrid.
La rueda de prensa llegó pocos días después de que en Italia, el fiscal de Milán, Paolo Storari, ha pedido la intervención de Glovo al considerar que los trabajadores tenían condiciones laborales bajo el «umbral de la pobreza».
En España, Glovo sigue teniendo subre su cabeza la posibilidad de afrontar decenas de sanciones por la laboralidad de sus repartidores, un pago que se suma a las cuotas atrasadas de la Seguridad Social. Aunque la compañía ha ganado varios pleitos en la Audiencia Nacional en el que solo ha tenido que pagar las cuotas al considerar el juez que no merece sanción porque el concepto de si un repartidor laboral estaba en disputa, esa línea argumental es más compleja de mantener para los casos tras la aprobación de la Ley Rider.
Delivery Hero, dueño de la compañía, calcula que el golpe puede superar los 1.000 millones de euros.
Actualidad Económica
