<p>En junio, la multinacional estadounidense Lilly <a href=»https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2025/06/05/68416687e4d4d8d8388b45c4.html» target=»_blank»><strong>anunció una inversión de 153 millones de euros </strong></a>-a ejecutar entre 2026 y 2030- en su planta de producción de Alcobendas (Madrid). Esta inversión se calificó como extraordinaria porque se sumaba a otra previa, anunciada en 2023 (y hasta 2029), de 167 millones de euros.</p>
Alcobendas acogerá la fase final de la producción de orforglipron gracias a la inversión de más de 300 millones de euros iniciada en 2023
En junio, la multinacional estadounidense Lilly anunció una inversión de 153 millones de euros -a ejecutar entre 2026 y 2030- en su planta de producción de Alcobendas (Madrid). Esta inversión se calificó como extraordinaria porque se sumaba a otra previa, anunciada en 2023 (y hasta 2029), de 167 millones de euros.
Entonces no se detalló cuál era el destino de esas cantidades, ahora Julio Gay-Ger, presidente y director general del Hub de Iberia de Lilly (España, Portugal y Grecia) desvela a las cabeceras de Unidad Editorial esu finalidad: cuadruplicar la capacidad actual de la planta de Alcobendas para ampliar e incorporar nuevas líneas de producción, entre ellas orforglipron, la versión oral (en pastilla) y mejorada del fármaco inyectable antiobesidad Mounjaro.
La compañía está pendiente de recibir la luz verde de las agencias reguladoras: en EEUU, a mediados de año, y en Europa, a finales. Esto supondrá una revolución en el segmento de la diabetes y la obesidad. Y así seguir compitiendo con Novo Nordisk.
«La inversión anunciada el año pasado se va a realizar fundamentalmente entre 2026 y 2028. Si cumplimos con los objetivos, en tres años vamos a tener una nueva planta en Alcobendas que nos permitirá, como mínimo, cuadruplicar la cantidad producida aquí», afirma Gay-Ger aunque la operatividad completa a la que aspira Lilly se logrará para 2030.
Mantener la exportación actual de la producción de la planta a 120 países «es nuestro gran objetivo, y es de una complejidad muy significativa, casi como si tuviéramos que construir una planta totalmente nueva desde cero, porque vamos a hacerlo al mismo tiempo que seguimos produciendo», afirma.
Gay-Ger ilustra la importancia de que parte de la producción de orforglipron se pueda hacer en España por el potencial de un compuesto con importantes ventajas, tanto en diabetes tipo 2 como en obesidad, respecto a los disponibles en la actualidad. En primer lugar, al tratarse de una molécula pequeña de administración oral, «la capacidad de producción y respuesta a la demanda es mucho mayor que en el caso de los inyectables».
Además, señala que «el hecho de que sea una molécula no peptídica también constituye una ventaja importante, porque contribuye a que su biodisponibilidad sea superior al 70%. Orforglipron va a ofrecer la eficacia de un producto inyectable de GLP-1 sin sus limitaciones: se puede suministrar y escalar mucho más rápido y de forma simple».
El papel de España en su proceso de producción se centrará en la fase final, «que es probablemente la más complicada», y todas las inversiones anunciadas en Alcobendas «tienen el objetivo final de que la planta se pueda convertir en uno de los centros mundiales de Lilly para esa fase final y empaquetado de orforglipron, para lo cual ya estamos testando líneas de producción en la planta».
Mounjaro es el fármaco estrella de la compañía -representa cerca del 50% de su facturación actual- y Lilly está trabajando con el Ministerio de Sanidad para su financiación en el mercado español, primero en su indicación en diabetes tipo 2. «Desafortunadamente, ya lo hemos intentado dos veces con distintos enfoques y no nos ha ido bien, porque hay una comisión de precios con múltiples jugadores, cada uno con perspectivas diferentes», lamenta.
Al mismo tiempo, reconoce que también buscan la financiación de Mounjaro para obesidad. «Hay países que lo están estudiando». «En diabetes tipo 2 está súper probado; sin embargo, todavía hay pacientes que no alcanzan el objetivo de control de la glucemia que este producto ofrece porque no pueden acceder a él», explica.
Gay-Ger argumenta las razones para conseguir la luz verde en obesidad: «Es la causa raíz de más de 200 complicaciones que se pueden prevenir si se trata, entre ellas la diabetes tipo 2. Es evidente que el impacto presupuestario de tratar a nivel mundial a más de 2.000 millones de personas que pueden sufrir obesidad hoy es un reto que hay que manejar con cuidado para garantizar la sostenibilidad de los sistemas, aunque su coste-efectividad no está en duda, ya que se prevendrían muchas enfermedades y hospitalizaciones a futuro y se mejoraría muchísimo la productividad».
«Contamos con la buena voluntad de los diferentes actores, pero nos tenemos que poner de acuerdo en las condiciones», señala el presidente de Lilly, quien afirma que las dos negativas obtenidas hasta ahora para la financiación en España de Mounjaro «se han basado en argumentos puramente económicos; nadie tiene dudas sobre el producto, y las propuestas económicas que Lilly ha ofrecido son comparables a las de otros países de Europa en los que ya está financiado, como Italia, Alemania o Reino Unido. Quizá tengamos que hacer algunos ajustes por las dos partes para tratar de llegar a un acuerdo, y nuestra intención es que ese acuerdo llegue lo más rápido posible».
En su opinión, «es frustrante que un país como España, líder en innovación y desarrollo de estudios, en Europa sea de los últimos en Europa en obtener la financiación de un producto innovador que ayuda muchísimo a la sociedad. Si somos capaces de liderar en ensayos clínicos, deberíamos ser capaces de liderar también en el acceso de los pacientes españoles a esa innovación, desarrollada en gran parte por investigadores españoles. Es una responsabilidad nuestra y de todos los agentes implicados, incluidas las sociedades médicas y la sociedad».
Lilly contempla un futuro prometedor en España tras un 2025 en el que «superamos nuestras expectativas con una facturación de 750 millones de euros. Globalmente, estamos creciendo de manera importante, con unas ventas de más de 60.000 millones de dólares en 2025»; una cifra muy importante porque engrosa el 25% de la facturación que consistentemente invierte en I+D. La previsión para 2026 es alcanzar los 80.000 millones de dólares en ventas. «Cuanto más vendemos, más cantidad representa ese 25% que se destina a la innovación que necesitaremos en los próximos 5 a 10 años», concluye.
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