<p>Cisma en el gobierno de coalición. <strong>Moncloa</strong> lleva preparando varios días las <a href=»https://www.elmundo.es/economia/empresas/2026/03/20/69bc2cb321efa0da0e8b4596.html»>medidas</a> que va a incluir en el plan contra la guerra que debía aprobar esta mañana un <a href=»https://www.elmundo.es/e/co/consejo-de-ministros.html»>Consejo de Ministros</a> que tenía previsto su inicio a las 09.30 horas. Pero la reunión del gabinete se ha retrasado casi dos horas y media, según confirman fuentes gubernamentales a <strong>EL MUNDO</strong>. Los ministros de <a href=»https://www.elmundo.es/espana/sumar.html»>Sumar</a> se han negado a entrar a la hora convocada en disconformidad con lo que ha propuesto el sector socialista, al no incluir las <a href=»https://www.elmundo.es/espana/2026/03/20/69bc3a77fc6c8310368b456e.html»>medidas sobre Vivienda</a>, que viene siendo el elemento de confrontación. Esta crisis interna ha supuesto que <strong>Pedro Sánchez</strong> y <strong>Yolanda Díaz</strong> hayan tenido que negociar directamente para intentar encontrar una solución. La reunión ha comenzado sobre las 11.50 horas pero con la negociación aún viva dentro de la sala.</p>
Los 5 miembros magenta han adoptado esta decisión en desacuerdo al no incluir el primer plan las medidas sobre Vivienda. Pedro Sánchez y Yolanda Díaz han negociado para desatascar la situación
Audio generado con IA
Cisma en el gobierno de coalición. Moncloa lleva preparando varios días las medidas que va a incluir en el plan contra la guerra que debía aprobar esta mañana un Consejo de Ministros que tenía previsto su inicio a las 09.30 horas. Pero la reunión del gabinete se ha retrasado casi dos horas y media, según confirman fuentes gubernamentales a EL MUNDO. Los ministros de Sumar se han negado a entrar a la hora convocada en disconformidad con lo que ha propuesto el sector socialista, al no incluir las medidas sobre Vivienda, que viene siendo el elemento de confrontación. Esta crisis interna ha supuesto que Pedro Sánchez y Yolanda Díaz hayan tenido que negociar directamente para intentar encontrar una solución. La reunión ha comenzado sobre las 11.50 horas pero con la negociación aún viva dentro de la sala.
«Seguimos negociando», señalaban pasadas las 09.30 horas fuentes del Gobierno. Desde Sumar ya trasladaban estos días que iba a presionar hasta el último momento, hasta la misma reunión del gabinete para lograr su propósito. Es un hecho sin precedentes. Se han llevado negociaciones al límite, hasta la misma reunión, pero nunca se había paralizado un Consejo de Ministros por un plante de una parte de sus miembros. Sí se retrasó en enero de 2025, cuando los ministros, todos, tuvieron que esperar en una sala al visto bueno de Carles Puigdemont al replanteamiento del llamado «escudo social».
Finalmente, tras una negociación que se ha prolongado hasta la misma sala, la solución que se ha adoptado en ese juego de equilibrios es articular dos decretos, uno con las medidas centradas en el núcleo que defendían los socialistas y otro texto que recogerá las medidas relativas a la Vivienda. Este último tiene el riesgo de caer en el Congreso por la oposición de Junts, pero Moncloa trata de salvar el del paquete de ayudas por la crisis a raíz de la guerra. Que era su objetivo.
Los elementos que estaban en el foco de la discrepancia son las medidas de Vivienda -tope a los alquileres y moratoria de los desahucios- y los márgenes empresariales, los beneficios que están logrando algunas compañías debido a la guerra. A los ministros de Sumar tampoco les convencía que el plan de medidas se basara fundamentalmente en rebajas del IVA. «En estos términos no hay acuerdo», insisten.
La Moncloa está obligada a hacer un juego de equilibrios, porque mientras Sumar exige intervenir en el mercado de la vivienda, Junts, cuyos siete votos son necesarios para convalidar las ayudas en el Congreso, rechaza ese propósito y anticipa que si se lleva a cabo votarán en contra.
Un ejemplo de la tensión que ha estado latente estos días en el seno de la coalición se vivió el pasado miércoles en los pasillos del Congreso, cuando coincidieron los ministros Félix Bolaños (PSOE) y Mónica García (Sumar) y al ser preguntados por si el paquete incluiría medidas sobre Vivienda, ella respondió «seguro que sí» y él matizó «no tan seguro». «Es una cuestión de voluntad política», afeaban desde Sumar a su socio. «Se están quedando sin excusas para no hacerlo». Precisamente esta crisis ha cogido al ministro de Presidencia, encargado de coordinar las medidas y la redacción del texto en Roma, concretamente en el Vaticano, acompañando a los Reyes a la audiencia con Su Santidad el Papa León XIV.
Estaba previsto que Pedro Sánchez compareciera a las 11.00 horas para ser él el encargado de hacer los anuncios, pero esta rueda de prensa, claro está, también se retrasa.Una muestra de que Moncloa tenía el texto cerrado y perfilado, obiviando las exigencias de sus socios. El jefe del Ejecutivo regresó esta madrugada de Bruselas, a donde se desplazó para participar en el Consejo Europeo.
Moncloa va a aprobar un recorte significativo de los impuestos a la electricidad. Según ha avanzado la Cadena Ser y ha podido confirmar EL MUNDO de fuentes del Gobierno, bajará el IVA de la luz, el gas y los carburantes, actualmente en el 21%, al 10%. Además, el plan incluirá una reducción al mínimo (5%) del impuesto especial de la electricidad y una bajada del impuesto al valor de la producción eléctrica actualmente en el 7%. Pero el sector socialista ha mostrado su resistencia, como ha informado este diario, a incluir medidas en materia de Vivienda.
Los ministros del PSOE apostaban por un paquete quirúrgico, «proporcionado y flexible», con el foco puesto en los sectores que más acusan ya el alza de precios y sin la ambición que se planteó en las primeras propuestas a raíz del conflicto en Ucrania. «Lecciones aprendidas», dicen en el Ejecutivo. Los ministros socialistas del área económica llevan días reuniéndose con los sectores que consideran afectados. Unos encuentros donde no ha figurado el sector de la vivienda. Los más «expuestos» son, a juicio de los socialistas transporte, logística, el campo, la pesca o las industrias más intensivas en el uso de la energía.
España
