<p>El caso de <strong>Playtomic </strong>simboliza una clase maestra del buen emprendimiento. Capitaneada por el veterano emprendedor <strong>Félix Ruiz</strong> (<strong>Tuenti, Jobandtalent, Grupo Auro</strong>), la empresa ha creado todo un fenómeno en torno al pádel y de inmediato surge la comparación con <strong>myGolf, </strong>startup también ubicada en Madrid, liderada por el italoargentino <strong>Luis Nicolini </strong>y empeñada en llevar al golf, deporte tachado de elitista hasta hace no tanto, a convertirse en otro fenómeno de masas gracias a un ecosistema que incorpora nuevas ideas y aspira, como casi siempre cuando se habla de tecnología, a ponérselo fácil al usuario.</p>
La plataforma madrileña conecta a los jugadores con 120 campos de golf en toda España, organiza torneos ‘amateur’, se alía con las marcas y prepara el lanzamiento de un ‘marketplace’ de ropa.
El caso de Playtomic simboliza una clase maestra del buen emprendimiento. Capitaneada por el veterano emprendedor Félix Ruiz (Tuenti, Jobandtalent, Grupo Auro), la empresa ha creado todo un fenómeno en torno al pádel y de inmediato surge la comparación con myGolf, startup también ubicada en Madrid, liderada por el italoargentino Luis Nicolini y empeñada en llevar al golf, deporte tachado de elitista hasta hace no tanto, a convertirse en otro fenómeno de masas gracias a un ecosistema que incorpora nuevas ideas y aspira, como casi siempre cuando se habla de tecnología, a ponérselo fácil al usuario.
En diciembre de 2025, este deporte contaba en España con 317.155 licencias federativas. Lo del golf no es tan fácil como lo del pádel, donde cuatro amigos se juntan y pueden jugar sin demasiados rompecabezas burocráticos y logísticos. Para pisar un hoyo primero hay que recibir clases, superar un examen y obtener el famoso hándicap, un sistema numérico donde cuanto menor es la cifra mayor es la habilidad del jugador y cuyo propósito pasa por equilibrar el juego, permitiendo que aficionados de diferentes niveles puedan competir entre sí. El lado hermoso se conoce de sobra: mientras una pista de pádel es en esencia siempre igual, cada campo de golf es un jardín singular con colinas, estanques y arena, árboles que son cobijo y obstáculo y el aliado frecuente (al menos aquí) del buen clima.
Nicolini recuerda que los costes han caído en la misma medida en que lo han hecho, por ejemplo, los vuelos de las aerolíneas, explica que la evolución de los números invitaba a proponer algo diferente y subraya que un jugador tantea de media cuatro webs antes de reservar plaza en un campeonato amateur. España recibió el año pasado 1,4 millones de turistas golfísticos; sólo Estados Unidos supera esas cifras. «Vimos una oportunidad muy clara. El negocio tiene hoy cuatro pilares: la venta de green fees (reservar en uno de los 120 campos aliados con myGolf), la venta y gestión de torneos (hace unas semanas se celebró uno en Sevilla), la creación de torneos propios (serán 13 en 2026 y movilizarán a unos 1.500 jugadores) y la inclusión de las marcas del sector a través de esos campeonatos, con experiencias prémium para sus clientes-jugadores y mediante campañas de comunicación» que gestiona la startup. Habla Nicolini de un canal donde todo queda unificado, desde esas reservas que el usuario paga sin salir de la plataforma (y de cuyo importe myGolf extrae su comisión), hasta el marketplace de ropa especializada que se estrena en abril o el turismo de golf, donde se cuenta con Golftravel como gran aliado.
La comunidad promovida por myGolf cuenta hoy con unos 5.000 jugadores activos. En España hay 424 campos, 110 de ellos en Andalucía (y más de 70 de los andaluces, en Málaga). Madrid suma más federados que nadie (unos 90.000). La reserva de un torneo es similar a la de un green fee: cuesta de media entre 60 y 90 euros por persona, pero suele haber oscilaciones que dependen de si se incluye la comida en el importe o si se trata de un torneo de networking, variedad que myGolf cultiva para conectar a ejecutivos y emprendedores de diferentes países con la excusa del deporte que practican. Además, cuando el torneo lo organiza la startup lanzada en abril de 2025, se incluye a veces el extra de un «recorrido gastronómico». De momento, el agregador diseñado por myGolf incluyó 200 torneos en 2025 y planea duplicar esa cantidad durante el curso presente. Respecto a las marcas, asegura Nicolini que «las empresas estaban cansadas del clásico patrocinio consistente en colocar una bandera o logo en el campo». MyGolf dice haber creado «el primer modelo de esponsorización donde a las marcas se les devuelve el doble de lo invertido a través de campañas de comunicación y radio».
Para organizar un torneo, la startup debe negociar con los campos de golf. Por torneo se inscriben un centenar de jugadores, se busca disponibilidad en el calendario, se captan patrocinadores, se envía a cada jugador una tarjeta digital que contendrá las puntuaciones y todos los detalles de la competición (los datos del hoyo de salida, por ejemplo) y se organiza la entrega de premios. «Lo del elitismo es una forma antigua de ver este deporte. Antes sólo jugaban los socios de los clubs, pero hemos puesto al alcance del aficionado un ramillete muy amplio de opciones. En pocos clics uno encuentra los campos más cercanos, la disponibilidad de plazas en tiempo real y el rango de precios. Como dice mi socio, Juan María López [fue padelista profesional], el golf estaba llamado a ser el nuevo pádel, pero requería de una tecnología que unificase el mercado».
A diferencia de otras disciplinas, el golf sí puede practicarse en solitario. Los más adictos entre quienes viajan por trabajo echan siempre en el maletero la bolsa con los palos, por si acaso. Pero el factor social moviliza una barbaridad, tal y como demuestra Playtomic. De ahí que animar la competición sea vital para myGolf. Por otra parte, un jugador sólo puede modificar su hándicap si disputa torneos, otro aliciente para muchos.
Tres son los campos que Nicolini considera sus favoritos en España: Sotogrande (Cádiz), Finca Cortesín (Málaga) y Golf Santander (Madrid). Construir uno, dice, «es carísimo». «Hay que tener en cuenta el movimiento de tierras, el sistema de riego, los greens y el drenaje, más la casa club y la infraestructura, la normativa urbanística, los estudios de impacto ambiental y la homologación de la federación», detalla. De cualquier modo, otro «debate superado» es el de la sostenibilidad: «El 70% del agua que se usa es reciclada o regenerada, con sistemas inteligentes y sensores que reducen drásticamente cualquier desperdicio».
Con 370.000 euros levantados en una ronda en febrero y el marketplace de ropa programado para abril, el CEO adelanta un bombazo para 2027, aunque sin ofrecer detalles más allá del triángulo «tecnología, experiencia y comunidad».
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