Las pymes constituyen casi la totalidad (99,9%) del tejido empresarial de España y generan el 64,4% de todo el empleo. Pero, pese a su importancia dentro del ecosistema económico del país, su competitividad se sitúa en los últimos puestos europeos, en concreto, en el cuarto por la cola, superando sólo a Portugal, Rumanía y Grecia, según el estudio publicado hoy por la patronal Pimec.
La burocracia y los discursos políticos son identificados como los principales frenos al crecimiento empresarial, según Pimec
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Las pymes constituyen casi la totalidad (99,9%) del tejido empresarial de España y generan el 64,4% de todo el empleo. Pero, pese a su importancia dentro del ecosistema económico del país, su competitividad se sitúa en los últimos puestos europeos, según el estudio publicado hoy por la patronal Pimec.
La productividad media por trabajador en España, uno de los principales factores que influyen en su competitividad, alcanza los 42.841 euros anuales, un 17% por debajo de la media Europea. Estas cifras están sostenidas principalmente por el tamaño de las empresas y las dificultades que atraviesan para lograr crecer. A mayor dimensión, mayor capacidad para innovar, contratar, internacionalizarse y, por ende, aumentar su productividad.
De hecho, tres de cada cuatro empresas encuestadas por Pimec aseguran que tienen intención de crecer en los próximos años, sin embargo, tan sólo un 35,2% ha alcanzado sus objetivos después de cinco años de actividad. Y este fenómeno se da con mayor vehemencia a largo plazo, ya que el 77% de las pymes se quedan totalmente estancadas cuando han pasado 10 o más años desde su fundación.
Según los propios empresarios encuestados, hay varios motivos que merman las posibilidades de crecimiento de sus empresas y que son estructurales, como la excesiva burocracia, la fiscalidad o, en el plano social, los discursos políticos e institucionales que siembran desconfianza hacia el mundo empresarial.
Algunos de estos obstáculos también son identificados a nivel interno, es decir, la estructura las empresas perjudican su propio crecimiento, como son los déficits en la profesionalización de la gestión, menor reinversión de beneficios en tecnología y limitaciones en la formación del talento directivo.
La patronal de las pequeñas y medianas empresas ha propuesto durante el día de hoy algunas medidas para reducir esta brecha europea y ha reclamado que muchas de ellas se recojan en una Ley estatal de crecimiento empresarial, aunque son conocedores de «la situación actual y las dificultades parlamentarias que pueden producirse para hacerla efectiva».
Las soluciones propuestas por la patronal van desde la revisión de los umbrales penalizadores (aquellos que provocan mayores obligaciones conforme la empresa va adquiriendo mayor tamaño) a los incentivos fiscales al dinero que las empresas reinvierten en sí mismas al final del ejercicio.
También bonificaciones a las primeras contrataciones para permitir que las microempresas ( que significan el 94,1% de todo el tejido empresarial español) puedan transitar hacia una mayor dimensión o dar incentivos para pymes que adopten órganos de gobierno estructurados, planes de sucesión y formación directiva estratégica.
Tras la exposición de estas medidas, Antoni Cañete, presidente de Pimec, ha mostrado su rechazo al Real Decreto que transpone la directiva europea sobre condiciones laborales transparentes y previsibles, y que el Consejo de Ministros hizo efectivo en el día de ayer. Esta nueva norma obliga a las empresas a pormenorizar mucho más las condiciones laborales antes del próximo 30 de septiembre: «Ir a un real decreto como una imposición y con una fecha tan próxima, nosotros creemos que no es la mejor metodología. Necesitamos diálogo social».
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