La tensión entre israelíes y palestinos se ha disparado este viernes en una de las zonas más violentas y complicadas de Cisjordania, la ciudad de Hebrón. A primera hora de la mañana, dos palestinos han abierto fuego en un cruce de carreteras cercano a la localidad del sur de Cisjordania. Dos soldados de 21 y 23 años han muerto y otros tres israelíes han resultado heridas. El tiroteo ha durado unos 20 minutos, según los testigos, antes de que el ejército abatiera a los dos agresores.
El primer ministro prevé ir “casa por casa” para desmantelar las “estructuras terroristas”. A cuatro días de las elecciones israelíes, Hamás pide intensificar las agresiones contra soldados y colonos
La tensión entre israelíes y palestinos se ha disparado este viernes en una de las zonas más violentas y complicadas de Cisjordania, la ciudad de Hebrón. A primera hora de la mañana, dos palestinos han abierto fuego contra un grupo de militares israelíes en un cruce de carreteras cercano a la localidad cisjordana. Dos soldados de 21 y 23 años han muerto y otras tres personas han resultado heridas. El tiroteo ha durado varios minutos, antes de que el ejército abatiera a los dos agresores. El ataque se ha producido en la recta final de la campaña para las elecciones israelíes del próximo martes. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que aspira a mantenerse en el cargo, ha ordenado que el ejército se prepare para una gran operación, de una envergadura no vista en décadas, en Hebrón y en toda Cisjordania, sobre la que ya pesa un cierre total e indefinido desde este viernes.
El ejército “entrará en los vecindarios de Hebrón de los que proceden los terroristas, evacuará a los residentes, irá casa por casa, confiscará las armas y toda la infraestructura terrorista será desmantelada y destruida”, ha afirmado Netanyahu, que visitó Hebrón este viernes, según un comunicado del Gobierno. “Estamos considerando ampliar este modelo a otras ciudades (…) El ministro de Defensa [Israel Katz] y yo mismo hemos planteado una vasta operación militar en Judea y Samaria [nombres bíblicos de Cisjordania], como no se ha visto desde la Guerra de los Seis Días” de 1967, ha agregado, subrayando que el ejército está “preparado para llevarla a cabo y falta decidir cuándo comenzará”.
Netanyahu estaría previendo aplicar en las ciudades palestinas la táctica “agresiva” usada en los campos de refugiados, donde Israel considera que se concentran los grupos radicales armados más peligrosos y ha llevado a cabo desde 2025 operaciones militares que han forzado el desplazamiento de miles de personas. Según el primer ministro israelí, los autores del ataque de este viernes “estaban planeando un ataque de gran envergadura destinado a matar a civiles israelíes, vista la cantidad de armamento y munición descubierta” en el lugar.
Por ahora, el cierre de Cisjordania decretado por Netanyahu implica que los palestinos verán limitados sus movimientos al máximo, no podrán desplazarse de una ciudad a otra y aumentarán los controles y las redadas israelíes dentro de las localidades. La prensa local ha identificado a los dos atacantes palestinos como Firas y Hamouda al Jaaba, oriundos de Hebrón. Sus domicilios ya fueron registrados, al igual que otras casas de la localidad, en busca de sospechosos e informaciones sobre el ataque.
“La ciudad está totalmente cerrada. Nadie puede salir de Hebrón, pero la mayor parte de la gente tampoco puede moverse de sus casas. Los soldados están registrando muchos domicilios”, afirma Issa Amro, conocido activista y pacifista de la localidad, en declaraciones a EL PAÍS.
Hebrón lleva décadas siendo escenario de violencia entre palestinos, el ejército israelí y los habitantes de los abundantes asentamientos de la zona. Amro recuerda que en el casco histórico de la ciudad ya hay más de 30 retenes militares israelíes en días normales, y que la libertad de movimiento de los habitantes está siempre muy restringida. “La situación siempre es mala y ahora se prevé peor, porque tememos que los colonos realicen algún acto de represalia tras lo ocurrido”, prosigue este activista.
Organizaciones que agrupan a los habitantes de los asentamientos israelíes del sur de Cisjordania ya han convocado para este viernes por la tarde una oración en el lugar del tiroteo, antes de que dé inicio el sabbat, el día de descanso para los judíos.
La milicia palestina Hamás ha calificado el ataque de este viernes de acto “heroico”, y ha instado a los ciudadanos a movilizarse y a proseguir sus ataques contra “los ocupantes, sus soldados y sus colonos criminales, quienes continúan cometiendo los crímenes más atroces contra nuestro pueblo en Cisjordania, Jerusalén y la franja de Gaza”.
La proximidad de las elecciones ya tenía en alerta a los efectivos militares. El jueves, el ministro Katz dijo que la responsabilidad de cualquier ataque en los días previos a las elecciones recaería sobre los líderes de la oposición, ya que estaban desestimando las advertencias de Netanyahu y acusándolo de avivar estos supuestos riesgos, con fines políticos y con la esperanza de influenciar la decisión de los electores.
Las reacciones de miembros del Gobierno israelí ante este ataque no se hicieron esperar, comenzando por las de los dos ministros más radicales de la ultraderechista coalición gubernamental: Bezalel Smotrich, titular de Finanzas, e Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional. “Este ataque muestra de nuevo lo que llevo diciendo cuatro años en el gobierno: tenemos que desmantelar esa cosa llamada Autoridad Palestina”, ha señalado Ben Gvir, condenado por delitos como incitación al racismo y apoyo a organización terrorista e investigado desde junio en Italia por las denuncias de maltrato de los activistas de la flotilla de Gaza.
“Tenemos que poner fin a las carreteras compartidas por judíos y por los residentes palestinos. La libertad de movimiento de ellos importa menos que nuestro derecho a la vida”, ha agregado el ministro, que vive en Kiriat Arba, el primer asentamiento instalado cerca de Hebrón, tan solo meses después de la Guerra de los Seis Días de 1967, que marcó el inicio de la ocupación israelí de la Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén-Este.
Smotrich ha ordenado, por su parte, la demolición inmediata de varias estructuras construidas por los palestinos cerca del lugar del tiroteo y que, según el responsable, no tenían autorización oficial.
Las declaraciones de estos ministros no pueden disociarse del esprint final de la campaña electoral en Israel en la que los sondeos más recientes muestran un empate entre el bloque que actualmente dirige el país (el partido Likud de Netanyahu, más los ultraortodoxos y ultranacionalistas) y los partidos que se oponen al primer ministro.
Los acuerdos entre el colorido caleidoscopio de formaciones políticas que participan en estas elecciones van a ser imprescindibles, intensos y probablemente sorprendentes. La que se anuncia como la formación más votada, Yashar, del exjefe del Estado Mayor Gadi Eizenkot, no superará los 23 escaños sobre un total de 120. Según las últimas encuestas, el Likud conseguiría en torno a 21 asientos en el Parlamento israelí, frente a los 32 que logró en los comicios de 2022.
Por debajo de ellos se sitúan —posiblemente con menos de 10 diputados— los partidos de Ben Gvir, Poder Judío, y Smotrich (un partido sionista religioso); la izquierda que trata de revivir con Los demócratas, que aúna a los laboristas y al extinto partido Meretz, o los partidos árabes, que pueden ser la baza que incline la balanza hacia un lado o el otro.
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