Herido en el tercer novillo de la encerrona con seis astados en solitario que protagonizó ayer en Las Ventas, Álvaro Serrano ha querido compartir una reflexión cargada de emoción, orgullo y convencimiento apenas unas horas después de la cornada que le impidió culminar el reto más importante de su carrera.
El novillero de Navas del Rey reflexiona sobre su encerrona y sus sentimientos en un comunicado
Herido en el tercer novillo de la encerrona con seis astados en solitario que protagonizó ayer en Las Ventas, Álvaro Serrano ha querido compartir una reflexión cargada de emoción, orgullo y convencimiento apenas unas horas después de la cornada que le impidió culminar el reto más importante de su carrera.
El novillero reconoce que la tarde no pudo desarrollarse como había soñado, pero asegura sentirse satisfecho por la entrega mostrada en el ruedo madrileño. «No fue como hubiera querido ni pude terminar lo que había empezado, pero me entregué hasta el último momento», afirma Serrano, que pese «al dolor de la cornada y la tristeza de no haber podido culminar aquella tarde», siente «el orgullo de haberlo dado todo en la plaza de Las Ventas».
Lejos de interpretar la cogida como un revés que frene sus aspiraciones, el torero asegura que la experiencia ha reforzado sus convicciones. «Ayer perdí una batalla, pero gané algo que no se puede explicar con palabras«, señala. «Esta cornada, por dura que sea, es también el precio que a veces hay que pagar por perseguir aquello en lo que uno cree. Y lejos de quitarme ilusión, me reafirma en el camino que he elegido».
Especialmente emocionado se muestra al recordar el respaldo recibido desde su pueblo, Navas del Rey, y desde los tendidos de Madrid. «Cuando cierro los ojos, sigo escuchando la ovación de tantas personas. Pienso en mi pueblo, en toda esa movilización y en cada persona que hizo suya mi ilusión. Sentir que aquel sueño que empezó siendo mío hoy pertenece a tanta gente es algo que jamás podré agradecer lo suficiente».
Serrano considera además que lo ocurrido supone una confirmación de su vocación. «Lo vivido ayer ha sido una experiencia inolvidable, incluso con la cornada. Me ha hecho comprender que voy por el buen camino, que soy feliz en él y que, por encima de todo, me siento torero. Y sentirse torero es una suerte. Porque sentir es una suerte».
El novillero admite que uno de los momentos más difíciles llegó al despertar en el hospital y encontrarse con la preocupación de sus seres queridos. «Quizá lo único que de verdad me hizo dudar fue ver las caras de preocupación de mis padres y de las personas que más quiero. Saber que ellos también sufren es lo más difícil». Sin embargo, reivindica la decisión de dedicar su vida al toreo: «Quiero que entiendan que para mí merece la pena, que he encontrado un camino en el que soy feliz y una forma de transmitir lo que llevo dentro».
Entre la tristeza por no haber podido concluir la gesta y la emoción por todo lo vivido, Serrano asegura que la experiencia quedará para siempre en su memoria. «Anoche, al recordar todo lo vivido, se me saltaban las lágrimas. De tristeza por no haber podido terminar, pero también de emoción y de orgullo por todo lo que había sentido. Porque ayer, incluso en el dolor, viví algo que me acompañará siempre».
El joven torero concluye su mensaje con palabras de agradecimiento y una declaración de intenciones para el futuro: «Gracias a Madrid, a mi pueblo, a mi familia y a todas las personas que estuvieron conmigo e hicieron de esta ilusión algo tan grande. Hoy tengo una herida, pero también la certeza de que quiero seguir recorriendo este camino. Porque la gloria es para los que se atreven. Y yo me voy a atrever una y otra vez».
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