<p><strong>Amaia Rodríguez</strong> funda <strong>Gravity Wave </strong>junto a su hermano Julen en 2020. La empresa social ha mudado sutilmente de piel durante este lustro. Contribuir a la recuperación de los mares sigue siendo uno de sus objetivos, igual que la economía circular plasmada en el material que fabrican a partir de las redes de pesca recogidas del agua, pero la estrategia se ha sofisticado para seducir a todo tipo de compañías en su (lenta) carrera hacia la sostenibilidad.</p>
La coCEO de la empresa social ubicada en Alicante desvela un cambio de estrategia: aunque seguirá retirando residuos del mar, ahora aspira a posicionarse en el incipiente mercado de los créditos de plástico
Amaia Rodríguez funda Gravity Wave junto a su hermano Julen en 2020. La empresa social ha mudado sutilmente de piel durante este lustro. Contribuir a la recuperación de los mares sigue siendo uno de sus objetivos, igual que la economía circular plasmada en el material que fabrican a partir de las redes de pesca recogidas del agua, pero la estrategia se ha sofisticado para seducir a todo tipo de compañías en su (lenta) carrera hacia la sostenibilidad.
- ¿Han perdido la inocencia en estos cinco años de pelea por hacerse un hueco en el mercado?
- Antes trabajábamos de un modo más cándido con nuestros clientes, pero hemos dado un paso al frente y hemos subido el nivel. La sostenibilidad está transformándose en Europa y queremos ser una herramienta de cambio que permita a cada empresa hilvanar esas políticas sostenibles con un potente elemento de reporte. Es fácil instalarse en esa zona de confort donde haces lo que debes hacer. Y, aunque pivotar ha sido duro porque hay que retocar muchos procesos, sabemos que esta es la dirección adecuada.
- Pero el mar no se olvida.
- Esa parte de la actividad siempre estará ahí porque tiene una gran carga de simbolismo y significa conservar el espíritu juvenil, ese querer cambiar el mundo. Este año, además de trabajar con pescadores de España, Italia y Grecia, nos hemos expandido al Nilo, donde involucramos a las comunidades locales, promovemos que las mujeres también participen ayudando a separar residuos y destinamos los beneficios a educar a los niños de la zona. En 2025 hemos recogido allí 40 toneladas de basura y plástico y serán 200 en 2026. Trabajamos ya con 7.150 pescadores y desde la fundación de Gravity Wave hemos rescatado 1,3 millones de kilos de residuos.
- ¿Por qué el cambio de estrategia?
- Desde enero de 2023 certificamos todo lo que recogemos con tecnología blockchain. Creemos que en un año o dos, igual que ocurre con los créditos de carbono, los créditos de plástico serán incluidos en la normativa comunitaria. Este mercado va a existir pronto y vamos a trabajar con empresas de gran tamaño que necesitarán informar en sus memorias de sostenibilidad recurriendo a ciertas certificaciones. Además, una segunda derivada son nuestros materiales derivados del plástico, que reducen la huella de carbono frente al plástico virgen si se introducen en las cadenas de producción.
- ¿Ha habido evolución en la fabricación de estos materiales?
- Uno de los materiales que comercializamos son los paneles con los que hacemos mobiliario y decoración. Ahí hemos pasado de dos acabados a 12, logrando además certificaciones ignífugas que permiten utilizarlos en la construcción. Además, ya hemos participado en eventos internacionales como la Expo de Osaka, donde nuestros paneles dieron forma al pabellón de España, donde se usaron seis toneladas de residuos. Por otra parte, Gravity Wave comercializa sus pellets [materia prima reciclada] y colabora con diversas cadenas hoteleras. Hicimos también un proyecto que abarcaba la fabricación de algunos asientos en el estadio del Betis y esto ya es escalable a un estadio completo, tanto en butacas exteriores como interiores.
- ¿Hay ronda de inversión en el horizonte?
- Nos concedieron un Perte (Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia) y de momento no es necesario, lo cual nos alegra: vemos cómo otros emprendedores sufren porque necesitan dinero y no lo consiguen. Es cierto que entre junio y julio de 2026 sí nos planteamos levantar capital, pues queremos escalar y ser más globales. Por primera vez estamos hablando con fondos internacionales enfocados en la economía azul.
- Si esos fondos son del norte, quizás resulte más sencillo que entiendan la propuesta de Gravity Wave.
- A pesar de que abundan los fondos de nuevo cuño, les cuesta encontrar empresas sociales con modelos escalables. Casi todas terminan facturando poco o dependiendo de donaciones. Ese era nuestro esquema hasta hace un año: limpiar los océanos y ya está. Ahora queremos ser una compañía grande. En España se nos compara con una empresa tecnológica, pero somos una empresa social. Sin embargo, cuando conversamos con fondos como Norrsken, Katapult o Seven Seas, comprendemos que hablamos el mismo idioma.
- ¿Es real el cambio de mentalidad en esa empresa de buen tamaño de cuyas prácticas depende realmente el paso a la fase sostenible o vivimos mayoritariamente aún en el greenwashing?
- Lo hay y es notable. Entre 2022 y 2024 todo era subirse al carro de la sostenibilidad sin creer realmente en ella. Era un posicionamiento de marca sin conocimiento en la materia. El diálogo es hoy más técnico, profundo y a largo plazo.
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