<p><strong>Paul Dukas</strong>, uno de los más refinados músicos franceses, estrenó su ópera <i>Ariadna y Barbazul</i> en 1907 que solo seis años después llegó al <strong>Real</strong>, pero no ha repetido hasta más de un siglo después, ya que no la había vuelto a representar hasta ahora que lo hace en coproducción con la <strong>Ópera de Lyon</strong>. Dukas tuvo un libreto del entonces celebérrimo <strong>Maurice Maeterlinck</strong> (Premio Nobel en 1911) que se basó en el cuento de <strong>Perrault</strong> aunque lo modificó y le dio un giro simbolista con toques freudianos que lo convertía en un problema psicologico.</p>
El público del Teatro Real se ha rendido ante el estreno de la obra de Paul Dukas
Paul Dukas, uno de los más refinados músicos franceses, estrenó su ópera Ariadna y Barbazul en 1907 que solo seis años después llegó al Real, pero no ha repetido hasta más de un siglo después, ya que no la había vuelto a representar hasta ahora que lo hace en coproducción con la Ópera de Lyon. Dukas tuvo un libreto del entonces celebérrimo Maurice Maeterlinck (Premio Nobel en 1911) que se basó en el cuento de Perrault aunque lo modificó y le dio un giro simbolista con toques freudianos que lo convertía en un problema psicologico.
Ariadna es un espíritu libre que se casa con Barbazul porque aspira a convertirle de su condición maltratadora y liberar a sus cinco esposas anteriores. Pero el miedo a la libertad, la deshumanización de la sumisión, y un espíritu pusilánime, hace que ellas prefieran seguir con su triste suerte pese a que el tirano es vencido por sus siervos. Dukas realizó una música sutil y refinada que equidista de Wagner y de Debussy pero que acaba siendo muy suya y que necesita mucha entrega para brillar en toda su calidad. Entrega que tuvo el director musical, Pinchas Steinberg, al que el Real ha hecho bien en recuperar y la procuraron todos los cantantes. Vocalmente el papel principal exige una mezzosoprano poderosa que tiene que cantar prácticamente todo el rato y lo hizo con gran voz la irlandesa Paula Murrihy. Tuvo notable mérito por dominar la extensión de la tesitura sin demasiados cambios según la altura y con potencia suficiente siempre y además con muy buena entonación. El bajo Gianlucca Burato alcanzó esa dura rotundidad que el papel, que no es grande pero sí comprometido, exige. El resto del reparto resulta adecuado y hay que destacar la actuación de Silvia Tró y, entre las cinco esposas, la magnífica voz de Aude Extrémo. Por su lado, el Coro Intermezzo que prepara muy bien José Luis Basso y la Orquesta Sinfónica de Madrid, los titulares del teatro, tuvieron una actuación brillante muy bien llevados por Steinberg. Puede decirse que, en general, la parte musical estuvo muy bien servida.
La puesta en escena se confió a Alex Ollé, uno de los clásicos de La Fura dels Baus que desarrolla la acción durante la boda de los dos personajes mezclándola con los sueños y anhelos de Ariadna. Ollé no vacila a la hora de tratar con el simbolismo ni con el psicoanálisis freudiano que sin duda estaba vivo en las discusiones de la época de las que se nutrió Maeterlinck. Y no elude un acercamiento a una época actual porque esta Ariadna es una adelantada de la dignidad femenina, aunque no logra ser seguida por las sumisas cinco esposas que prefieren seguir en su esclavitud a arriesgarse a acceder a una libertad que ven problemática. Ollé se desenvuelve bien con la escenografía de Alfons Flores, el vestuario de Josep Abril Janer y la iluminación de Urs Schönebaum. El resultado es de un simbolismo con ribetes surrealistas que no traiciona a Maeterlinck ni a Dukas pero que, al mismo tiempo, tiene más que ver con su propia concepción teatral que avanza sobre la que ellos tenían. Pero sabe muy bien explicar lo que quiere contar y además hacer que llegue. Por ello, en el éxito global que la representación tuvo, no se escuchó la menor discrepancia. No era justo que la hubiera porque el espectáculo tiene calidad y la ópera, que el público desconocía, reclama su sitio en los repertorios.
FICHA
Lugar: Teatro Real. Obra: Ariadna y Barbazul, texto de Maurice Maeterlinck, música de Paul Dukas. Solistas, Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real. Dirección escénica: Alex Ollé. Dirección musical: Pinchas Steinberg.
Calificación: ****
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