El comisario de Energía de la Unión Europea, Dan Jorgensen, ha comparecido este martes en Bruselas para advertir que el mundo se enfrenta a lo que podría considerarse la crisis energética más grave de la historia. Según el responsable comunitario, el recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio está poniendo a prueba la resiliencia de las economías y las alianzas occidentales. En términos financieros, el impacto ya es masivo: los Estados miembros han gastado más de 30.000 millones de euros adicionales en importaciones de combustibles fósiles sin haber recibido suministros extra a cambio. Esta cifra eleva las estimaciones previas de la Comisión, que hace pocos días situaban el gasto adicional en 27.000 millones.
El comisario de Energía de la Unión Europea, Dan Jorgensen, ha comparecido este martes en Bruselas para advertir que el mundo se enfrenta a lo que podría consid
El comisario de Energía de la Unión Europea, Dan Jorgensen, ha comparecido este martes en Bruselas para advertir que el mundo se enfrenta a lo que podría considerarse la crisis energética más grave de la historia. Según el responsable comunitario, el recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio está poniendo a prueba la resiliencia de las economías y las alianzas occidentales. En términos financieros, el impacto ya es masivo: los Estados miembros han gastado más de 30.000 millones de euros adicionales en importaciones de combustibles fósiles sin haber recibido suministros extra a cambio. Esta cifra eleva las estimaciones previas de la Comisión, que hace pocos días situaban el gasto adicional en 27.000 millones.
Esta evaluación se alinea con los informes recientes de la Agencia Internacional de Energía, cuyo director, Fatih Birol, ha señalado que los mercados del petróleo y el gas enfrentarán «graves dificultades» de forma inminente. Jorgensen ha advertido que es demasiado pronto para hablar de una normalización y que el escenario seguirá siendo severo incluso si el conflicto remite. La situación es especialmente crítica en las infraestructuras de gas de Qatar, donde los daños son de tal magnitud que se estima que la producción tardará años en recuperarse por completo.
La mayor preocupación inmediata para Bruselas es la seguridad del suministro de combustible de aviación o queroseno. Aunque todavía no se ha llegado a un punto crítico de desabastecimiento, la Comisión Europea ha creado un observatorio específico para monitorizar quién posee el combustible y los flujos de importación y exportación dentro de la Unión. El objetivo es habilitar una respuesta política rápida que permita la coordinación y redistribución del queroseno si la escasez se materializa.
Desde el Gobierno de España, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha manifestado su preocupación, subrayando la necesidad de actuar antes de que surjan señales de alarma graves. No obstante, Cuerpo ha matizado que España posee una gran capacidad de refino, lo que le otorga un «punto adicional de tranquilidad» y mayor autonomía respecto a otros socios europeos. En contraste, en el Reino Unido ya se han autorizado medidas preventivas como la agrupación de vuelos y la cancelación de rutas sin pérdida de derechos de despegue (slots) para optimizar el combustible disponible.
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