En teoría, Israel debería ser enemigo de Rusia, un país que colabora con el programa iraní de misiles, drones y reactores nucleares, y que sostuvo con miles de soldados la dictadura siria de Bachir el Asad, puente entre Irán y Hezbolá, el grupo que ha llevado a Israel a invadir Líbano. Sin embargo, Israel apenas ha dado una cantidad de armas minúscula a Ucrania, y solo a partir de 2025, pese a que el presidente de este país, Volodímir Zelenski, es judío. Nadie ha explicado el porqué de esa política, aunque muchos oligarcas proPutin tienen doble nacionalidad rusa e israelí, lo que les ha servido para esconder sus fortunas de las sanciones internacionales. Ahora, Israel ha dado otro paso en favor de Rusia, al aceptar la descarga en sus puertos de 70.000 toneladas de cereal presuntamente ruso, pero en realidad procedente de las regiones de Ucrania que Moscú ocupa. Llevarse bien con Irán y con Israel es una hazaña que solo Vladimir Putin puede lograr.
Análisis de las tendencias mundiales que, tarde o temprano, afectarán a su bolsillo.
En teoría, Israel debería ser enemigo de Rusia, un país que colabora con el programa iraní de misiles, drones y reactores nucleares, y que sostuvo con miles de soldados la dictadura siria de Bachir el Asad, puente entre Irán y Hezbolá, el grupo que ha llevado a Israel a invadir Líbano. Sin embargo, Israel apenas ha dado una cantidad de armas minúscula a Ucrania, y solo a partir de 2025, pese a que el presidente de este país, Volodímir Zelenski, es judío. Nadie ha explicado el porqué de esa política, aunque muchos oligarcas proPutin tienen doble nacionalidad rusa e israelí, lo que les ha servido para esconder sus fortunas de las sanciones internacionales. Ahora, Israel ha dado otro paso en favor de Rusia, al aceptar la descarga en sus puertos de 70.000 toneladas de cereal presuntamente ruso, pero en realidad procedente de las regiones de Ucrania que Moscú ocupa. Llevarse bien con Irán y con Israel es una hazaña que solo Vladimir Putin puede lograr.
Aunque son enemigos, Arabia Saudí, considera imposible derrocar al régimen de Irán. Abu Dhabi, sin embargo, quiere borrarlo de la faz de la Tierra porque teme que su modelo económico -petróleo, turismo de influencers, y finanzas- no sobreviva a la amenaza de los drones y misiles iraníes. En medio, queda Pakistán, que tiene 260 millones de habitantes y 170 bombas atómicas, pero no tiene un modelo económico exitoso, por lo que depende de ambos petroestados para sobrevivir. A Abu Dhabi no le ha sentado nada bien que Pakistán esté mediando entre EEUU e Irán, y le ha exigido la devolución inmediata de un crédito de 3.500 millones de dólares (3.000 millones de euros). Un golpe mortal para Pakistán, que se ha salvado gracias a la inyección de 3.000 millones de dólares de Arabia Saudí (un país en el que ha desplegado cazas para abatir drones iraníes). El ‘pequeño’ problema es que ahora el 53% de las reservas del Banco Central de Pakistán son créditos del Estado saudí.
El peligro de tener una buena estrategia económica… es que te la pueden copiar. Es lo que acaba de comprobar China en su búsqueda por el mundo de ‘tierras raras’. El Gobierno de Pekín se ha aproximado al de Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva, en Brasil -el presunto líder de la ‘izquierda global’, con permiso de Pedro Sánchez- para comprarle esos minerales, imprescindibles en varias tecnologías, y ha recibido como respuesta un «sí, pero…». El «pero» es exactamente el mismo que China impuso a los inversores extranjeros que querían entrar en su mercado: hay que invertir en actividades que generen valor añadido. En este caso, en procesamiento de ‘tierras raras’. La decisión de Brasilia es un golpe a la estrategia de Pekín, que es llevarse esos minerales y procesarlos en su territorio, lo que le da un poder geopolítico inmenso, porque las ‘tierras raras’ solo son valiosas cuando han sido refinadas. Brasil también ha impuesto la misma exigencia al Gobierno de EEUU.
Entrenar a la máquina que nos va a echar es algo que no se nos había ocurrido cuando pensábamos en la tecnología del futuro. Pero en India algunas empresas textiles están obligando a sus trabajadores a llevar cámaras estilo GoPro que graban sus movimientos mientras trabajan. Después, esas filmaciones son usadas para entrenar a modelos de Inteligencia Artificial (IA) que a su vez enseñan a robots a hacer esas actividades. Cuando los robots dominan el proceso, se despide a la gente. Y es que la IA nos iguala a todos en la miseria. Las grandes tecnológicas están llevando a cabo la mayor oleada de despidos desde que las empresas tuvieron que racionalizar sus plantillas tras inflarlas descomunalmente durante el Covid. La causa es la misma que la de los telares indios, aunque algo más sofisticada. En este caso, la gente que h creado la IA está siendo despedida porque sus empleos pueden -total o parcialmente- ser reemplazados por… IA.
Cuando Donald Trump dice que EEUU paga el 60% del presupuesto de la OTAN, miente. La OTAN apenas tiene presupuesto, y sus miembros ponen en la organización las unidades que quieren, como quieren y cuando quieren. La OTAN posee poquísimos sistemas de armas, y los que tiene están dedicados a logística, guerra electrónica y coordinación. Los más famosos son 14 aviones-radar E-3 Sentry fabricados por Boeing, unos aparatos muy curiosos con un radar enorme encima, y que parecen a punto de ser reemplazados por el sistema sueco-canadiense GlobalEye, también con una figura muy rocambolesca. En circunstancias normales, la OTAN habría esperado a que el sucesor estadounidense del E-3 estuviera listo. Pero, con las amenazas de Trump, los aliados han decidido no perder el tiempo y gastarse los 5.000 millones de euros del programa en aparatos y tecnología no estadounidenses. Tal vez esta independencia de la OTAN no le guste a Trump.
El doble bloqueo (de Irán y de EEUU) del estrecho de Ormuz ha creado varios atascos marítimos de dimensiones bíblicas. El golfo Pérsico recuerda al párking de un supermercado el día que empiezan las rebajas, mientras que la hilera de petroleros que va de Ormuz a Sri Lanka parece la entrada de una gran ciudad en plena ‘operación retorno’. Esa caravana naval parece estar deshaciéndose mientras se forman otras dos, desde el norte y el sur del Atlántico, en dirección a la costa sureste de EEUU. Ahí están los petroleros que van a cargar crudo en el país, cuyo sector energético se está viendo muy beneficiado con la guerra. Además, el crudo estadounidense es más caro de extraer que el del Golfo, de modo que le favorecen los precios altos. El gigante de la banca, Suiza UBS, por ejemplo, prevé bajadas de tipos de interés para estimular la economía en la Eurozona, pero no en EEUU. Tanta transición verde y al final los que dependemos del petróleo árabe somos los europeos.
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