Las empresas de uno de los países más inversores en España pierden optimismo en el crecimiento económico del país en 2026 y, aunque mantienen inversiones a niveles positivos, se apuntan a los vientos de desaceleración. En su opinión, el primer riesgo que continúan viendo para su actividad es «el marco político y económico».
La Cámara de Comercio Alemana para España mantiene la apuesta por el país, pero pide cuidar la competitividad y regulación para mantener el crecimiento
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Las empresas de uno de los países más inversores en España pierden optimismo en el crecimiento económico del país en 2026 y, aunque mantienen inversiones a niveles positivos, se apuntan a los vientos de desaceleración. En su opinión, el primer riesgo que continúan viendo para su actividad es «el marco político y económico».
El 89% de las empresas alemanas en España apuesta que ya no mejorará en 2026 como en años anteriores frente a sólo cerca de un 11% que aún cree que lo hará.
El porcentaje de optimistas es el más bajo de las tres últimas ediciones. En contraste, las expectativas de que no habrá cambio la suscriben el 58,1% y más del 31% apuestan que empeorará.
«Las expectativas sobre la economía española registran un deterioro marcado en la primavera de 2026«, afirma la Cámara de Comercio Alemana para España (AHK Spanien) al presentar su barómetro. Según la Cámara, hay que tener en cuenta que la encuesta entre las empresas alemanas en España ha sido realizada en las últimas semanas ya con la guerra de Irán iniciada. «El aumento de las valoraciones negativas y el retroceso de las perspectivas de mejora se producen en un contexto de elevada incertidumbre, marcado por factores geopolíticos y tensiones comerciales internacionales».
Para su actividad, los consultados continúan situando «el marco político y económico como principal riesgo»- El 61% así lo señalan, por debajo del 70% de años anteriores. Asciende con fuerza en cambio el riesgo de aumento de los precios de la energía (54% de los encuestados) que puntúan este peligro a la par ya que el temor a que se enfríe la demanda de sus productos.
El presidente de turno de la Cámara, el responsable de T Systems, Osmar Polo, mantuvo una reunión con el ministro de Industria, Jordi Hereu, en la que le presentó la posición de la institución en favor de más simplificación normativa y menos burocracia alentando al tiempo medidas que fomenten la competividad.
Las empresas alemanas en España, que incluyen grupos del calibre de Volkswagen y Siemens, contribuyen directa o indirectamente al 6,5% del PIB español y el 3,5% del empleo.
También se modera el optimismo de las empresas alemanas, aunque sin tanto deterioro, cuando se les pregunta en el llamado barómetro AHK sobre cómo se desarrollará la situación económica de sus propias compañías. En este caso, el 36,5% apuesta que mejorará, frente al 47,3% que no prevé mejoría o el 16,2% que augura directamente que empeorará. Este último dato es el más pesimista de los últimos años.
Con respecto al presente, son más positivos. El 92% califican su situación actual como «satisfactoria» o «buena» y sólo el resto la tacha de negativa. El problema es más cómo se enfrían ante la perspectiva en los próximos meses.
Eso se traduce en dudas sobre la posibilidad de aumentar plantilla. El 40,5% esperan crear empleo, mientras que otro tanto prevé congelación y un 19% proyecta recorte.
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