<p>La <a href=»https://www.elmundo.es/espana/2026/01/28/6979f788e4d4d8ef488b4581.html»>renuncia al escaño</a> de <strong>José Luis Ábalos</strong> por su permanencia en prisión devuelve al <a href=»https://www.elmundo.es/e/co/congreso-de-los-diputados.html»>Congreso</a> a la mañana del 27 de febrero de 2024, cuando el ex ministro de Transportes amaneció en el grupo del <a href=»https://www.elmundo.es/e/ps/psoe-partido-socialista-obrero-espanol.html»>PSOE</a> y éste contaba con 121 diputados en sus filas. Este regreso al resultado original de las elecciones generales de 2023 tiene impacto en una de las cuentas a la hora de formar mayorías en la Cámara, pero lo fundamental de la situación no ha cambiado para el Gobierno de coalición. <strong>Pedro Sánchez</strong> sigue absolutamente en manos de las decisiones de dos partidos: <a href=»https://www.elmundo.es/e/ju/junts-per-catalunya.html»>Junts</a> y <a href=»https://www.elmundo.es/e/po/podemos.html»>Podemos</a>. Sólo que ahora hay una combinación nueva que le puede valer, y hasta ayer no lo hacía: el Ejecutivo ganará la votación si los independentistas catalanes se abstienen y todos los socios de la investidura votan con el PSOE.</p>
El Grupo Socialista recupera el escaño del ex ministro pero sigue en manos de Puigdemont y Belarra
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La renuncia al escaño de José Luis Ábalos por su permanencia en prisión devuelve al Congreso a la mañana del 27 de febrero de 2024, cuando el ex ministro de Transportes amaneció en el grupo del PSOE y éste contaba con 121 diputados en sus filas. Este regreso al resultado original de las elecciones generales de 2023 tiene impacto en una de las cuentas a la hora de formar mayorías en la Cámara, pero lo fundamental de la situación no ha cambiado para el Gobierno de coalición. Pedro Sánchez sigue absolutamente en manos de las decisiones de dos partidos: Junts y Podemos. Sólo que ahora hay una combinación nueva que le puede valer, y hasta ayer no lo hacía: el Ejecutivo ganará la votación si los independentistas catalanes se abstienen y todos los socios de la investidura votan con el PSOE.
Este cambio, lejos de ser nimio, tiene su importancia, porque en política no es lo mismo negociar para un voto positivo que para una abstención.El precio es más barato. Así que por ahí el Gobierno gana un cierto alivio, aunque la actitud de Junts se preste a la desconfianza porque está en una estrategia de apretar a Sánchez con la máxima exigencia.
Esta hipotética nueva mayoría mediante la abstención de Junts arroja un resultado de 172 votos. En esta cuenta tiene que estar dentro Podemos, igual que todos y cada uno de los demás socios de la investidura. Desde ERC a Coalición Canaria. Entre todos, neutralizan por la mínima los 171 votos que alcanzan PP (137), Vox (33) y UPN (uno), las tres formaciones que integran el llamado bloque de la oposición. Éste ha demostrado una consistencia robusta a lo largo de la legislatura frente a un bloque de investidura, a menudo resquebrajado, y que en los últimos tiempos está roto a pedazos.
El paso de 120 a 121 escaños para el PSOE no altera la absoluta dependencia que Sánchez tiene de Junts y Podemos. Los independentistas catalanes, que además están ideológicamente en la derecha, pueden hacer claudicar al Gobierno si se alinean con el bloque de la oposición, con quien comparte afinidad en muchos temas económicos y sociales. Sólo hay que remontarse a anteayer para ejemplificarlo. Junts fue decisivo para tumbar el decreto ómnibus del Gobierno, en el que estaba la revalorización de las pensiones y medidas del llamado escudo social.
Los catalanes, junto a PP, Vox y UPN suman 178 escaños y dejan en minoría los 172 votos que el Gobierno lograría reunir en el mejor de los escenarios -sin abstenciones-. Como anteayer el escaño de Ábalos no computaba, porque el ex ministro y dirigente socialista no podía votar, el resultado del ómnibus fue de 178 votos en contra y 171 a favor.
Y es que, la entrada en prisión de Ábalos había despojado al hasta ahora diputado del Grupo Mixto de todos sus derechos como parlamentario. Lo más relevantes son el voto, la percepción de su sueldo público y la capacidad para presentar iniciativas. Esta situación dejaba el Congreso con 349 diputados para votar. Ahora, con su renuncia, vuelve a 350.
Que sea un número par puede generar empates. Y esto es precisamente lo que sucede cuando se subraya que Podemos es decisivo. Los morados tienen una bala de plata para tumbar las iniciativas del Gobierno. Si vota en contra y se une al bloque de la oposición el resultado da 175 escaños. Los 171 del bloque más los cuatro parlamentarios morados. Enfrente, el Gobierno sólo podría reunir como máximo 175 votos, contando lógicamente con Junts. Con la suspensión de Ábalos, Podemos propiciaba una victoria 175 a 174.
Pero este cambio no alterna en nada la influencia de Podemos. ¿Por qué un empate es decisivo? Porque es una mayoría de bloqueo. Toda votación que acaba en empate se repite hasta dos veces más. Si el resultado persiste en los tres intentos, que es lo que suele suceder salvo en casos de error, la iniciativa se da automática por rechazada. Esto significa que Podemos tiene el poder tumbar lo que quiera si PP, Vox y UPN también están en contra. Y lo puede hacer al margen de cómo se posicione Junts en esa votación.
Hay un ejemplo claro de esto: la votación de la proposición que pretendía delegar las competencias de inmigración a Cataluña. Podemos se opuso a ese texto por considerar que la exposición de motivos era «racista» y la iniciativa se fue por el desagüe. Es cierto que hubo dos diputados de Sumar que, sabiendo que no eran determinantes, contribuyeron a convertir ese empate en una derrota formal. Fueron Ibáñez (Compromís) y Pueyo (Chunta), pero la suerte de la propuesta de ley estaba echada.
Es por toda esa aritmética tan compleja por lo que la legislatura es endiablada para el Gobierno. Aquí está la razón de que no haya Presupuestos Generales del Estado. Porque unir a tantos partidos y tantos intereses es una tarea titánica. Sánchez no sólo tiene que ganar los siete votos de Junts, es que también tiene que hacerlo con los cuatro de Podemos. Y las condiciones de ambos son extremadamente difíciles de cumplir. Los morados exigen deshacer el aumento en defensa comprometido con la OTAN, bajar drásticamente los precios del alquiler por ley y romper todas las relaciones con Israel.
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