<p>Alarma en uno de los escasos organismos que han mostrado independencia del Gobierno con una jugada que puede tener alto calado.</p>
Herrero critica que el Ejecutivo retrasa encargos antes de que ella se vaya el mes próximo
Alarma en uno de los escasos organismos que han mostrado independencia del Gobierno con una jugada que puede tener alto calado.
Hace ya más de un mes que el Gobierno debía haber ejecutado el plan previsto y encargado a la presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Cristina Herrero, que fiscalizara temas tan sensibles y obligados como el uso de fondos europeos, políticas de empleo y nada menos que 140.000 millones en avales concedidos a empresas durante la pandemia. Son los llamados Spending Review que son exámenes a fondo de políticas de gasto con los que la AIReF suele constatar ineficacia e incluso despilfarro.
Sin embargo, el encargo gubernamental no llega y, con ello, impide a Herrero poner en marcha la fiscalización antes de su salida del cargo, lo que apunta a que, o bien el Ejecutivo se plantea desactivar estas revisiones de gasto o bien prefiere que se ocupe de marcar la metodología otro futuro presidente de la AIReF.
El retraso coincide con que esta interventora del Estado vive sus últimas semanas en el despacho. El 3 de marzo vence su mandato improrrogable de seis años. El Gobierno aún no ha anunciado su relevo pero precedentes en otras instituciones apuntan a que puede ser alguien más maleable que Herrero. Ella era la lugarteniente de José Luis Escrivá cuando éste fue nombrado ministro y asumió su puesto en 2020 por recomendación de éste.
Durante su mandato no ha dudado después en enfrentarse a los Ministerios de Economía y Hacienda en defensa de la independencia de su institución y relegó en la AIReF al actual secretario de Estado de Economía,Israel Arroyo, cuando éste recaló allí una temporada a la espera de otro destino gubernamental.
Con todas estas circunstancias, Herrero levantó este martes la voz de alarma en una intervención inusual aprovechando la que puede ser su última rueda de prensa. «Nos queda una fase que ya nos tenían que haber encargado, pero que lo cierto es que todavía no tenemos el encargo», criticó. Dio a entender que el Gobierno está cuestionando mantener esta actividad de la AIReF, que como mostró ayer con el impresionante varapalo al modelo de concesión de incapacidad temporales, no es cómoda políticamente para el Ejecutivo.
Así lo insinuó la presidenta cuando tuvo que remarcar que «la continuidad de los Spending Review está respaldada por los compromisos que hemos asumido en el ámbito de la Unión Europea». Y recordó que es una de las condiciones por las que la Comisión Europea aceptó la petición del ministro de Economía, Carlos Cuerpo, -ex alto funcionario en la AIReF- de alargar de cuatro a siete años los ajustes del llamado plan fiscal estructural de medio plazo remitido a Bruselas.
Es más, sostuvo que no sólo el Gobierno debería haber encargado a la AIReF ya la tercera fase del Spending Review pendiente, sino preparando un nuevo ciclo completo este año para lo que queda de década. E hizo un aviso por si el Gobierno intenta, de nuevo, marcar la metodología de estudio. «Hay que evitar situciones desagradables (…)La AIReF no puede aceptar instrucciones del Gobierno». «Ni vía ley, ni tampoco decreto», remarcó. Le queda ya poco en el cargo.
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