<p>Pegado en la nevera, en el corcho, en la pared del despacho o encima de la mesa. El calendario es un objeto que muchos en el PSOE y en el Gobierno miran y remiran estos días. Como lo hacían en junio. ¿Cuánto falta para las vacaciones? Entonces eran las de verano, ahora son las de Navidad. Los escándalos que rodean al Ejecutivo -los <a href=»https://www.elmundo.es/e/uc/uco.html»>informes de la UCO </a>sobre <strong>Santos Cerdán</strong>, las penas de prisión para <strong>José Luis Ábalos</strong> y <strong>Koldo García,</strong> la condena al fiscal general del Estado…- llevan a los socialistas a la desazón: «¿cuándo pasará todo?» Miembros del partido y del <a href=»https://www.elmundo.es/espana/gobierno-espana.html»>Gobierno </a>consultados coinciden en que viven sumidos en una situación de «desgaste constante». «A nivel de gestión y de marcar agenda es imposible. No tenemos opciones porque son muchos frentes abiertos».</p>
El plan de Sánchez es confrontar con las comunidades del PP y directamente con Díaz Ayuso
Pegado en la nevera, en el corcho, en la pared del despacho o encima de la mesa. El calendario es un objeto que muchos en el PSOE y en el Gobierno miran y remiran estos días. Como lo hacían en junio. ¿Cuánto falta para las vacaciones? Entonces eran las de verano, ahora son las de Navidad. Los escándalos que rodean al Ejecutivo -los informes de la UCO sobre Santos Cerdán, las penas de prisión para José Luis Ábalos y Koldo García, la condena al fiscal general del Estado…- llevan a los socialistas a la desazón: «¿cuándo pasará todo?» Miembros del partido y del Gobierno consultados coinciden en que viven sumidos en una situación de «desgaste constante». «A nivel de gestión y de marcar agenda es imposible. No tenemos opciones porque son muchos frentes abiertos».
«No vamos a poder hacer nada. Sólo va a ser bronca, estar en la bronca», reflexiona un destacado miembro del Gobierno al hilo de la sentencia que condena al fiscal general. En el Ejecutivo saben que este hecho va a hacer subir los decibelios de la oposición y que, al menos a corto plazo, va a ser difícil tomar la iniciativa y colocar su acción de Gobierno. Un propósito con el que retomaron el curso político, y de ahí medidas e iniciativas ideológicas y sociales -como la defensa del derecho al aborto, los servicios públicos…- que les reportaron tomar delantera, pero que son sepultadas a cada informe o investigación judicial.
En ese propósito se enmarca la estrategia de Sánchez de confrontar con las comunidades del PP, tratando de llevar el debate a la gestión de la Sanidad. Ir a un escenario de «debate autonómico» de la gestión, que implica una confrontación directa con Isabel Díaz Ayuso, ahora aderezada aún más con el fallo del Supremo. El choque contra la presidenta de Madrid protagoniza gran parte de la acción de Gobierno -con el trasfondo de lanzar desde la Moncloa el tique Mónica García-Óscar López para esta comunidad- y forma parte de la estrategia de La Moncloa de confrontar con los barones populares para minusvalorar a Alberto Núñez Feijóo, al tiempo que enmascarar el escaso músculo autonómico del PSOE presentando a Sánchez como el candidato en todos los sitios, el rival a batir.
El último informe de la UCO, unido al revés que supuso el fallo del Tribunal Supremo que condena a Álvaro García Ortiz por revelación de secretos, ha llevado a los socialistas a revivir malos momentos como los de antes del verano. En el equipo más cercano a Pedro Sánchez reconocen que esos días fueron los más difíciles –«estábamos muertos»; «lo pasamos mal, también a nivel personal»- y aunque señalan que «esto no es como lo de junio», admiten que la situación es «grave». «Es muy gordo».
De ahí que muchos en el partido y en el Gobierno busquen consuelo en la cercanía de las vacaciones, como hicieron en junio con el parón estival. «Ahora vienen las Navidades y eso puede ayudar a calmar todo. Pero eso también lo pensábamos en verano y mira…», reflexiona un dirigente socialista. «El comportamiento de Cerdán está manchando al partido», admite un ministro.
Los socialistas tratan de defenderse poniendo el foco en la corrupción del PP. La reciente detención del presidente y el vicepresidente de la Diputación de Almería, del PP, por contratos irregulares de obra pública les ha concedido algo de oxígeno. Pero cargos relevantes consultados por la respuesta dada por Sánchez al caso Cerdán advierten del riesgo del «y tú más». «Nos hace daño y para nosotros es más malo que se instale la sensación de una corrupción generalizada, sistémica. A nuestros votantes ese y tú más les genera frustración». Y desde el núcleo más cercano de Sánchez aportan otro análisis que, creen, hace encender las alarmas: «Los fallos del sistema benefician a Vox».
La gran pregunta que sobrevuela en La Moncloa y en Ferraz es cómo fue posible que todo ocurriera sin que nadie se percatara. Sin que nadie informara o se diera cuenta, pues tanto Ábalos como Cerdán eran los lugartenientes de Sánchez.
«Más de lo que hicimos no podemos hacer», señalan en el equipo del jefe del Ejecutivo. «Más vergüenza de la que sentimos no podemos sentir, pero estamos seguros de que no hay más». «Lo de in vigilando no puede ser», señala una persona muy cercana a Sánchez. «El tema de Santos es muy difícil de detectar».
En el seno del Gobierno hay ministros que consideran que lo desvelado ahora por la UCO «es dar vueltas a lo mismo» y que el riesgo y temor que había, y hay, en La Moncloa y en Ferraz es que hubiera habido financiación irregular. De ahí que, según constatan fuentes socialistas a EL MUNDO, durante todo el verano, en la sede central del PSOE, se trabajó para comprobar si eso había o no ocurrido. «Lo hemos chequeado, ahí no hay riesgo«, afirman.
El otro foco de incendio es que la trama Cerdán-Ábalos-Koldo escale aún más y rompa el perímetro que tratan de acotar Gobierno y Ferraz. «Se trata de unos garbanzos negros«, dice un importante miembro del Ejecutivo. «No hay nada que implique al presidente».
Pero no todos en el Gobierno y en el partido tienen una mirada negativa. «Lo del fiscal general nos viene bien», señalan fuentes gubernamentales. Hay quienes creen que el fallo del Supremo evidencia una «utilización de la Justicia para hacer política» y eso ayuda a «movilizar» a su electorado. El Ejecutivo no oculta su enfado y malestar con el Supremo pues su análisis es que el fallo es «indecente» porque «no había pruebas para condenarlo». «Los magistrados saben que no es culpable», sentencia una persona de peso en el Gobierno.
Los datos que manejan en la sala de máquinas socialista no muestran, al menos por ahora, «desafección». Pero cargos importantes ponen prudencia: «Hay que ver si afecta en el corto o medio plazo»; «nos afecta, tiene un efecto moral, pero también personal»; «la corrupción siempre hace daño». Pero está por ver cómo afecta en este inicio de ciclo electoral. «Todo el castigo que sufrimos en junio lo hemos recuperado», dicen desde la central de análisis de La Moncloa. «En junio no había partido, ahora sí. Con la que nos está cayendo seguimos moviéndonos en torno a un 30% del voto. Es la hostia. Y aún están lejos las elecciones».
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