<p>Si España invirtiera <strong>el 10% de su PIB</strong> en construcción residencial, <strong>el déficit de viviendas se reduciría a la mitad</strong>, hasta las 370.000 unidades, lo que implicaría tasas de crecimiento de la inversión del 15% entre 2027 y 2030…pero este solo es un escenario alternativo. En realidad, las previsiones sobre el PIB son de 4,8% para 2025 y poco más del 6% para 2026 y 2027, lo que es probable que lleve al déficit al techo de las 700.000 unidades. Así lo indica el informe<i> Situación de España</i> realizado por BBVA Research relativo a diciembre de este año. </p>
Las previsiones indican que la inversión en vivienda será alrededor del 6% del PIB, lo que llevaría al déficit a aumentar en 700.000 unidades
Si España invirtiera el 10% de su PIB en construcción residencial, el déficit de viviendas se reduciría a la mitad, hasta las 370.000 unidades, lo que implicaría tasas de crecimiento de la inversión del 15% entre 2027 y 2030…pero este solo es un escenario alternativo. En realidad, las previsiones sobre el PIB son de 4,8% para 2025 y poco más del 6% para 2026 y 2027, lo que es probable que lleve al déficit al techo de las 700.000 unidades. Así lo indica el informe Situación de España realizado por BBVA Research relativo a diciembre de este año.
Lo cierto es que el mercado inmobiliario es uno de los cuellos de botella que tiene la economía española y que podría «ralentizar» el crecimiento que ya se sitúa para 2025 (2,9%) por encima del esperado para la Eurozona (1,4%). El informe prevé que la compraventa permanecerá estable hasta el año que viene en torno a las 725.000 unidades al año y ya había avisado sobre un enfriamiento en las operaciones tanto de vivienda nueva como de la usada, pero esto es solo la consecuencia de la escasez del producto y no de que los compradores estén dando marcha atrás, incluso con el encarecimiento de la oferta.
BBVA Research achaca, en parte, esta escasez al agotamiento del restante de vivienda usada que permanecía sin vender tras el episodio de 2023 con la subida de tipos y el aumento de la oferta derivado de la Ley de Vivienda. Así lo explica en el informe Escasez de vivienda: cuando la oferta no acompaña a la demanda. Además, la oferta de obra nueva responde a decisiones de inversión tomadas hace dos años, «por lo que la respuesta a las nuevas condiciones de mercado tarda en producirse». En este caso, las previsiones mantienen que los visados de obra nueva incrementaran entre 10% a 12%, cerca de 140.000 y 155.000 unidades al año, pero tardarán en llegar a estar disponibles en el mercado.
Así, aunque España es cada vez más atractiva para la demanda, sobre todo por la evolución de los empleos, el aumento de la remuneración por asalariado o la estabilidad de tipos, la inversión apoyada en estos «vientos de cola» llegan al 6,2% en 2026 y al 6,4% en 2027. Cifras que no alcanzan a reducir el desface entre los hogares creados y la vivienda finalizada.
Además, la poca oferta que está disponible mantiene los precios bastante altos. Este 2025, las previsiones indican que crecerá por encima del 10% y alrededor del 9% en 2026. Tanto es así que una buena parte de la demanda «queda excluida por la imposibilidad de afrontar el pago», señalan en el informe. Y es esto lo que podría frenar el crecimiento. España enfrenta a una escasez de vivienda a precio asequible. De hecho, este parque es uno de los más reducidos de Europa y es clave para «poder atraer capital humano y mejorar el bienestar de la población residente, sobre todo de los más jóvenes». Es este grupo el que más ha sufrido de los efectos de la crisis de la vivienda, principalmente como víctimas de la «trampa del alquiler». Antes, este régimen era una «antesala» a la propiedad para acelerar la emancipación, pero ahora «se ha convertido en un régimen del que, aunque se quiera, resulta difícil salir», aseguran en el informe.
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