El Papa Leon XIV, líder católico, y Bad Bunny, rey del perreo, coinciden en la ciudad de Madrid del 6 al 8 de junio: una confluencia de dos gigantes de mundos muy diferentes con un impacto económico de cientos de millones de euros. Pero, ¿quién tirará más del PIB y, sobre todo, de los precios? El efecto Papa arrastrará a más gente y recaudará más dinero en menos tiempo, pero los seguridores de Bad Bunny dejarán una huella más profunda en el ocio. La suma de ambos, sin duda, empujará sensiblemente hacia arriba los precios, medidos en el IPC.
La visita papal movilizará en torno a 1,63 millones de personas mientras que los conciertos han vendido alrededor de 600.000 entradas
El Papa Leon XIV, líder católico, y Bad Bunny, rey del perreo, coinciden en la ciudad de Madrid del 6 al 8 de junio: una confluencia de dos gigantes de mundos muy diferentes con un impacto económico de cientos de millones de euros. Pero, ¿quién tirará más del PIB y, sobre todo, de los precios? El efecto Papa arrastrará a más gente y recaudará más dinero en menos tiempo, pero los seguridores de Bad Bunny dejarán una huella más profunda en el ocio. La suma de ambos, sin duda, empujará sensiblemente hacia arriba los precios, medidos en el IPC.
«Hay una euforia bestial por la visita del Papa, en taxis, comercios, restaurantes y hoteles», explica a este periódico Gonzalo Bernardos, Doctor en Economía y profesor de la Universidad de Barcelona. Y es que ambos no visitarán solo Madrid. Además de las diez fechas en las que Bad Bunny dará conciertos en el estadio Riyadh Air Metropolitano (en mayo los días 30 y 31, y en junio los días 2, 3, 6, 7, 10, 11, 14 y 15) también viajará hasta Barcelona para tocar en el Estadio Olímpico Lluís Companys los días 22 y 23 de mayo. En cuanto a León XIV, viajará por España entre el 6 y el 12 de junio, visitando Madrid, Cataluña y las Islas Canarias.
La convergencia de ambos mundos se erige como la tormenta perfecta para el turismo. Bernardos apunta a que el impacto económico de la visita del Papa en España será «como mínimo de 250 millones«, una cifra muy superior a la estimada por la Conferencia Episcopal Española, que tasó en 100 millones de euros lo que aportaría este evento.
Lo cierto es que, como dijo el alcalde de Madrid, Jose Luis Martínez-Almeida, la asistencia a los actos religiosos programados en la agenda papal concentrarán en la capital en torno al millón y medio de personas, por lo que el impacto económico será muy superior al que se produzca en Cataluña, donde concentrará a unos 47.000 asistentes, según Europa Press, y en las Islas Canarias, donde asistirán en torno a 80.000 personas según Efe.
En el otro lado de la balanza se sitúa Antonio Benito, Bad Bunny, el rey del perreo y de la fiesta. Como indica Albert Guivernau, Doctor en Economía y profesor universitario, el perfil de consumidor es muy distinto al que atrae una visita papal: mucho menos familiar y más nocturno. Estima que el impacto económico de los conciertos será de entre 150 y 200 millones, en gran parte porque, a diferencia del otro evento cuya asistencia es gratuita, el precio medio de las entradas para entrar a uno de sus conciertos es de 150 euros, y ha vendido unas 600.000: «Bad Bunny está metido en un mercado de la música en vivo que genera unas dinámicas de consumo propias, como nuevos puestos de comida u otros productos alrededor de su evento. Pero también hay un consumo fuera del evento, o sea, hostelería, restauración, hoteles, transporte…», asegura el economista.
Asimismo, Guivernau no espera que los precios en la hostelería escalen, al contrario que en los hoteles: los días en que coinciden León XIV y Bad Bunny el precio hotelero ha subido un 8,3%, situándose en 281 euros, frente a los 259 euros que costaba en el mismo periodo de 2025 según la plataforma SiteMinder.
El fenómeno de tensión en los precios no es una novedad en el circuito de las grandes giras. Como ya ocurrió con Taylor Swift, cuyo paso por las principales capitales europeas incrementó el IPC de servicios en 0,3% según la firma de análisis Nomura, con Bad Bunny podría ocurrir lo mismo en Madrid, incluso con un efecto mayor: Guivernau, al hacer la comparación entre Antonio Benito y la cantante estadounidense, opina que el impacto del puertorriqueño será mayor en la capital. La acumulación de diez fechas en el Riyadh Air Metropolitano genera una presión sostenida sobre el sector servicios. El Papa congrega a más gente pero, debido al perfil de consumidor de los seguidores del sumo pontífice del perreo, los conciertos de Bad Bunny tendrán un mayor impacto en el IPC.
Además, según la firma de análisis turístico Amadeus, mientras el fervor religioso movilizará masas, la locura por el puertorriqueño provocará un auténtico seísmo en el transporte y los precios locales, elevando las reservas aéreas internacionales conjuntas hacia Madrid y Barcelona un 3,13% interanual. En la Ciudad Condal, el impacto será breve pero explosivo, atrayendo a fans de largo radio que han disparado los vuelos desde México (+25,26%), Alemania (+16,55%) y Brasil (+11,24%). Por su parte, la capital española vivirá un asedio más prolongado gracias a la altísima movilidad nacional, con un aumento del 35,27% en los vuelos internos, y a un inusitado furor internacional liderado por Corea del Sur (+63,48%) y EEUU (+11,36%). Esta imparable invasión aérea es la que confirma que los grandes eventos actúan como potentes catalizadores de la demanda, saturando el sector y encareciendo los precios de la ciudad anfitriona.
En cuanto al fin de semana que coinciden ambos en Madrid, la ocupación hotelera se ha disparado: el 83% de las habitaciones ya están reservadas, según Booking. La plataforma de reserva de alojamientos asegura que las búsquedas para ese fin de semana se han incrementado en un 46%. En el caso de la alta ocupación de camas, esta se mantiene para las fechas de los dos primeros conciertos de Bad Bunny en Madrid en mayo pero, al realizar la búsqueda entre el 9 y el 12 de junio, que es cuando Antonio Benito celebra el resto de sus conciertos en Madrid, el dato disminuye hasta el 71% de ocupación.
De hecho, es el Papa el que más efecto ha tenido en este apartado. Los días de su visita a Barcelona, 9 y 10 de junio, la demanda hotelera ha crecido allí un 21,9%, aunque desde Gremi d’Hotels (asociación hotelera de la Ciudad Condal) aseguran que es imposible saber si esta subida corresponde a la visita papal o al resto de eventos cercanos en el tiempo que se celebran allí. En Tenerife, para el 12 de junio -que es cuando llega a la isla León XIV- la demanda se ha incrementado un 34,2%, con un repunte del precio del 12,4%, según datos de las plataformas.
La visita del Sumo Pontífice supondrá una enorme recaudación para los negocios diurnos y las arcas públicas, que enfrentarán un gasto en seguridad policial de entre siete y once millones de euros, según el sindicato Jupol. Se desplegarán en torno a unos 13.000 cuerpos policiales que velarán por la seguridad en todos los destinos de España de León XIV, de los que 6.000 serán polícias nacionales desplazados de su lugar de destino. A este respecto, el sindicato protesta ante las dietas de 77 euros diarios para la pernocta y la alimentación que recibirán los policías nacionales: «Esta cifra está completamente desfasada frente a los precios actuales de la hostelería y los hoteles, obligando a los agentes a tener que pagar dinero de su propio bolsillo para alojarse dignamente», expresa el sindicato a EL MUNDO.
Respecto al otro gran evento que marcará este verano, el gasto en seguridad policial durante los conciertos de Bad Bunny rondará los tres o cuatro millones de euros, según Jupol. El sindicato ha expresado su inconformidad con gastar esta suma de dinero en un evento privado, donde los beneficios van casi íntegramente para el artista: «No es razonable que sea el bolsillo de todos los españoles quien financie operativos especiales destinados a garantizar el desarrollo de eventos de carácter estrictamente privado».
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