<p>El martes 17 de febrero, <strong>Santiago Abascal</strong> abrió la puerta, desde el Congreso, a repetir las elecciones en Extremadura. El 19 de febrero, jueves, las encuestas internas del <a href=»https://www.elmundo.es/e/pp/pp-partido-popular.html»>PP</a> hicieron saltar las alarmas en Génova: <a href=»https://www.elmundo.es/e/vo/vox.html»>Vox</a> había llegado al 22,6% de intención de voto en Castilla y León. El 22, domingo, <strong>Alberto Núñez Feijóo</strong> llamó a Abascal para retomar sus relaciones. Al día siguiente, los <i>populares </i>lanzan un «documento marco» mediante el que reconfiguran su relación con Vox y dejan claras las reglas a seguir en las negociaciones autonómicas. Génova entra en juego con un planteamiento de mínimos: inmigración, seguridad, okupación, condena de «todas» las violencias, rebaja máxima de impuestos, reducir «subsidios». Etcétera. Es un marco que la dirección de Bambú no puede rechazar.</p>
Los ‘populares’ celebran que la formación de Abascal haya fijado su techo electoral y, a partir de ahora, incidirán en que, si no pactan en las Comunidades Autónomas, es «la derecha ineficaz»
El martes 17 de febrero, Santiago Abascal abrió la puerta, desde el Congreso, a repetir las elecciones en Extremadura. El 19 de febrero, jueves, las encuestas internas del PP hicieron saltar las alarmas en Génova: Vox había llegado al 22,6% de intención de voto en Castilla y León. El 22, domingo, Alberto Núñez Feijóo llamó a Abascal para retomar sus relaciones. Al día siguiente, los populares lanzan un «documento marco» mediante el que reconfiguran su relación con Vox y dejan claras las reglas a seguir en las negociaciones autonómicas. Génova entra en juego con un planteamiento de mínimos: inmigración, seguridad, okupación, condena de «todas» las violencias, rebaja máxima de impuestos, reducir «subsidios». Etcétera. Es un marco que la dirección de Bambú no puede rechazar.
«A partir de ese momento, conseguimos que pasara de 22,6% a 18,9%. Vox ha perdido 3,7 puntos y el PP ha subido del 31,5% al 35,5%. Cuatro. Todo lo que pierde Vox [en las encuestas] desde ese momento lo ha ganado el PP», aseguran en Génova. «El tiempo que no dedicaban a desbloquear la gobernabilidad de Extremadura lo dedicaban a asuntos orgánicos internos. A Antelo y a Ortega Smith. La ciudadanía en Castilla y León ha decidido, tras analizar el contexto nacional e internacional, decantarse por el voto de las certezas, por Alfonso Fernández Mañueco», inciden en el entorno de Feijóo.
El PP sentía ayer el calorcillo de la euforia contenida tras lograr crecer con fuerza en Castilla y León y, al tiempo, frenar la inercia alcista de Vox. Una victoria doble, y sobre todo, sin adversativas. Es la primera vez que se atisba el techo del partido de extrema derecha. Y eso tendrá una resonancia clara en las relaciones entre las dos formaciones, que están condenadas a entenderse, pero no en pie de igualdad. Sino en una relación de supeditación gubernamental.
El análisis que hace uno de principales dirigentes de la sala de máquina de los populares va en esa línea: «Ya ha quedado claro que Vox nunca va a sorpassar al PP, y se consolida una alianza de PP y Vox que supera ampliamente el 50%. Pedro Sánchez ya está muerto. La subida de Feijóo en la próxima encuesta puede ser clara. Ya no se le ve en la retaguardia, ni a la defensiva con Vox, sino con voluntad de gobierno, liderando, mandando. Y mientras, Vox, pidiendo entrar en los gobiernos».
Un barón de gobierno lo completa así: «Su riesgo es que transmiten que su voto no es útil». Y en Génova añaden que «al entrar Feijóo en las negociaciones, las circunstancias cambiaron y la masa social del país entendió que si no hay acuerdo no es porque el PP haga de menos a Vox, sino por la percepción de que hay una derecha ineficaz». «La clave ha sido el bloqueo de las negociaciones, sobre todo en Extremadura, priorizando sus intereses partidistas», alegan.
Visto el éxito de Alfonso Fernández Mañueco y el giro favorable para Feijóo tras su «documento marco», ¿va a seguir el PP por la vía de confrontar con Vox, como en la última semana de la campaña castellanoleonesa? «Vamos a poner a Vox frente a sus errores, ante el espejo de sus equivocaciones», aseguran en Génova. «La votación de investidura de María [Guardiola] hace que Vox pierda la batalla del relato y la gente le endose a Vox la culpabilidad de que no haya gobierno en Extremadura, por un interés electoral. Tenía secuestrados a los votantes de Extremadura», juzgan en la dirección nacional popular. «La vía para frenarlo ha sido utilizar su fuerza en su contra. El judo».
Esto es algo que también constatan los estudios cualitativos de las principales casas de análisis, donde los líos internos de Vox y su reticencia a pactar con el PP le penalizan entre su propio electorado.
En la dirección nacional del principal partido de la oposición ven más cerca los acuerdos regionales, pero no van a cambiar su estrategia de combinar abrazos y críticas a Vox. Priorizarán las materias en las que coinciden, pero exigiendo «responsabilidad» al socio. «No vamos a tensionar las conversaciones con Vox con declaraciones» altisonantes contra ellos, reconocen.
Tras el «gatillazo» de las expectativas de Vox, Feijóo fue, ayer, muy enfático en su discurso ante la Junta Directiva Nacional de su partido. El presidente del PP advirtió a Vox de que es su «obligación» desbloquear la gobernabilidad en Extremadura, Aragón y Castilla y León, porque eso es lo que han votado los ciudadanos. Y que el futuro nacional debería ser el mismo. «El mensaje de los castellanoleoneses es incontestable», dijo.
«Los ciudadanos han dicho que el PP gobierne y que se forme una mayoría a partir del programa del PP», y «cuando los ciudadanos hablan, se les escucha», apuntó. Por eso al PP y a Vox lo que les corresponde es, a su entender, «pactar». «Entendernos».
Feijóo reivindicó su «documento marco» de conllevanza y negociación con Vox, presentado justo antes de la campaña. Y que marcó claramente la contienda en las tres últimas semanas. «Nosotros hemos puesto nuestras cartas boca arriba para que todo el mundo sepa cuál es nuestra posición. Y hoy nadie conoce una sola objeción de Vox a ninguna de esas líneas» de negociación, apuntó Feijóo. «Sólo se han puesto excusas y creo que ya está bien». «Ya está bien, ¡ya está bien!, porque ya le fallamos a la gente en 2023», exclamó ante la plana mayor de su partido, con el tono más asertivo posible.
Para Feijóo, el pacto no es un regalo de Vox al PP, sino «una obligación». «O se hacen pactos de gobierno como quiere la mayoría, o se hacen coaliciones de bloqueo con el sanchismo», aguijoneó. «No se puede hacer a los españoles cautivos de la estrategia de ningún partido».
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