<p>La <strong>producción total por habitante </strong>en España ha crecido un 3,78% anual desde la pandemia, frente al 2,42% de media en la Unión Europea, lo que ha permitido <strong>cerrar ligeramente la brecha</strong> que mantenemos en este indicador con la media comunitaria, pese a que aún se sitúa <strong>en el 18%.</strong></p>
Lo ha conseguido gracias a la mejora en la productividad, que ha aportado 3 de cada 10 puntos de crecimietno desde la pandemia
La producción total por habitante en España ha crecido un 3,78% anual desde la pandemia, frente al 2,42% de media en la Unión Europea, lo que ha permitido cerrar ligeramente la brecha que mantenemos en este indicador con la media comunitaria, pese a que aún se sitúa en el 18%.
En concreto, España ha sido desde el covid el segundo país de la UE con un mejor desempeño del PIB per cápita, sólo por detrás del de Italia, con un avance del 3,87%, y muy por encima del de potencias como Alemania (0,65%), según el tercer informe del Observatorio de Productividad y Competitividad en España publicado este viernes por la Fundación BBVA y el Ivie.
«Esta positiva evolución se apoya en un cambio en el patrón de crecimiento más basado en la eficiencia productiva que en el pasado: la economía ya no crece únicamente por el aumento del empleo y el capital -maquinaria, equipos, activos inmobiliarios, infraestructuras- sino también por la mejora de la eficiencia con la que se utilizan ambos recursos productivos, la PTF (productividad total de los factores)», destacan los autores.
Según sus datos, la productividad total de los factores ha crecido casi un 2% en 2024, mientras que en la media de la UE ha bajado un 0,7%. Desde 2020, ha repuntado un ritmo anual del 1,4% –a pesar del fuerte crecimiento del empleo, con más de 2,4 millones de nuevos puestos de trabajo desde 2020-, la tasa más elevada desde 1995, mientras se estanca en el 0% en la Eurozona y retrocede en Alemania (-0,3%) y Francia (-0,6%). Pese a esta evolución reciente más positiva, los autores advierten de que «estas mejoras en productividad han de mantenerse en el tiempo para compensar los retrocesos de los años 90 y la Gran Recesión, cuando afloró el problema de la baja utilización de la intensa inversión en activos inmobiliarios poco productivos durante el boom de la construcción».
Desde 2021 nuestro país se ha adentrado en un nuevo modelo de crecimiento, que combina una fuerte creación de empleo con una mejora de la eficiencia con la que se utilizan los factores productivos (es decir, la productividad). Desde ese año y hasta 2024 la mejora de la PTF explica el 33% del crecimiento del PIB y la intensa creación de empleo -que aumenta un 11,7% respecto al de 2020- aporta un 60% al crecimiento.
Pese a la mejora general de la productividad, en los sectores de no mercado, que incluyen actividades como la educación, sanidad, servicios sociales -tanto públicos como privados-, sector inmobiliario y actividades de la Administración Pública la productividad apenas mejora. Destaca el mal desempeño en sanidad y servicios sociales, donde ha caído un 1,5% de 2020 a 2024, y en educación (-1,7%).
Los sectores privados que están concentrando las mayores ganancias de productividad observadas desde la pandemia son fabricación de material de transporte (con un crecimiento anual de su PTF cercano al 20%), hostelería (13,3%), industrias extractivas (8,7%), fabricación de maquinaria y equipo (8,4%), transporte (7,8%), fabricación de productos de caucho, plástico y otros productos minerales no metálicos (6,7%)
«A pesar de que los aumentos de la eficiencia son generalizados, existen actividades, algunas muy importantes por su peso en la economía española -como el comercio, el sector sanitario y de servicios sociales, el educativo o el de la construcción- en los que no mejora la productividad. Estos sectores siguen basando su crecimiento en la acumulación de factores, especialmente de trabajo, pero no en las mejoras de la eficiencia y el progreso tecnológico», explican los investigadores.
En cuanto al desempeño territorial, la productividad mejora en todas las comunidades desde la pandemia salvo en Extremadura, cuya eficiencia productiva estuvo estancada en el periodo de 1995 a 2020 y tiene signo negativo de 2020 a 2023 (-0,87%).
Pese a la mejora reciente de la productividad, lamentan que un factor que juega en su contra es la dinámica empresarial, con una tasa neta de creación de empresas sistemáticamente negativa desde 2008. Normalmente, las empresas que se crean son mucho más productivas que las que desaparecen, con lo que al ser mayor el número de las que cierran que de las que abren, la contribución a la productividad es negativa.
«Los autores recomiendan fomentar el dinamismo empresarial mediante la eliminación de trabas burocráticas, administrativas, legales y financieras a la entrada y salida de empresas del mercado, así como facilitar el crecimiento del tamaño de las empresas existentes», aconsejan.
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