Irán no despierta del horror. Más de dos semanas después de que se iniciaran las protestas en el país, y en el sexto día de apagón informativo, la cifra de muertos roza las 2.600 víctimas y amenaza con seguir aumentando, en medio de testimonios que apuntan a una brutalidad policial inédita desde la creación de la República Islámica en 1979. Al mismo tiempo, crece la tensión entre las autoridades iraníes y el Gobierno de Estados Unidos: Teherán ha avisado este miércoles de que bombardeará las bases estadounidenses en la región si Washington ataca territorio iraní, algo que la Administración de Donald Trump ha dado a entender que hará de manera inminente. Parte del personal en la instalación de Qatar, la mayor de Estados Unidos en Oriente Próximo, ha sido llamado a evacuar ante un posible ataque inminente por parte de la Casa Blanca que ponga el centro en peligro, según Reuters.
Teherán afirma que bombardeará posiciones de EE UU en la región si Trump ataca al país, donde la cifra de muertos en las protestas roza los 2.600
Irán no despierta del horror. Más de dos semanas después de que se iniciaran las protestas en el país, y en el sexto día de apagón informativo, la cifra de muertos roza las 2.600 víctimas y amenaza con seguir aumentando, en medio de testimonios que apuntan a una brutalidad policial inédita desde la creación de la República Islámica en 1979. Al mismo tiempo, crece la tensión entre las autoridades iraníes y el Gobierno de Estados Unidos: Teherán ha avisado este miércoles de que bombardeará las bases estadounidenses en la región si Washington ataca territorio iraní, algo que la Administración de Donald Trump ha dado a entender que hará de manera inminente. Parte del personal en la instalación de Qatar, la mayor de Estados Unidos en Oriente Próximo, ha sido llamado a evacuar ante un posible ataque inminente por parte de la Casa Blanca que ponga el centro en peligro, según Reuters.
El número de muertos ha alcanzado los 2.571, según ha informado este miércoles el grupo de derechos humanos HRANA, con sede en Estados Unidos. Según la organización, 2.403 fallecidos eran manifestantes y 147 eran miembros de las fuerzas de seguridad. En la lista de víctimas también hay 12 menores de edad y nueve personas identificadas como “ni manifestantes ni agentes de seguridad”. El grupo asegura estar trabajando para verificar centenares de casos más.
El martes, un alto cargo iraní dijo a Reuters que las manifestaciones habían dejado 2.000 muertos, y otros dos aseguraron a The New York Times que la cifra rondaba los 3.000. Diversos analistas temen que estas confesiones por parte de las autoridades signifiquen que la cifra final de víctimas por la campaña represiva de Teherán para sofocar la mayor ola de disidencia en años sea mucho mayor.
En paralelo, EE UU e Irán se ven enzarzados en una escalada retórica de consecuencias impredecibles. Trump instó el martes a los iraníes a seguir protestando, les animó a “tomar las instituciones” y les prometió quela ayuda está “en camino”. Las autoridades iraníes acusan a Estados Unidos e Israel de alimentar la violencia en el país y culpan de las muertes a “agentes terroristas” supuestamente instruidos en el extranjero.
El ministro de Defensa iraní, el general de brigada Aziz Nafizardeh, ha lanzado este miércoles una advertencia a la Casa Blanca y a sus aliados. “Todas las bases de Estados Unidos y las de otros países de la región que ayuden a EE UU en ataques contra suelo iraní serán considerados objetivos legítimos”, ha avisado, según la agencia local Mehr.
Según Reuters, la República Islámica ha transmitido el mismo mensaje por canales privados a sus vecinos, incluyendo a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Turquía. La misiva busca la colaboración de esos países para que Trump se contenga, algo que desean por interés propio para evitar un posible conflicto que desestabilice la región o que provoque una oleada de refugiados.
El ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Hakan Fidan, ha pedido rebajar la tensión durante una llamada telefónica con su homólogo iraní, Abbas Araghchi, según la agencia Anadolu. Qatar, por su parte, afirmó el martes que estaba intentando mediar para evitar una escalada que tendría “resultados catastróficos”.
Trump ha amenazado en varias ocasiones con atacar al régimen iraní en un supuesto gesto de ayuda hacia los manifestantes. El pasado junio ya atacó las instalaciones nucleares en Irán, uniéndose a la guerra que Israel libró con ese país en una ofensiva israelí que mató a más de un millar de personas, la mayoría de ellos civiles, según organizaciones independientes. Teherán contestó a esa acción de Washington con un ataque sobre la base estadounidense de Al Ubeid en Qatar, sin muchas consecuencias.
Este miércoles, parte del personal de esa instalación ha sido llamado a evacuar. Un representante estadounidense ha declarado bajo condición de anonimato que Estados Unidos está reposicionando una fracción no detallada de sus trabajadores en algunas bases regionales por precaución ante el aumento de las tensiones en la zona.
La base de Al Ubeid, que la Casa Blanca utiliza desde las guerras en Afganistán e Iraq, es la mayor instalación militar que Washington tiene en Oriente Próximo. El centro concentra un contingente de 10.000 personas en un recinto de 24 hectáreas y acoge la sede regional del Centro de Comando de Estados Unidos, desde donde se asegura sus intereses militares en un amplio territorio que comprende decenas de países, desde Egipto hasta el Kazajistán.
Ejecuciones y “zonas de combate”
Otro motivo que Trump plantea como pretexto para atacar a Irán son las ejecuciones de manifestantes. “Si lo hacen, actuaremos con fuerza”, dijo en la cadena estadounidense CBS el martes, mientras Amnistía Internacional alertaba del uso de las ejecuciones arbitrarias en Irán “para disuadir y aplastar la disidencia”.
Esos temores responden al planteamiento del jefe del poder judicial iraní, Gholamhossein Mohseni-Ejei, que ha vinculado a los asistentes en las protestas con EE UU e Israel. Este miércoles, el funcionario iraní ha vuelto a elevar el tono. “Si lo hacemos tarde, en dos o tres meses, no tendrá el mismo efecto”, ha afirmado durante un mensaje televisado en Irán e interpretado como la puesta en marcha de juicios rápidos hacia la pena máxima. Como el proceso supuestamente practicado con Erfan Soltani, un comerciante de 26 años de edad que fue detenido el pasado jueves al noroeste de Teherán. Su familia ha comunicado a la prensa que se enfrenta a la ejecución este miércoles después de haber sido enjuiciado en dos días.
Las fuerzas de seguridad han detenido a 18.000 personas, según HRANA. Ahora, la condición y el futuro de muchas de ellas es una incógnita. La organización indica que la televisión estatal iraní ha emitido la confesión de 97 supuestos detenidos que reconocen haber participado en altercados y en ataques contra las fuerzas de seguridad. El grupo señala que este tipo de declaraciones, que engrosan la tesis gubernamental del complot a cargo de agentes extranjeros, a menudo son precedidas por malos tratos.
La República Islámica hace visible el recurso de la ejecución después de que decenas de miles de iraníes se hayan encarado a las fuerzas de seguridad hasta las últimas consecuencias. También cuando el paso de los días permite a la población vislumbrar el impacto de la virulencia con la que las autoridades han reprimido las manifestaciones, iniciadas por el declive económico del país y actualmente menores.
A pesar del corte a internet y de la confiscación de antenas satélite por parte de las autoridades, algunos iraníes han logrado enviar al extranjero vídeos de policías motorizados que disparan a quienes persiguen por callejones, o mensajes que aseguran que “las porras y el gas lacrimógeno no bastan para disuadir a las multitudes, solo la munición real”. La acumulación de escenarios donde se denuncian intervenciones indiscriminadas hace temer que Irán se encuentre ante la peor campaña represiva desde el nacimiento de la República Islámica.
Testigos citados por Tehran Bureau, un medio iraní en el extranjero, han reportado la existencia de “campos de batalla” en varios municipios. Según esas informaciones, en la capital los manifestantes se hacen fuertes siendo multitud. En los barrios populares de Shiraz (sur), las autoridades encuentran “una respuesta local fuerte y coordinada”, con individuos enfrentándose a los uniformados con armas blancas. En la zonas rurales, algunos manifestantes utilizan escopetas de caza.
Según la agencia Mehr, vinculada a las autoridades iraníes, que llama a la participación masiva de los ciudadanos en un nuevo intento de proyectar unidad, Irán celebra este miércoles los funerales por los más de cien agentes de seguridad que han muerto durante las protestas. Los cadáveres serán trasladados en una procesión desde la Universidad de Teherán hasta el cementerio de la capital. El mayor cementerio de Teherán, según muestra un vídeo recabado por el bloguero iraní Vahid Online, acogió el lunes gritos que exigen la caída del líder supremo de Irán, Ali Jameneí. “¡Este año es el año de la sangre!”, decían familias con seres queridos muertos durante las manifestaciones. “¡Seyed Alí será derrocado!”.
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