Europa intenta mover ficha rápido ante la creciente tensión transatlántica por las exigencias de Donald Trump sobre Groenlandia. Varias capitales europeas han advertido este miércoles al presidente estadounidense de las “consecuencias en cadena sin precedentes”, como ha dicho el presidente francés Emmanuel Macron, si Washington hace un movimiento anexionista hacia la isla ártica bajo protección europea y de la OTAN, como han recordado también altos responsables en Bruselas.
Copenhague inicia ejercicios militares en Groenlandia que contarán con la cooperación de países aliados a lo largo del año
Europa intenta mover ficha rápido ante la creciente tensión transatlántica por las exigencias de Donald Trump sobre Groenlandia. Varias capitales europeas han advertido este miércoles al presidente estadounidense de las “consecuencias en cadena sin precedentes”, como ha dicho el presidente francés Emmanuel Macron, si Washington hace un movimiento anexionista hacia la isla ártica bajo protección europea y de la OTAN, como han recordado también altos responsables en Bruselas.
Mientras, el Ministerio de Defensa danés ha confirmado una presencia militar “expandida” en la isla ártica y sus alrededores. Algo que, ha subrayado, realiza “en estrecha cooperación” con la Alianza Atlántica, mientras varios países continúan discutiendo la posibilidad de crear una misión de vigilancia —Artic Sentry, Centinela Antártico se la ha llegado a llamar en referencia a otras misiones similares pilotadas por la OTAN en zonas sensibles— para incrementar la vigilancia por aire, mar y tierra de una región en que, en eso sí se coincide con Washington, es de importancia estratégica creciente. Suecia ya ha enviado a sus primeros militares.
Si algo ha aprendido Europa tras casi un año de trumpismo intenso —y al menos una intervención militar, la de Venezuela, difícilmente justificable en términos de derecho internacional— es que los faroles del presidente estadounidense no son solo amenazas vacías. Y la obsesión de Trump por Groenlandia viene de lejos. El natural nerviosismo ante la cita de este miércoles en la Casa Blanca entre la Administración republicana y altos representantes daneses y groenlandeses ha subido varios grados después de que el presidente estadounidense, en el mismo día de la reunión clave, insistiera en que la isla antártica tiene que quedar en su poder. Los movimientos al otro lado del Atlántico han sido rápidos y, en comparación con la cautela mantenida hasta ahora, significativos.
“Si se violara la soberanía de un país europeo y aliado, las consecuencias en cadena serían sin precedentes. Francia sigue la situación con la máxima atención y actuará en plena solidaridad con Dinamarca y su soberanía”, dijo Macron durante el Consejo de Ministros semanal, según informó la portavoz del Gobierno, Maud Bregeon, en rueda de prensa posterior. Desde la Asamblea Nacional, su primer ministro, Sébastien Lecornu, también subrayaba en una declaración ante los diputados que las palabras de Trump deben ser “tomadas en serio”.
“No debemos en ningún caso subestimar la palabra del presidente estadounidense”, insistió Lecornu a la par que declaraba la “plena solidaridad” de Francia con Dinamarca y “las autoridades legítimas” de la isla ártica, algo que han replicado en los pasados días y horas múltiples capitales europeas. Groenlandia “pertenece a su pueblo”, ha declarado también, desde Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. “Así que depende solo de Dinamarca y de Groenlandia decidir sobre asuntos que conciernen a Dinamarca y Groenlandia”, ha añadido, en unas palabras casi calcadas de la declaración conjunta que realizaron hace ya una semana los mandatarios de Francia, Alemania, Polonia, Italia, España, el Reino Unido y la propia Dinamarca, así como Portugal o Países Bajos.
Desde Estrasburgo, el secretario general del Consejo de Europa, Alain Berset, también ha advertido de la “profunda incertidumbre (…) para la estabilidad y seguridad internacionales” que suponen las amenazas de Trump contra Groenlandia y Dinamarca y ha dejado claro que para el Consejo de Europa el marco jurídico es claro. “Cualquier uso de la fuerza en el territorio de un Estado miembro constituiría una violación directa del derecho internacional”, ha explicado.
En Bruselas se lleva días discutiendo si Groenlandia entraría o no bajo la protección europea bajo la cláusula de defensa mutua que establece el artículo 42.7 del Tratado de la UE. La Comisión Europea, guardiana de los tratados, ha sido muy poco precisa al respecto. Pero Von der Leyen ha intentado este mismo miércoles, casi al mismo tiempo que Trump reclamaba que la OTAN apoyara sus demandas, aparcar las dudas legales: “Groenlandia es parte de la OTAN y la seguridad del Ártico es uno de los temas centrales de la OTAN”, ha subrayado en rueda de prensa. Y ha recordado: “Sabemos que lo que une a los aliados es el hecho de que siempre hay un lema claro: uno para todos y todos para uno”. Además, ha añadido, la seguridad en el Ártico “también es un tema para la UE, sin duda alguna”. La cuestión ha sido tratada también en la reunión de la alemana con la primera ministra de Islandia, Kristrún Frostadóttir. El comisario de Energía y Vivienda, el danés Dan Jorgensen, también ha afirmado en las redes sociales el apoyo de Bruselas a su país y a Groenlandia que, ha reiterado en consonancia con el lema danés, “¡no está en venta!”.
En un comunicado conjunto, la Conferencia de Presidentes del Parlamento Europeo, que reúne a los jefes de todos los grupos de la Eurocámara, ha emitido un comunicado manifestando el “apoyo inequívoco” del hemiciclo a Groenlandia y Dinamarca ante el “desafío descarado” del Gobierno de Trump. La Eurocámara reclama además tanto a la Comisión como al Consejo Europeo que “defina un apoyo tangible y concreto a Groenlandia y Dinamarca, defendiendo los principios y derecho europeo e internacional, así como la Carta de la OTAN”. También la ministra española de Defensa, Margarita Robles, ha instado a la UE a que sea más asertiva en la defensa de uno de los suyos y del derecho internacional: “La Unión Europea tiene que reaccionar. Estemos viviendo momentos muy complicados”, ha dicho la ministra, informa Miguel González desde Madrid.
El apoyo europeo a uno de los suyos no debe quedarse solo en palabras, también requiere hechos, ha reconocido estos días Von der Leyen. Con la máxima discreción, varios países están estudiando ya cómo apoyar a Dinamarca y Groenlandia. Unos esfuerzos a los que se ha unido España. Fuentes del Gobierno confirman al respecto que se están negociando para organizar una reunión al estilo de la coalición de voluntarios para Ucrania para discutir formas de apoyar a Groenlandia y Dinamarca ante Washington.
En vista de la sensibilidad del tema y de la volatilidad de Trump, pocos quieren dar pistas en público. Desde Berlín, el martes, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, advertía: ““Estamos discutiendo cuáles son las herramientas en nuestras manos con los Estados miembros, incluida Dinamarca, cuál es la situación. Pero definitivamente no lo hacemos en público (…) no es correcto discutir esto en los medios”. A su lado, el ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, daba sin embargo alguna pista de las discusiones: “En el contexto de la OTAN, estamos discutiendo qué medidas tendrían sentido y qué se necesita, en vista del tamaño de Groenlandia y la más bien escasa población, de unas 55.000 personas (…) no es una región normal, lo que podemos hacer es patrullas de aire, marítimas o submarinas. Necesitamos vigilancia y un entrenamiento regular”, señaló, a la par que subrayaba el apoyo “inquebrantable” de Alemania a la “integridad y soberanía danesa”, que incluye a Groenlandia. Pistorius también advirtió, como ha hecho 24 horas después Macron, que cualquier plan estadounidense de hacerse con la isla danesa por la fuerza crearía una “situación sin precedentes en la historia de la OTAN y de cualquier alianza militar del mundo”. Mientras, el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, ha confirmado que el primer contingente de oficiales suecos llegan hoy mismo a la isla. “Forman parte de un grupo de varios países aliados. Juntos prepararán los próximos pasos en el marco del ejercicio danés Operación Arctic Endurance”, ha revelado en X.
A falta de más detalles de una coalición internacional para Groenlandia, la isla y Copenhague han dado ya un paso al frente. En su anuncio de los nuevos ejercicios militares en la isla, lanzados desde este miércoles y que se extenderán durante el 2026 que recién comienza, el Gobierno danés ha indicado que estos “podrían incluir la protección de infraestructuras críticas, la prestación de asistencia a las autoridades locales de Groenlandia, incluida la policía, la recepción de tropas aliadas, el despliegue de aviones de combate en Groenlandia y sus alrededores, y la realización de operaciones navales”.
“La seguridad en el Ártico es de vital importancia para el Reino de Dinamarca y nuestros aliados árticos, por lo que es importante que, en estrecha colaboración con nuestros aliados, reforcemos aún más nuestra capacidad para operar en la región”, ha subrayado el ministro danés de Defensa, Troels Lund Poulsen. “Las Fuerzas Armadas danesas, junto con varios aliados árticos y europeos, estudiarán en las próximas semanas cómo se puede llevar a la práctica una mayor presencia y actividad de ejercicios en el Ártico”, ha adelantado.
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