<p><strong>Ignacio Molina</strong> es, junto a <strong>Pablo del Amo</strong>, el coordinador del estudio <i>España en el mundo en 2026: perspectivas y desafíos,</i> el documento con el que el Real Instituto Elcano (RIE), por decimocuarta vez, analiza<a href=»https://www.elmundo.es/espana/2026/01/28/6979f695fdddff1e438b4592.html»> la proyección internacional</a> del país y sus cuentas pendientes para el año siguiente. En esta ocasión, el análisis concluye que España<strong> «no mejoró» </strong>su posición internacional, aunque evitó deteriorarse. Una conclusión poco contundente pero que responde a un motivo que Molina, en conversación telefónica con EL MUNDO, tiene claro: «Si la política interna estuviera menos polarizada, habría <strong>mayor capacidad </strong>para mejorar la influencia internacional y en Europa de España».</p>
Ignacio Molina, investigador principal del Real Instituto, analiza para EL MUNDO las conclusiones del estudio sobre los desafíos para España este 2026
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Ignacio Molina es, junto a Pablo del Amo, el coordinador del estudio España en el mundo en 2026: perspectivas y desafíos, el documento con el que el Real Instituto Elcano (RIE), por decimocuarta vez, analiza la proyección internacional del país y sus cuentas pendientes para el año siguiente. En esta ocasión, el análisis concluye que España «no mejoró» su posición internacional, aunque evitó deteriorarse. Una conclusión poco contundente pero que responde a un motivo que Molina, en conversación telefónica con EL MUNDO, tiene claro: «Si la política interna estuviera menos polarizada, habría mayor capacidad para mejorar la influencia internacional y en Europa de España».
Según concluyen en el estudio, aunque las cifras económicas de España son positivas, las desavenencias internas lastran al país junto a la negativa pública de alcanzar el 5% del gasto en Defensa. «España tiene una singularidad, y es que los dos principales partidos son europeístas, y votan muchas cosas en Europa juntos, pero luego en clave interna las convierten en motivo de disputa, el último ejemplo de esto es el acuerdo con Mercosur», analiza Molina.
Tal y como recogen las conclusiones del informe, 2025 fue un año marcado por un aumento de la desorientación y la confrontación geopolítica tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Según el análisis, muchas de las tensiones ya venían de antes, pero el nuevo mandato estadounidense las aceleró: rivalidad abierta entre China y EEUU, obstáculos al libre comercio, debilitamiento del multilateralismo, prolongación de la guerra en Ucrania, crisis persistentes en Oriente Medio y Venezuela, retroceso democrático y estancamiento estratégico en la Unión Europea.
Dentro de la Unión, el investigador principal del RIE concluye que España «ha perdido centralidad» por dos motivos de carácter interno y externo. En materia internacional, la guerra en Ucrania ha desplazado el centro del eje de los 27 hacia el Este. Eso, sumado a «la resistencia» del aumento del gasto en Defensa hace que pierda fuerza internacional. «Evidentemente, si el país está posicionado en decir ‘no hay que gastar tanto en defensa’ y tenemos la distancia que tenemos en relación con el Frente Este; sumado a que no somos el eslabón más fuerte en la relación con Estados Unidos (aunque ninguno de Europa lo es), pues es difícil decir que la posición internacional de España ha mejorado», describe.
Molina califica como «una desgracia» para el país que la «situación de la política interna» impida «un pacto de Estado» en materia de política exterior. «Es una lástima porque España es de los poquísimos países, donde los dos grandes partidos son europeístas, donde no hay un segundo partido que está disputando el poder que tiene una visión crítica. Y, sin embargo, ese potencial pues lo desaprovechamos por razones que no tienen que ver con la política internacional, sino con la política interna», lamenta.
Esta situación de España responde, para Molina, al agotamiento de un Gobierno y al fin de un ciclo. «Estamos en un contexto de recta final de una legislatura en la que nunca el Gobierno tuvo una gran mayoría parlamentaria; y podemos hacer la comparación con Francia. Más o menos, Macron y Sánchez llegaron al poder a la vez. Políticamente, la estrella de Macron o la estrella de Sánchez no brilla lo mismo que brillaba en 2019, por ejemplo, cuando había una legislatura europea donde Sánchez junto a Merkel y Macron estaban los tres referentes de la política europea en aquel momento. Ahora ya no tanto».
Otro de los desafíos que detecta el informe respecto a España es volver a atender a los intereses en América Latina. El estudio concluye que España vio reducido su margen de influencia, aunque trabajó para revitalizar la Conferencia Iberoamericana y trató de mejorar relaciones con Argentina y México. Sin embargo, Molina advierte de que España tiene una posición delicada y que puede aprovechar la próxima Cumbre Iberoamericana, que se celebrará en noviembre en Madrid.
«Puede ser una oportunidad, si sabe jugar las importantes cartas que tiene; pero puede ser también un problema si realmente esto es un nuevo enfrentamiento con Estados Unidos. Hay gobiernos que sí se están alineando con Trump, que pueden colocar a España en una situación un poco más incómoda». Es por ello que la presencia de mandatarios en Madrid dentro de diez meses será la prueba, el termómetro, para medir si España recupera influencia.
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