<p>Francisco Polo fue uno de los urdidores de la primera ley de<i> startups</i> de la historia de España. Como emprendedor, entre 2011 y 2017 se embarcó en <strong>Change.org</strong> y antes en <strong>Actuable </strong>(2010-2011), proyectos ambos que de algún modo prefiguraban Movements, destinada a ser, según sus palabras, «la plataforma de empoderamiento ciudadano más grande del mundo».</p>
«Somos dueños de nuestro destino», afirma el ex alto comisionado para España Nación Emprendedora. «¿Queremos tragarnos lo que nos manda el algoritmo o queremos ser actores de nuestra propia existencia?»
Francisco Polo fue uno de los urdidores de la primera ley de startups de la historia de España. Como emprendedor, entre 2011 y 2017 se embarcó en Change.org y antes en Actuable (2010-2011), proyectos ambos que de algún modo prefiguraban Movements, destinada a ser, según sus palabras, «la plataforma de empoderamiento ciudadano más grande del mundo».
La iniciativa se presenta en sociedad el próximo lunes y ha recolectado inicialmente 150.000 euros gracias al respaldo de business angels como Miguel Vicente (Glovo, Wallapop, Antai), Vincent Rosso (cofundador de Blablacar España y Consentio), Marta Huidrobo (presidenta de Aeban), José Barreiro y Claudio Serrano (Iberian Media y Ventia Capital) y David Tomas (Cyberclick), entre otros. Esta ronda pre-seed se cerrará en 300.000 euros en apenas unas semanas y dará un empujón adicional a una herramienta claramente puesta al servicio del bien común, pues permite a cualquier individuo o grupo iniciar campañas, unir a la gente a través de eventos, mantenerlos conectados mediante publicaciones que llegan al correo electrónico y se libran del capricho algorítmico de las redes sociales, y habilitar suscripciones de pago para obtener recursos y hacer viable la meta.
El modelo es similar al de Substack o Patreon: por cada desembolso al promotor del movimiento, Movements retiene una pequeña comisión. A cambio, esta «empresa de emprendimiento social» ayuda a perfilar la descripción más acertada de la iniciativa, identifica al público objetivo de la misma y provee de conocimiento -a través de The School of Movements- para aprender a construir comunidad y monetizar. A comienzos de diciembre se dio acceso a la plataforma a una serie de early adopters y actualmente existen ya más de 50 proyectos en marcha y alrededor de 1.700 usuarios. Entre ellos destaca el premio Nobel de la Paz (2017) Carlos Umaña, quien intenta que España se sume al Tratado de no Proliferación Nuclear, en vigor desde 1970.
Aunque a veces cueste despegarse de la tutela política, el corolario de Movements no es necesariamente una nueva ley o una reforma normativa. Este es un vestido flexible donde caben todo tipo de aproximaciones, desde el fomento de la lectura hasta la invitación a que las empresas sean más sostenibles.
- Decía el psiquiatra austriaco Viktor Frankl, padre de la logoterapia, que las personas necesitan dotar de sentido a sus vidas o terminan perdidas, asqueadas y en última instancia deprimidas. La sociedad civil parece hoy más adormecida que nunca y, sin embargo, Movements parece ir justo en la dirección del despertar
- Buscamos el empoderamiento de la gente y su felicidad a través de la conexión con los demás. Hay varios informes que apuntan que nada menos que el 70% de la poblaciónmundial admite estar buscando ese propósito al que aludía Frankl. Pasarse el día perdiendo el tiempo en las redes sociales provoca esa sensación de estar viviendo la vida en segundo plano y Movements persigue lo contrario. El propósito, el sentido, no se encuentra, se construye, y una forma de construirlo es solventando problemas mayores que uno mismo y con impacto en el mundo.
- El lado bueno de la dopamina
- Vamos un paso más allá. No queremos que esas buenas sensaciones duren cinco minutos. Buscamos fomentar la aparición de una generación de personas que terminen convertidas en emprendedoras sociales porque son capaces de traducir su causa en una sostenibilidad económica. Hay que acabar con esa extraña lógica que afirma que si haces el bien no te puedes ganar la vida
- Usted habla de unir esos hilos invisibles entre desconocidos alrededor de una ambición factible y altruista, pero tanto en EEUU como en Europa crecen los radicalismos y las redes, ya lo sabe, son un estercolero intelectual donde, con suerte, uno halla de vez en cuando alguna perla.
- Movements puede ser una herramienta para combatir la polarización. Uno de los secretos es poner a trabajar juntos a individuos con identidades y culturas diferentes para solventar un desafío mayor. Cuando estos seres distintos actúan codo con codo, se conocen y reconocen en el proceso y comprenden que lo que les une es más importante que lo que les separa. Es algo que ya demostró Muzafer Sherif [uno de los fundadores de la psicología social] en 1954.
- ¿Estamos achicharrados de contenido negativo? Tal vez la polarización bebe también de esta fuente.
- Es cierto que en los medios predomina esa narrativa, pero la realidad es que progresamos, la ciencia y la medicina avanzan y hay más y más población que se aleja de la pobreza. Lo que nos gustaría es que cada cual elija más conscientemente los canales a los que presta atención. Uno debe mojarse: puede pasar la tarde viendo redes sociales o puede decidir ocupar su tiempo en actividades de mayor impacto. ¿Queremos tragarnos lo que nos mande el algoritmo o queremos ser actores de nuestra propia existencia, conectando con otros que piensan de forma similar? Al final somos dueños de nuestro destino.
- ¿Incorpora Movements alguna capa de IA?
- La habrá y consistirá en el diseño de agentes entrenados para acompañar a los promotores de iniciativas. Han surgido múltiples herramientas donde el agente se pone al servicio del emprendimiento, pero ninguna específicamente pensada para aquellos que quieren dejar una huella positiva.
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