<p>El presidente de la Fundación la Caixa, <strong>Isidro Fainé</strong>, apunta ya a que está dispuesto a optar a la reelección el próximo año al frente del mayor conglomerado financiero e industrial del país.</p>
El veterano financiero catalán termina su actual presidencia el próximo año pero da ya señales de que se propone seguir y anuncia un gran congreso de directivos españoles en Barcelona
El presidente de la Fundación la Caixa, Isidro Fainé, apunta ya a que está dispuesto a optar a la reelección el próximo año al frente del mayor conglomerado financiero e industrial del país.
El veterano banquero catalán dio ya este jueves una primera señal al cerrar el congreso anual de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE) en Zaragoza con un anuncio: «Espero que nos veamos el próximo año en Barcelona», introdujo al final de su discurso.
Anunciaba así que esta asociación CEDE, que también preside, celebrará su XXV congreso anual de 2026 en la capital catalana lo cual implica su voluntad de continuar al frente de ambas instituciones, según aseguran a EL MUNDO fuentes próximas. El mandato de éste al frente del imperio la Caixa vence el año próximo y, aunque su cargo no está ligado formalmente a presidir CEDE, si lo está en la práctica y más si la ciudad que albergará el próximo congreso anual tendrá lugar en Barcelona, la sede del gigante la Caixa.
El anuncio ofrece múltiples derivadas de continuidad. Por un lado, la fuentes conocedoras consultadas por EL MUNDO consideran impensable que Fainé presida el congreso de CEDE en nada menos que Barcelona sin esperar ostentar al tiempo, como todos estos años, la presidencia del grupo financiero e industrial
El calendario encaja también. El Congreso de CEDE en la capital catalana tendrá lugar el próximo otoño en fechas aún no precisadas. Para entonces, la Fundación Bancaria la Caixa, matriz del grupo habrá zanjado el nombre de su presidente para un nuevo mandato tras vencer el actual. El de Fainé vence teóricamente el próximo mes de febrero, pero no formalmente. «Puede resolverse en cualquier momento del año», matizan en la Caixa. Su reelección la deciden los patronos de la Fundación que aprueban tradicionalmente lo que propone Fainé.
Lo previsible en el grupo es que el proceso de reelección se cierre antes del verano, aunque Fainé es gran aficionado a sorprender adelantándose a cualquier calendario. Cumplirá 84 años el próximo mes de julio, pero mantuvo este jueves su agenda habitual en la larga sesión del congreso sin contratiempos. Incluso hizo dos intervenciones, más que en ediciones anteriores. El anuncio de Barcelona tiene otra derivada.
Fainé desveló que tendrá lugar en su ciudad tras asegurarse el apoyo del presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, que será la autoridad pública que apadrine el evento como hizo ayer en Zaragoza el presidente de Aragón, Jorge Azcón. Son ingredientes que alimentan que no sólo Fainé quiere optar a un nuevo mandato, sino que Illa no se opondría, aunque tampoco tendría poder, salvo complicidad de Moncloa, para impedirlo.
Fainé, que preside la Caixa desde 2007 -y la posterior fundación bancaria desde 2014- ha dado múltiples señales a lo largo de su carrera de su voluntad de mantener su responsabilidad sin jubilarse mientras la salud se lo permita. En su tradicional discurso de cierre del Congreso sobre consejos de liderazgo a los dirigentes empresariales de España incluyó mensajes de perseverancia. «Vivimos una época de grandes transformaciones tecnológicas, económicas y sociales. El cambio es constante, y la velocidad con que se produce nos obliga a estar en adaptación permanente», afirmó ante el auditorio.
«Se lidera con el ejemplo. Necesitamos extraer desde nuestro interior coraje, inconformismo y ambición. El rigor directivo culmina cuando se toman decisiones que combinan inteligencia e intuición, realismo e imaginación, serenidad y determinación», deslizó también. E incluyó «la polarízación política» entre las complicaciones para los empresarios actuales.
Entre los altos directivos que lo escuchaban se encontraban, entre otros, el presidente de Telefónica, Marc Murtra y el de Naturgy, Francisco Reynés, ambos miembros también de la cúpula de la Fundación Bancaria la Caixa, matriz del grupo, Reynés es, además, lugarteniente de Fainé.
El contrapunto fue que el despliegue gubernamental en el congreso tuvo un nivel inferior al de años anteriores en que la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, era habitual. Asistió exclusivamente el titular de Industria, Jordi Hereu. En todo caso, el veterano presidente de la Caixa se muestra así dispuesto a mantener el timón tras un año 2025 convulso. Comenzó con la salida de José María Álvarez Pallete de Telefónica a petición de Moncloa -sin oposición de Fainé- y siguió con el regreso de la Fundación Bancaria la Caixa a su sede de Barcelona.
Menos del agrado gubernamental fue la abrupta salida de Ángel Simón como primer ejecutivo de Criteria, el brazo inversor de la Caixa, y la promoción de Reynés, que está peor visto en Moncloa que el destituido.
Por otra parte, Murtra, próximo a Illa, dio una señal de respaldo a Fainé al aceptar patrocinar y participar en el congreso de CEDE. También a la inversa, la presencia de Murtra implica respaldo de la Caixa, importante accionista de Telefónica, a la transformación que éste intenta en la operadora. Murtra aprovechó el evento para defender el plan estratégico de la compañía, que incluye un fuerte ajuste de plantilla. Fue su primera intervención pública tras el ataque de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. En su opinión, «muchas decisiones dolorosas y difíciles que se toman hoy» responden a poder obtener «retornos a futuro» y se requieren para que Telefónica pueda unirse con eficiencia a la «ola de rearme tecnológico» en marcha.
En el XXIV Congreso anual de CEDE, Murtra remarcó que para que el sector europeo de las telecomunicaciones contribuya al proceso de soberanía industrial europea que todos predican, hacen falta dos factores: eficiencia y envergadura.
El jefe de la operadora enmarcó así su plan, aunque no mencionó en ningún momento al Ministerio de Trabajo. El Departamento de Yolanda Díaz ha calificado de «indecente» el plan de Murtra por impulsar miles de despidos cuando el Estado es el primer accionista de Telefónica.
El ejecutivo catalán, que asumió la presidencia de Telefónica el pasado enero a petición de Moncloa, insistió en Zaragoza particularmente en la necesidad de conseguir «eficiencia» y «una escala rentable adecuada», cuando le preguntó por el polémico plan estratégico el presidente de KPMG España, Juan José Cano. También reclamó una mejora de la «regulación».
Por su parte, el vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos, reiteró que puede haber «una corrección intensa» en los mercados financieros, si la «visión muy benigna» de los inversores de que no va haber guerra comercial ni recesión en ningún gran bloque del mundo termina por no materializarse.
No obstante, no consideró equiparable la burbuja tecnológica actual con la de las punto.com de hace dos décadas. De Guindos, que elogió a Fainé, eludió mencionar al Gobierno español, aunque sí recalcó el problema que supone para la estabilidad fiscal de la UE que «hay gobiernos con dificultades para aprobar presupuestos» cuando tienen planes fiscales a largo plazo presentados en Bruselas. También subrayó la importancia para la estabilidad del euro del «respeto al Estado de Derecho».
También intervino Reynés y la directora general de la Energía de la Comisión Europea, la alta funcionaria española Cristina Lobillo, que coincidieron, sin mencionar expresamente a la central nuclear de Almaraz, que «no se puede renunciar a ninguna tecnología en el reto de la transición energética».
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