Israel pisa aún más el acelerador bélico, con la esperanza de ver aparecer en el régimen iraní las fisuras que no han surgido en casi tres semanas de guerra. El martes, mató a dos figuras destacadas: Ali Lariyaní (un hombre mucho más importante en el régimen de lo que sugiere su cargo, jefe de seguridad) y Gholamreza Soleimani, jefe de la milicia Basij, en los magnicidios más importantes tras el del líder supremo, Ali Jameneí, al iniciar el conflicto junto con EE UU, el 28 de febrero. Este miércoles ha continuado su persecución a la cúpula con otro de los denominados “asesinatos selectivos”, contra el ministro de Inteligencia, Esmail Jatib. El presidente iraní, Masud Pezeshkián, ha confirmado este miércoles su muerte en la red social X. “La política de Israel es clara: nadie tiene inmunidad en Irán y todos están en el punto de mira”, ha amenazado Israel Katz, ministro de Defensa de Israel.
Teherán mantiene el pulso militar, con misiles contra Israel, el Golfo y bases de EE UU
Israel pisa aún más el acelerador bélico, con la esperanza de ver aparecer en el régimen iraní las fisuras que no han surgido en casi tres semanas de guerra. El martes, mató a dos figuras destacadas: Ali Lariyaní (un hombre mucho más importante en el régimen de lo que sugiere su cargo, jefe de seguridad) y Gholamreza Soleimani, jefe de la milicia Basij, en los magnicidios más importantes tras el del líder supremo, Ali Jameneí, al iniciar el conflicto junto con EE UU, el 28 de febrero. Este miércoles ha continuado su persecución a la cúpula con otro de los denominados “asesinatos selectivos”, en el que da por muerto al ministro de Inteligencia, Esmail Jatib. “La política de Israel es clara: nadie tiene inmunidad en Irán y todos están en el punto de mira”, ha amenazado Israel Katz, su ministro de Defensa. El presidente iraní, Masud Pezeshkián, ha confirmado la muerte del ministro Jatib en la red social X. “El cobarde asesinato de mis estimados colegas Ismail Jatib, Ali Larijani y Aziz Nasirzadeh, junto con algunos miembros de sus familias y de su equipo, nos deja de luto”, ha publicado.

Israel y EE UU han atacado además una refinería de gas en la Zona Económica Especial de energía de Pars Sur, en la costa sur, generando un incendio, según la agencia iraní Tasnim. El yacimiento iraní contiene las mayores reservas mundiales de gas natural y linda con una zona de extracción explotada por Qatar. Su ataque ha disparado el precio del barril de brent hasta los 109 dólares, un alza del 5,5%, y el del gas TTF, un 7,6% hasta los 55,5 euros el megawatio hora.
Con el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, herido (según EE UU) y cada vez menos líderes con vida, no está claro quién o quiénes llevan este miércoles las riendas del país. Jatib, el objetivo de este miércoles, no tenía el mismo peso, pero ostentaba la cartera de Inteligencia desde 2021, supervisando la vigilancia, el espionaje y la ejecución de operaciones encubiertas en todo el mundo, según las Fuerzas Armadas de Israel.
Katz y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, han autorizado al ejército a “eliminar cualquier alto mando iraní cuando se haya cerrado el círculo sobre él, sin necesidad de aprobación adicional” desde el ámbito político.
Mientras, según se puede ver en las imágenes de televisión, una multitud se concentra en Teherán para el entierro de Larijaní y Soleimani, el régimen insiste en dos ideas: estabilidad y venganza. La primera, para subrayar que nadie es imprescindible ni carece de reemplazo en la República Islámica, por lo que su “sistema político es una estructura muy sólida” que seguirá en pie, “aunque más gente muera como mártir”, como ha insistido el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi.




“No entiendo por qué los estadounidenses y los israelíes aún no comprenden esto: la República Islámica de Irán tiene una sólida estructura política con instituciones políticas, económicas y sociales bien establecidas […] Por supuesto, los individuos son influyentes, y cada uno desempeña su papel —algunos mejor, otros peor, otros menos—, pero lo importante es que el sistema político en Irán es una estructura muy sólida” y “no la afecta la presencia o ausencia de una sola persona”, ha señalado en una entrevista en Al Jazeera.
La otra palabra (venganza) ha sonado en Irán desde el ámbito menos diplomático y más dispuesto a combatir hasta el final: la Guardia Revolucionaria. Anoche, al anunciar la muerte de Soleimani (los basiyíes no van uniformados y son voluntarios, pero están bajo el paraguas de la Guardia Revolucionaria), ya dieron cuenta de su “sed de sangre”. Luego, al confirmar la de Larijaní, subrayaron que “será fuente de honor, fortaleza y despertar nacional”.
Tras las confirmaciones, Irán lanzó varios misiles contra distintos puntos de Israel. Las sirenas antiaéreas sonaron más de lo habitual en Jerusalén y en los alrededores de Tel Aviv, donde uno de los proyectiles mató a un matrimonio de ancianos que no se habían refugiado en la habitación reforzada.
El ataque, en Ramat Gan, eleva a 14 los muertos civiles en Israel durante la guerra, casi todos al principio, cuando un misil mató a nueve en Beit Shemesh. Los daños militares, en cambio, se desconocen. Israel no los comunica y su censura militar a la prensa prohíbe informar o mostrar los impactos, la ubicación de las bases o desde dónde salen los proyectiles interceptores.
Sí se sabe (y se puede ver en el cielo, por la forma) que Irán ha venido lanzando bombas de racimo, prohibidas internacionalmente y que Israel también ha utilizado en Gaza y Líbano. El ejército israelí estima que la mitad de misiles que dispara últimamente son de fragmentación. Por eso, los proyectiles (más indiscriminados, porque liberan decenas de submuniciones antes de caer) causaron daños anoche en hasta 15 puntos en el centro de Israel.
Las tres tandas de proyectiles contra Israel desde la noche del martes que ―tras casi tres semanas de guerra desigual contra dos de los ejércitos más potentes del mundo―, Teherán mantiene la capacidad para, al menos, mantener el pulso, con bombardeos contra una decena de países (sobre todo en el Golfo) y las bases militares de EE UU que albergan.
Presión sobre los aliados de Washington
En parte, porque lucha por sobrevivir. Su estrategia pasa más bien por una suerte de guerrilla global, aprovechando su capacidad geográfica de bloquear el estrecho de Ormuz (logrando mucho impacto con pocos medios) y de atacar a los aliados de Washington en el Golfo, con la esperanza de que la subida del precio del petróleo y la presión internacional (principalmente de países que lo necesitan en Asia y Europa) lleven al presidente de EE UU, Donald Trump, a ordenar el cese de la guerra.
Israel juega, por su parte, a quebrar y desmoralizar. Sobre todo al matar a Soleimani, al que muchos odiaban en silencio en Irán por su papel en la represión de la población desde hace años. La aviación lanzó la bomba sobre una tienda de campaña en la que los mandos Basij se reunían, tras evacuar por miedo la sede principal, según una fuente militar israelí.
El ejército está bombardeando asimismo desde hace días los puestos de control que los basiyíes han establecido en los barrios. Es un cuerpo de voluntarios, así que confía en que comiencen ahora unas deserciones que aún no se han registrado. Israel calcula entre 4.000 y 5.000 los miembros de las fuerzas de seguridad iraníes que ha matado en lo que va de guerra. Solo los basiyíes suman un millón de hombres, incluyendo la reserva.
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