<p>La compañía <strong>John Taylor</strong> no es una agencia inmobiliaria convencional: el año pasado, gestionó la compraventa de un inmueble por un precio de 18 millones de euros en el barrio de los Jerónimos de Madrid. «Durante dos semanas, fue el inmueble más caro de España en 2025 –cuenta<strong> Iván Barrondo,</strong> director de la compañía en España y Andorra–, hasta que se vendió una propiedad en La Moraleja por algo más de 20 millones».<br>Esta agencia inmobiliaria es especialista en inmuebles de lujo. «Cuando hablamos de lujo, no estamos pensando en precios concretos, nos referimos a exclusividad, a inmuebles que son escasos y difíciles de encontrar», explica Barrondo. «Hacemos operaciones de más de 10 millones de euros, otras de 1,5 millones, de 7 millones… Pero no es una cuestión de precio: también podemos gestionar un estudio de 28 metros cuadrados en la calle Serrano por 500.000 euros, por ejemplo», incide.<br>La historia de John Taylor arranca en 1864, hace más de siglo y medio, pero su despegue internacional ha sido muy reciente. «Es una historia bonita: John Taylor era un jardinero británico que cuidaba villas muy exclusivas en la riviera francesa, en Cannes. Conocía muy bien las casas de la zona, así que decidió montar una oficina inmobiliaria, así surgió la compañía: en Francia, pero creada por un inglés».<br>Durante cuatro generaciones, la agencia mantuvo su actividad en la misma zona, hasta que en los años 90, la familia <strong>Pastor,</strong> una de las fortunas más importantes de Mónaco, se hizo con la propiedad y la actividad empezó a crecer por el sur de Francia. «Aun así, en aquella época no había mucha vocación internacional, la expansión por otros países se acelera a partir de 2017.» Ese año, el gigante francés<strong> Dassault,</strong> un conglomerado empresarial muy diversificado, pone sus ojos en John Taylor. En concreto, fue <strong>Artcurial, </strong>la filial dedicada a subastas de arte de Dassault, quien adquirió la agencia inmobiliaria.</p>
El año pasado cerraron 108 compraventas inmobiliarias –una de ellas, por 18 millones de euros–, y crecen a un ritmo del 30% anual. Las propiedades de lujo parecen no tener techo.
La compañía John Taylor no es una agencia inmobiliaria convencional: el año pasado, gestionó la compraventa de un inmueble por un precio de 18 millones de euros en el barrio de los Jerónimos de Madrid. «Durante dos semanas, fue el inmueble más caro de España en 2025 –cuenta Iván Barrondo, director de la compañía en España y Andorra–, hasta que se vendió una propiedad en La Moraleja por algo más de 20 millones».
Esta agencia inmobiliaria es especialista en inmuebles de lujo. «Cuando hablamos de lujo, no estamos pensando en precios concretos, nos referimos a exclusividad, a inmuebles que son escasos y difíciles de encontrar», explica Barrondo. «Hacemos operaciones de más de 10 millones de euros, otras de 1,5 millones, de 7 millones… Pero no es una cuestión de precio: también podemos gestionar un estudio de 28 metros cuadrados en la calle Serrano por 500.000 euros, por ejemplo», incide.
La historia de John Taylor arranca en 1864, hace más de siglo y medio, pero su despegue internacional ha sido muy reciente. «Es una historia bonita: John Taylor era un jardinero británico que cuidaba villas muy exclusivas en la riviera francesa, en Cannes. Conocía muy bien las casas de la zona, así que decidió montar una oficina inmobiliaria, así surgió la compañía: en Francia, pero creada por un inglés».
Durante cuatro generaciones, la agencia mantuvo su actividad en la misma zona, hasta que en los años 90, la familia Pastor, una de las fortunas más importantes de Mónaco, se hizo con la propiedad y la actividad empezó a crecer por el sur de Francia. «Aun así, en aquella época no había mucha vocación internacional, la expansión por otros países se acelera a partir de 2017.» Ese año, el gigante francés Dassault, un conglomerado empresarial muy diversificado, pone sus ojos en John Taylor. En concreto, fue Artcurial, la filial dedicada a subastas de arte de Dassault, quien adquirió la agencia inmobiliaria.
John Taylor aterrizó en nuestro país en el año 2014, y la primera oficina se abrió en Madrid. «Buscamos destinos exclusivos y con cierto halo internacional. Por eso después abrimos oficinas en las Islas Baleares». Efectivamente, en este momento John Taylor cuenta con ocho oficinas en España, cuatro en Madrid y cuatro en Baleares. «Nuestro próximo objetivo es Cataluña, donde vamos a abrir dos oficinas el próximo año, y otras dos el siguiente. Posteriormente, iremos a la Costa del Sol, posiblemente a Málaga y Marbella. Y quizá un poco más adelante, a la zona de Alicante y Valencia».
Pero no pretenden ir mucho más allá. El propio Iván Barrondo explica que, precisamente por la exclusividad que representan, su compañía debe aspirar a duplicar el número actual de oficinas –»una cifra adecuada pueden ser 15 o 16, como mucho llegaremos a 20 oficinas»–, porque, al contrario que otras compañías del sector, John Taylor no busca volumen. «Sabemos que en ciertas ciudades tendría poco sentido tener presencia, buscamos que confluya la exclusividad inmobiliaria con el perfil internacional», detalla.
Los resultados avalan esta estrategia de crecer de forma lenta pero sólida, y de dar prioridad a ofrecer un servicio exquisito tanto a quien vende una propiedad como a quien la compra. «Somos conscientes de que trabajamos para las dos partes, no somos una consultora, sino intermediarios de voluntades, ponemos de acuerdo a quien quiere comprar con quiere vender».
A lo largo de 2025, John Taylor cerró 168 operaciones en nuestro país, 108 de compraventa y 60 de alquiler. «Nuestro negocio creció un 25% en 2025 con respecto a 2024; y en 2024 el salto fue del 43% frente a 2023. Hemos multiplicado por cuatro nuestra facturación en los últimos cinco años». Barrondo, además, espera mantener un crecimiento sostenible de cerca del 30% en los próximos ejercicios, lo que les permitirá volver a duplicar su actual facturación en un plazo de tres años.
Los precios en el sector inmobiliario están subiendo a un ritmo vertiginoso, pero en John Taylor se muestran tranquilos. «En dos años, los precios han podido subir, de media, un 30%», analiza Iván Barrondo. «En nuestro caso, propiedades que alquilamos hace un tiempo a un precio de unos 4.000 euros al mes, ahora se alquilan por 8.000 euros al mes. Hay miedo escénico cuando vemos los precios, pero se sigue vendiendo lo que es bueno, el producto exclusivo», apunta del directivo.
En cuanto al perfil de los clientes, «el vendedor es más nacional, mientras que el comprador suele ser más internacional». Lo que pasa es que hay diferencias notables, según la zona. «En el caso de Baleares, la demanda es entre un 80 y un 85% internacional, es decir, la gran mayoría de los compradores son extranjeros. En Madrid, sin embargo, hay mucho más equilibrio: el 50% de la demanda es nacional y el otro 50%, internacional. Contra lo que mucha gente piensa, no todas las compras de inmuebles caros son de compradores extranjeros». De entre los compradores extranjeros que llegan a Madrid, muchos son de Latinoamérica, pero Barrondo destaca que está aumentando significativamente la demanda de norteamericanos. «Madrid ha despuntado como capital europea con calidad de vida, y les atrae mucho la cultura, el estilo de vida, la hospitalidad…», ilustra.
John Taylor mantiene una línea muy clara de crecimiento, sin hacer ruido, pero con unas cifras que impresionan. En su estrategia, Iván Barrondo destaca la importancia del capital humano: «Para realizar este tipo de intermediación, necesitamos gente muy formada y con clara vocación de servicio. Tengo muy buenos agentes que vienen de otros sectores, porque este negocio lo que exige es una atención máxima: no vendemos casas, vendemos servicio. En eso somos diferenciales, y somos conscientes de que esa diferencia es la que busca el cliente que confía en nuestra cartera y en nuestros profesionales».
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