Los grandes bancos del país han seguido muy de cerca estos días la evolución de las protestas en la calle ante el descontento por la crisis de vivienda y la batalla política para hacerles frente. Los últimos años, con el boom de las compraventas, han sido muy dinámicos en el negocio hipotecario, pero eso también podría cambiar en un horizonte no muy lejano ante las previsiones de subidas de tipos en Europa y la escalada en marcha del Euríbor. En este contexto, las grandes entidades españolas pronostican una desaceleración de la demanda en los préstamos para comprar vivienda y precios de los créditos más caros.
El índice de referencia para los préstamos variables cerró el mes de septiembre en el 3,247% y supondrá entre 115 y 201 euros más al mes para los hipotecados
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Los grandes bancos del país han seguido muy de cerca estos días la evolución de las protestas en la calle ante el descontento por la crisis de vivienda y la batalla política para hacerles frente. Los últimos años, con el boom de las compraventas, han sido muy dinámicos en el negocio hipotecario, pero eso también podría cambiar en un horizonte no muy lejano ante las previsiones de subidas de tipos en Europa y la escalada en marcha del Euríbor. En este contexto, las grandes entidades españolas pronostican una desaceleración de la demanda en los préstamos para comprar vivienda y precios de los créditos más caros.
No se trata de que los bancos no estén por la labor de conceder financiación a las familias o de que cierren el grifo como pudo ocurrir en otras etapas del pasado, sino de las consecuencias de una demanda que irá a la baja si persisten las dificultades para acceder a una vivienda en propiedad, la falta de oferta residencial y el encarecimiento de las casas. Es sencillo: si menos personas pueden adquirir una vivienda porque no pueden pagar las valoraciones que están alcanzando en el mercado, menos hipotecas solicitarán y menos concederán los bancos.
Así lo explicó recientemente Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, la entidad que más crédito hipotecario otorga en España. «En los últimos dos o tres años el mercado ha tenido una dinámica mucho más positiva, pero nos acercamos a un momento de problema de asequibilidad, también por el impacto de los tipos más altos, y prevemos un crecimiento algo menor aunque todavía en positivo. De cara al año que viene, vamos a ver una desaceleración en el crecimiento porque hay mucha gente que querría comprar vivienda pero no llega a los precios», dijo Gortázar.
Los datos de concesión de hipotecas ya apuntan en esa dirección. En el mes de julio -última cifra disponible en el Instituto Nacional de Estadística (INE)- se firmaron un total de 43.372 contratos, un 3,5% menos que el año anterior y un 5,5% por debajo del mes previo. Respecto a los precios de las viviendas, la obra nueva y la segunda mano se encarecieron de media un 14,7% en el tercer trimestre, comparado con el mismo periodo del año anterior, de acuerdo con la tasadora Tinsa by Accumin.
El escenario es complejo pero no desalentador para los bancos, que pese al cambio de ritmo en el segmento hipotecario se muestran moderadamente optimistas porque calibran que el descenso en el volumen de demanda pueda ser compensado con el aumento de los precios derivado de las nuevas subidas de tipos que se esperan por parte del Banco Central Europeo. De nuevo, los últimos datos hipotecarios del INE apuntan en esa línea porque, si bien retrocedieron los préstamos concedidos, el capital total prestado se incrementó un 7%, hasta los 7.841 millones de euros; el importe medio de los créditos se disparó un 10,9%, hasta los 180.785 euros por hogar, y el interés medio subió hasta el 3,01%, tras un año y medio por debajo del 3%.
Los principales banqueros del Ibex 35 que la semana pasada intervinieron en un encuentro organizado por Expansión y KPMG estiman que los intereses de referencia se moverán entre el 3% y el 3,5%, un escenario «manejable» desde su perspectiva. «El mercado descuenta entre dos y tres subidas que nos sitúan en torno al 3%, que es un nivel razonable para no afectar a la demanda de crédito de familias y empresas, sobre todo teniendo en cuenta el dinamismo de la economía española», dijo Marc Armengol, consejero delegado de Banco Sabadell. En el mismo sentido se confesó su homólogo en Banco Santander, Héctor Grisi, que dijo ser «cautelosamente optimista» respecto al escenario monetario y pronosticó «tipos por encima del 3% en 2027 y que empiecen a bajar para finales del año que viene».
Para Isidro Rubiales, CEO de Unicaja, «todo el entorno entre el 2-4% sería un escenario razonable desde el punto de vista financiero y económico. Más alto podría tener un impacto negativo; por encima del 3%, el sector financiero siente la incertidumbre, pero entre el 2-3% se siente cómodo». Por su parte, Peio Belausteguigoitia, responsable de BBVA para España, señalo que un entorno de tipos moderados en un escenario de desapalancamiento y crecimiento del PIB como se da en España «es menos preocupante» y más «favorable» para el crédito.
La peor parte de la ecuación recaerá sobre las personas que quieran acceder a una hipoteca o los hogares que ya tengan un crédito para vivienda a tipo variable, que tendrán que asumir un Euríbor al alza. El indicador de referencia para el precio de los préstamos hipotecarios cerró el mes de septiembre en el 3,247% de media, frente al 2,175% del año anterior; eso supone que quienes tengan que revisar su hipoteca pagarán unos 115 euros más al mes por un préstamo de 200.000 euros y 201 euros más por uno de 350.000 euros. Pero lo peor no es sólo la subida, sino la tendencia: septiembre supuso el tercer mes consecutivo de avances y la media más alta desde julio de 2024. Además, desde el pasado día 14, todos los datos diarios superan el 3,3%, con un máximo del 3,379% el día 25, según recoge el comparador financiero iAhorro.
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