<p>Más de <strong>200 empleados vinculados directamente a la actividad ferroviaria </strong>en Málaga han visto comprometidos sus puestos de trabajo a causa de la crisis por la que atraviesa en este momento el ferrocarril en Andalucía como consecuencia de la <a href=»https://www.elmundo.es/economia/2026/03/17/69b9a91f21efa084158b45dd.html»>interrupción del tráfico en las líneas de alta velocidad entre Málaga y Madrid.</a> Una cifra que podría verse incrementada considerablemente en las próximas semanas si se produce un nuevo retraso en la reanudación del servicio.</p>
Tras dos meses sin actividad ferroviaria, operadores y empresas del sector se ven forzadas a suspender de empleo a sus trabajadores por «causa mayor»
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Más de 200 empleados vinculados directamente a la actividad ferroviaria en Málaga han visto comprometidos sus puestos de trabajo a causa de la crisis por la que atraviesa en este momento el ferrocarril en Andalucía como consecuencia de la interrupción del tráfico en las líneas de alta velocidad entre Málaga y Madrid. Una cifra que podría verse incrementada considerablemente en las próximas semanas si se produce un nuevo retraso en la reanudación del servicio.
Primero el servicio quedó interrumpido por el trágico accidente de Adamuz (Córdoba), en el que perdieron la vida 46 personas, y los trabajos para recuperar a las víctimas que habían quedado atrapadas en los vagones; luego llegó el tren de borrascas a Andalucía y el desprendimientos de un talud en Álora (Málaga); y por último, los retrasos en las obras de reparación de las vías.
La fecha prevista para reanudar el servicio era el 23 de marzo, pero finalmente, el lunes 16 de marzo ADIF, confirmó lo que muchos en Málaga temían: no habrá conexión ferroviaria de alta velocidad entre la capital de España y la de la Costa del Sol durante la Semana Santa, antesala de la temporada estival. Y la reparación completa de las vías no finalizará al menos hasta junio, aunque se espera que el servicio se pueda reanudar parcialmente a finales de abril.
La noticia ha caído como un jarro de agua fría en Málaga y la preocupación y el malestar que este anuncio provocó en hoteleros y hosteleros alcanza de lleno a los trabajadores del tren.
Hoy, tras más de dos meses sin actividad y sin garantía de cuándo se reanudará el tráfico en las líneas de alta velocidad, las compañías cuya actividad está vinculada a la del tren han ido presentando ante la administración sus correspondientes Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). Las más pequeñas, como los negocios de restauración de la estación, directamente se han visto obligados a despedir al personal o a cerrar.
La suspensión de la conexión de AVE continúa sumando afectados y generando preocupación entre los asalariados de operadoras y empresas de servicios, donde la crisis ferroviaria está golpeando con mucha fuerza y sus efectos se han dejado sentir intensamente desde el primer momento.
Así, a los ERTE planteados por la italiana Iryo -que afecta al total de su plantilla en Málaga, 40 empleados- y la española Talgo -que también presentó un plan de regulación temporal de empleo para el cien por cien de sus más de 60 trabajadores-, se han ido incorporado los solicitados por varias compañías vinculadas al ferrocarril como Vectalia, encargada de la limpieza de los vagones, y Serveo, responsable de logística y servicios a bordo. Entre las dos suman alrededor de un centenar de trabajadores.
La última en solicitar un ERTE, que afecta a la mayor parte de su plantilla en Málaga, ha sido Btren, dedicada al mantenimiento integral de los convoyes. La compañía, que a día de hoy cuenta con talleres en Madrid, Barcelona, Málaga, Valencia y Bilbao, ha presentado un ERTE que afecta a medio centenar de empleados de los talleres malagueños. Btren ha alegado «causa de fuerza mayor» ante la imposibilidad de mantener la actividad como consecuencia de la paralización del servicio ferroviario de alta velocidad tras el desprendimiento de un talud en Álora (Málaga). Además, un corte en el servicio de la línea convencional en Córdoba dificulta también el acceso a los talleres de Los Prados, así que el jueves pasado solicitaron un ERTE forzoso.
La decisión de la dirección de esta empresa -fundada en 2007 por Bombardier, accionista mayoritario, y Renfe, y hoy una de las principales empresas de su sector- sume a los empleados en un «escenario de incertidumbre», lamenta el secretario general del Sector Ferroviario de Comisiones Obreras (CCOO) en Málaga, Antonio José García.
Al tratarse de una compañía con participación pública, este sindicato entienden que se debería haber impulsado una solución negociada del ERTE con la representación legal de los trabajadores, lo que habría permitido reducir el impacto económico y priorizar la protección del empleo frente a medidas unilaterales.
Desde la organización critican la falta de coordinación y el «ruido político» que se está generando en torno a esta crisis, e insisten en que «una gestión más eficaz habría permitido mitigar sus efectos».
«En un contexto marcado por la incertidumbre y la falta de respuesta institucional», CCOO exige, tanto a la empresa como a las administraciones competentes, «una solución urgente» que permita reanudar la actividad cuanto antes y que garantice que ningún trabajador quede atrás.
Además, consideran «inadmisible que las consecuencias de esta situación recaigan exclusivamente sobre la plantilla» y denuncia, además, que la aplicación del ERTE presenta «un reparto desigual» entre los empleados de Btren en Málaga ya que, según el sindicato, «los trabajadores con salarios más bajos están asumiendo en exclusiva el perjuicio económico, mientras que los puestos mejor remunerados han quedado fuera del expediente.
«Los trabajadores -recalcan desde el sindicato- no deben pagar las consecuencias de errores de gestión ni de la inacción de quienes tienen la responsabilidad de garantizar el funcionamiento del sistema ferroviario».
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