La Reserva Federal estadounidense ha decidido este miércoles mantener los tipos de interés, una vez más, prolongando la pausa monetaria en un momento de extraordinaria incertidumbre para la economía global. La decisión, en la que debería ser la última reunión con Jerome Powell como presidente, estaba completamente descontada por los mercados a raíz de los últimos datos de empleo y de crecimiento y de la situación en Oriente Próximo, pero ha srervido para mostrar a una junta de Gobernadores completamente dividida, con hasta cuatro miembros discrepando, algo inédito desde principios de los años 90. Y en direcciones opuestas.
El presidente de la Reserva Federal, que acaba mandato el 15 de mayo, deja la junta de gobernadores más dividida desde 1992, con cuatro votos discrepantes en la decisión que deja los tipos en el 3.5-3,75%
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La Reserva Federal estadounidense ha decidido este miércoles mantener los tipos de interés, una vez más, prolongando la pausa monetaria en un momento de extraordinaria incertidumbre para la economía global. La decisión, en la que debería ser la última reunión con Jerome Powell como presidente, estaba completamente descontada por los mercados a raíz de los últimos datos de empleo y de crecimiento y de la situación en Oriente Próximo, pero ha srervido para mostrar a una junta de Gobernadores completamente dividida, con hasta cuatro miembros discrepando, algo inédito desde principios de los años 90. Y en direcciones opuestas.
En su comunicado, la Fed indica que necesita más tiempo y más datos precisos del comportamiento de la economía antes de plantearse recortes. «Los indicadores recientes sugieren que la actividad económica se ha expandido a un ritmo sólido. La creación de empleo se ha mantenido baja, en promedio, y la tasa de desempleo apenas ha variado en los últimos meses. La inflación es elevada, reflejando en parte el reciente aumento de los precios mundiales de la energía», dice usando casi palabra por palabra las mismas fórmulas que en las últimas ocasiones. Y haciendo referencia explícita a cómo «los acontecimientos en Oriente Medio contribuyen a un alto nivel de incertidumbre sobre las perspectivas económicas»
Stephen Miran, el asesor económico de Trump que aspira a volver pronto a la Casa Blanca, se ha distanciado por sexta vez consecutiva de sus colegas votando a favor de una reducción de un cuarto de punto en los tipos. Al mimo tiempo, los presidentes de tres de los bancos regionales de la Reserva Federal —Beth Hammack de Cleveland, Neel Kashkari de Minneapolis y Lorie Logan de Dallas— apoyaron la decisión del mantener el nivel del 3,5-3,75%, pero pidieron al mismo tiempo que la Reserva Federal indicara de forma mucho más clara en su comunicado que el siguiente paso no implicará necesariamente un recorte, dada la inestabilidad. Algo que no lograron.
En condiciones normales, dado que la decisión parecía bastante clara viendo los discursos y entrevistas de los gobernadores en las últimas semanas, los especialistas se centrarían en elementos adicionales, como el lenguaje, el tono o las referencias específicas para intentar intuir los próximos pasos. Pero la salida de Powell, y la esperada llegada de Kevin Warsh, cuyo camino para la ratificación de su nombramiento en el Senado se ha despejado tras la decisión del Departamento de Justicia de dar carpetazo a la absurda investigación penal ordenada por la Casa Blanca, lo cambia todo. Y hay una lucha clara con la independencia de la institución de fondo.
Si todo va según lo previsto, Warsh asumirá el control el 15 de mayo, y Powell se retirará. Podría seguir hasta 2027 si quisiera, no como presidente pero en la junta, pero todo indica que si las amenazas jurídicas desparecen, él se hará a un lado. Un paso esencial para Trump, que quiere aumentar su influencia en la casa y conseguir que bajen al menos en dos puntos más los tipos de interés.
Warsh, un halcón en el pasado, parece coincidir con el presidente en la necesidad de bajar tipos. Y muchos de sus futuros colegas quieren marcar distancias dejando claro que ven la situación muy complicada.
Jerome Powell deja la Reserva Federal en parte como llegó, bajo fuego político y dudas sobre la economía internacional. La gran diferencia es que arrancó como el escogido por Donald Trump, su gran apuesta tras, y hoy se marcha convertido en uno de los principales ‘enemigos’ y contrapesos institucionales al presidente que lo elevó. Y con luchas internas profundas.
Casi todos los banqueros centrales estadunidenses dejan su puesto habiendo tenido que enfrentarse a crisis económicas, financieras o inflacionarias, pero pocos han tenido que lidiar con los precios, una pandemia, varias crisis bancarias, una guerra comercial, turbulencias geopolíticas y la mayor ofensiva desde la Casa Blanca contra la independencia monetaria en la historia de la institución.
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