<p>A María del Mar Fadón la llamó el domingo por la mañana el delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Francisco Martín, para invitarle oficialmente al <strong>funeral de Estado</strong> en memoria de las víctimas del <a href=»https://www.elmundo.es/espana/accidente-tren-cordoba.html»>accidente de tren de Adamuz</a> que se iba a celebrar el sábado 31 en Huelva con la presencia de los Reyes y del presidente, Pedro Sánchez, entre otros.</p>
En nombre del Ejecutivo está confirmada la asistencia de María Jesús Montero. Crece el malestar de las familias de las víctimas del accidente de Adamuz con los políticos
A María del Mar Fadón la llamó el domingo por la mañana el delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Francisco Martín, para invitarle oficialmente al funeral de Estado en memoria de las víctimas del accidente de tren de Adamuz que se iba a celebrar el sábado 31 en Huelva con la presencia de los Reyes y del presidente, Pedro Sánchez, entre otros.
Pero María del Mar, hermana de Agustín Fadón, camarero del Alvia fallecido en el accidente ferroviario de Adamuz, no tardó ni medio minuto en responderle:«No tengo nada en contra de los Reyes, pero no voy a compartir ni tiempo ni espacio con el Gobierno, con los que han matado a mi hermano».
Su negativa, y la de muchos otros familiares de los fallecidos en el choque entre el Iryo y el Alvia el domingo 18, obligó al ejecutivo a dar marcha atrás en sus planes y suspender, sine die, el homenaje que se había anunciado a los pocos días de la tragedia en la que perdieron la vida 45 personas.
Solo unas horas después de la llamada del delegado en Madrid a la hermana del camarero del Alvia -que, por cierto, se había salvado del accidente de Angrois en 2013-, el Gobierno central informaba a los medios de comunicación de la suspensión del funeral de Estado, de carácter laico, que había acordado con la Junta de Andalucía. El Ejecutivo trasladó que tomaba esa decisión porque «a un número importante de las familias de las víctimas les resultaría imposible asistir» y porque, además, «muchas otras prefieren que se celebre más adelante».
Sin embargo, en las últimas horas han trascendido múltiples testimonios de parientes de los fallecidos que, como María del Mar Fadón, dieron plantón al homenaje no porque no pudiesen asistir, sino por considerar que en el Gobierno están «los asesinos» de sus familiares, los responsables de que se produjese el accidente, el segundo más grave después del de Santiago de Compostela, en el que murieron 8o personas.
«No es mala suerte, llevan años quejándose de que esto no funciona, de que las vías no están bien, ellos son los que han matado a mi hermano», repite la hermana de Agustín Fadón, de 39 años, que, como tantos otros, está decidida a emprender acciones legales en busca de responsabilidades penales, aunque por el momento, confiesa «estamos bastante perdidos».
«A mi hermano no lo voy a recuperar, pero quiero que su familia ferroviaria, como él los llamaba, no se monte en un tren con miedo», apunta, respaldando, de paso, cualquier iniciativa de manifestación como la que están impulsando algunos de los miembros de la familia Zamorano Álvarez, de la que murieron cuatro personas, el padre, la madre, un hijo y un sobrino que regresaban aHuelva el domingo.
A Charo Morillo, madre de Mario Jara, otra de las víctimas del choque de trenes de Adamuz, también la llamaron para plantearle que asistiera al funeral de Estado del día 31, el que finalmente no se va a celebrar y, como la hermana de Agustín, se negó en redondo a acudir.
«No me parece bien un funeral de Estado. Más fotos y más pantomima, no. El Rey ya estuvo allí y yo ni siquiera lo vi. No sé para qué fue la verdad», señala la madre de este joven, que había viajado a Madrid el pasado fin de semana para presentarse al examen de oposición para el cuerpo de funcionarios de prisiones con un nutrido grupo de compañeros de Huelva acompañados de sus preparadores.
Tampoco la plataforma de afectados por el siniestro ferroviario, que se está movilizando a través de grupos de Whatsapp y Facebook (Comunidad de afectados por el accidente del tren Alvia), está muy al tanto del funeral de Estado que está organizando el Gobierno de forma coordinada con la Junta de Andalucía.
«No hemos hablado prácticamente nada sobre ese asunto. Los familiares de las víctimas están ahora en otra película, no en esto», explica a este diario Mario Samper, integrante de la plataforma.
Según Samper, por lo que ha podido hablar con los integrantes de la plataforma, hay familiares que no saben absolutamente nada sobre el funeral de Estado y otros a los que nadie les ha comunicado nada. Este grupo se centra ahora en ofrecer asesoramiento, «dar calor y dar luz» a los afectados porque hay «mucha gente que está muy perdida», añade Samper.
Aunque el objetivo principal por el que se ha creado este colectivo no es presentar ninguna denuncia, «por el momento», tampoco lo descartan más adelante. Cuentan con el asesoramiento de pasajeros que se vieron involucrados en el accidente del Alvia en Santiago de Compostela en el año 2013 en el que murieron 80 personas. Ahora, lo más urgente para ellos es recibir atención psicológica, recuperar los enseres que perdieron en el accidente y atender los problemas que puedan surgir en los trabajos de las personas afectadas.
La indignación entre las víctimas y las críticas a la gestión del Gobierno, centradas en el Ministerio de Transportes por la falta de mantenimiento de la infraestructura ferroviaria, no paran de crecer en los últimos días, a medida de que se han ido conociendo los detalles y las conclusiones preliminares de la investigación, que apunta directamente a una rotura de la vía como la causa última del descarrilamiento del Iryo que iba de Málaga a Madrid y cuyos últimos vagones chocaron con el Alvia con destino a Huelva.
En algunos funerales, como el de los cuatro miembros de la familia Zamorano en Aljaraque, ya se escucharon gritos contra el Ejecutivo.
El vacío que ha dejado el funeral de Estado lo ha ocupado la Iglesia, que va a convertir la misa que había anunciado para el jueves en Huelva en lo más parecido a un homenaje de altura a las víctimas del siniestro. Y los Reyes Don Felipe y Doña Letizia quieren acompañar a las víctimas. El Monarca y su esposa asistirán a la misa, una cita a la que les acompañará un ministro de jornada, pero no parece que vaya a haber mucha más representación del Ejecutivo, informa Marina Pina.
Aunque en un principio se había hablado de que ese funeral se iba a celebrar en la Catedral de Huelva, finalmente el Obispado ha decidido trasladarlo al Pabellón de Deportes Carolina Marín, ante la previsión de una multitud de asistentes que el templo es incapaz de absorber.
Esa misa será, además, oficiada por el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, junto con el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Javier Argüello, y el obispo emérito de esa diócesis, José Vilaplana.
El altar estará presidido por la imagen de la Patrona de la ciudad, la Virgen de la Cinta, que será trasladada expresamente desde su santuario, en el barrio de La Orden, y se usará, asimismo, el crucifijo que veneró San Juan Pablo II en la misa que el pontífice celebró en Huelva el 14 de junio de 1993.
A este funeral ya ha confirmado su asistencia el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, así como otras autoridades locales, provinciales y regionales, incluida la alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda, o el presidente de la Diputación, David Toscano. Asimismo, ha anunciado su presencia el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo.
En nombre del Gobierno irá María Jesús Montero y otros miembros del Ejecutivo que aún no están concretados, según fuentes Moncloa.
«Será un momento de oración y recogimiento en el que la Diócesis de Huelva se unirá para encomendar a las víctimas a la misericordia de Dios, para pedir por la pronta recuperación de los heridos y para expresar su cercanía y solidaridad con sus familias y seres queridos», señaló el obispo.
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