La Comisión Europea ha presentado su plan de ayuda al campo ante la crisis de los fertilizantes, cuyo precio se ha disparado como consecuencia de la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz. El bloqueo de este paso clave ha impactado directamente sobre el comercio de urea y amoniaco, componentes que a su vez son clave para los productos nitrogenados.
La actuación contempla un «paquete financiero» que «será presentado antes de verano», y permitirá a los países «utilizar plenamente el apoyo disponible en sus actuales Planes Estratégicos de la PAC»
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La Comisión Europea ha presentado su plan de ayuda al campo ante la crisis de los fertilizantes, cuyo precio se ha disparado como consecuencia de la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz. El bloqueo de este paso clave ha impactado directamente sobre el comercio de urea y amoniaco, componentes que a su vez son clave para los productos nitrogenados.
«Las recientes interrupciones del suministro y la volatilidad de los precios han incrementado la presión sobre los agricultores de toda Europa, dejando en evidencia la vulnerabilidad de Europa ante perturbaciones externas en el suministro de fertilizantes», señala la Comisión, que en su plan presentado este martes «combina medidas de apoyo inmediatas dirigidas a garantizar la asequibilidad y la seguridad del suministro, con acciones a más largo plazo para reforzar la producción interna». Las medidas, en ningún caso, contemplan nuevos fondos.
Las actuaciones más directas y tangibles son dos, principalmente. Por una parte, «la Comisión propondrá movilizar el presupuesto de la UE para reforzar considerablemente la reserva agrícola». «Este paquete financiero será presentado antes del verano para ofrecer alivio inmediato de liquidez a los agricultores antes del próximo ciclo de producción y ayudar a mantener la producción agrícola», añade Bruselas.
Y por otra, la UE quiere sacar adelante «un paquete legislativo específico que permitirá a los Estados miembros utilizar plenamente el apoyo disponible en sus actuales Planes Estratégicos de la Política Agrícola Común [PAC]«. Esto, explican en la capital comunitaria, «incluirá un nuevo mecanismo de liquidez para ayudar al flujo de caja, una mayor flexibilidad en los pagos anticipados y mayores incentivos para prácticas agrícolas más eficientes que reduzcan y optimicen el uso de fertilizantes».
Pero todo ello es, según los agricultores, totalmente insuficiente. Y por eso cientos de ellos se han manifestado hoy en Estrasburgo, donde se ha reunido el colegio de Comisarios. Desde la patronal europea Copa-Cogeca aseguraban, ya antes de la presentación del documento, que el plan de la Comisión «difícilmente responderá a las expectativas de la comunidad agrícola europea ni abordará la magnitud de la crisis que se viene desarrollando desde el estallido del conflicto en Irán».
«La comunidad agrícola europea teme que los retrasos a la hora de adoptar medidas en las próximas semanas y meses, cuando los agricultores ya están empezando a preparar sus reservas para la próxima temporada, puedan tener importantes consecuencias para los precios al consumidor en Europa y para nuestra capacidad de contribuir a la seguridad alimentaria mundial. ¡Los agricultores europeos están contra las cuerdas y no pueden esperar más!», añadían.
Y también las organizaciones españolas han estado presentes en la ciudad francesa y han protestado de manera tajante. «Todo esto lo va a pagar el consumidor. [Ursula] Von der Leyen no es consciente de la que se puede liar aquí. Las cosas de comer van a valer mucho más», ha asegurado el presidente de Asaja, Pedro Barato, quien ha entrelazado la crisis de los fertilizantes con Mercosur y los recortes que la Comisión quiere llevar a cabo en la PAC.
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