Foment del Treball, patronal de las grandes empresas catalanas, ha presentado este martes su Libro Blanco sobre el Absentismo Laboral, uno de los grandes objetivos de la patronal en su lucha contra lo que definen un «coste inasumible» para las empresas, y principal promesa de campaña electoral de su presidente, Josep Sánchez Llibre (que revalidó mandato en mayo de este 2026).
Foment del Treball cifra en 9,11 millones las bajas alcanzadas en 2025, frente a las 5,97 millones de 2019, y urge a tomar medidas
Foment del Treball, patronal de las grandes empresas catalanas, ha presentado este martes su Libro Blanco sobre el Absentismo Laboral, uno de los grandes objetivos de la patronal en su lucha contra lo que definen un «coste inasumible» para las empresas, y principal promesa de campaña electoral de su presidente, Josep Sánchez Llibre (que revalidó mandato en mayo de este 2026).
Entre otras medidas, la patronal propone una batería de medidas entre las que se encuentra recuperar la causa de despido objetivo por baja médica o revisar los complementos por incapacidad temporal.
En la presentación ante los medios reunidos en Barcelona, Sánchez Llibre ha insistido en que el aumento de bajas por contingencias comunes -que definen como «principal componente del absentismo» al suponer el 80% de las horas de ausencia de los trabajadores en 2025, a pesar de que su duración se reduce en los últimos años- está lastrando la competitividad de las empresas. Así, ahora Foment busca regresar a los datos de 2019, que cifra en 5,97 millones de bajas por contingencia común frente a las 9,11 alcanzadas en 2025 (y que suponen un 53% más). En más detalle, señalan que fueron 660.952 las bajas derivadas de contingencias profesionales.
«De esta cantidad, 16.115 millones fueron asumidos directamente por las empresas. En Catalunya, el coste total se situó en 6.279 millones, de los cuales 3.074 millones recayeron sobre las empresas», recalca la patronal.
Así que Foment quiere recuperar el despido objetivo por absentismo, excluyendo la discapacidad, y simplificarlo para aplicarlo cuando el trabajador se ausente de forma repetida o tenga una baja muy larga, con independencia de la causa. Dicho despido, que permitía extinguir el contrato por faltas intermitentes aun justificadas, fue parte de la reforma laboral del PP de 2012, que el Ejecutivo actual derogó en 2020.
«No queremos la misma ley de 2012, pero sí algo parecido», ha precisado Jordi García Viña, catedrático de Derecho del Trabajo de la UB y miembro del grupo redactor del documento. La patronal ha reconocido que la situación es compleja y que es difícil estimar el nivel de «fraude» por ausencias laborales.
«El absentismo es un fenómeno complejo y de naturaleza multifactorial. No hay una única solución», ha expresado Yésika Aguilar, directora de Relaciones Laborales y Asuntos Sociales de Foment, en la presentación. Y también, «un problema global que empieza a ser inasumible para la economía y para nuestra sociedad», según Sánchez Llibre.
En este sentido, entre las medidas propuestas se incluye modificar el artículo 20.4 del Estatuto -«la regulación actual es bastante ineficaz»- para que la empresa pueda tener información de la baja y el alta el mismo día, así como una comunicación permanente con el trabajador -sin opción de desconexión digital- o eliminar el consentimiento del trabajador para los reconocimientos médicos.
Encauzado a la defensa de la sostenibilidad de las empresas, el Libro Blanco -que sigue a la iniciativa arrancada por Foment en 2023- explica que las ausencias de los trabajadores y la Seguridad Social se ha duplicado en seis años, de 16.647 a 33.280 millones de euros, en base a los datos de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT). Para paliar el gasto extra, la patronal catalana sugiere que las empresas dejen de asumir la prestación de los días 4 a 15 y que estas sean de pago directo por las gestoras o mutuas con financiación de la Administración, y que se elimine la obligación de cotizar durante la baja y el pago delegado. «Hay que dotar de más protagonismo a las mutuas para que asuman la asistencia sanitaria y la rehabilitación de los procesos. Disponen de los recursos», ha argumentado Sánchez Llibre.
Por otra parte, la patronal ha propuesto revisar a fondo en la negociación colectiva los complementos de la prestación por incapacidad temporal y eliminarlos en las bajas por contingencias comunes, un «cambio de modelo» para reducir costes y desincentivos a volver al trabajo. «No puede ser que a un trabajador le salga igual ir a trabajar o quedarse en casa», ha subrayado Sánchez Llibre.
Estos complementos, que las empresas pagan sobre la prestación pública (el 60% de la base reguladora entre los días 4 y 20), figuraban en 2024 en los convenios que cubren al 73,27 % de los trabajadores con convenio, según el Libro Blanco. El texto va más allá y plantea modificar la Ley General de la Seguridad Social para impedir estas cláusulas y declarar nulas las que ya recogen los convenios.
Por otro lado, Foment recoge entre sus medidas el cuidado de la salud mental, dada su relevancia a raíz de la pandemia del Covid-19 «y que afecta principalmente a determinados colectivos». La patronal urge al sistema público de sanidad asumir el papel protagonista en la aplicación de programas y medidas correspondientes a este tipo de enfermedades.
Los jóvenes han sido señalados como uno de los principales colectivos en el que crecen las bajas laborales: los datos de Foment señalan que en 2025 hubo 42,75 bajas mensuales por cada 1.000 trabajadores de 16 a 35 años, frente a la media mensual de 25,43 entre los mayores de 55. Una situación muy distinta a la dada en 2018, cuando este era el último grupo, que registraba la incidencia más alta. Pero, en paralelo, la patronal ha reconocido que las bajas de los mayores de 55 años son mucho más largas, con una duración media de 86,74 días en 2025, frente a 21,17 días entre los trabajadores de 16 a 35 años.
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