<p>El <strong>Fondo Monetario Internacional (FMI)</strong> ha hecho las cuentas de cuánto se beneficiaría la Unión Europea si tuviera un mercado tan integrado como el de Estados Unidos. Fundamentalmente, la productividad subiría en algo más de veinte puntos y el PIB per cápita, que ahora es muy favorable a los norteamericanos, se igualaría. Europa es un mercado más grande y con más población, pero está fragmentado por barreras de política interna que dificultan el tránsito de mercancías y trabajadores y ahuyentan la inversión. El ahorro de los europeos se dirige a Estados Unidos, cuyas empresas y mercados de capitales ofrecen mejores rentabilidades, precisamente por estar mejor integrados.</p>
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha hecho las cuentas de cuánto se beneficiaría la Unión Europea si tuviera un mercado tan integrado como el de Estados Un
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha hecho las cuentas de cuánto se beneficiaría la Unión Europea si tuviera un mercado tan integrado como el de Estados Unidos. Fundamentalmente, la productividad subiría en algo más de veinte puntos y el PIB per cápita, que ahora es muy favorable a los norteamericanos, se igualaría. Europa es un mercado más grande y con más población, pero está fragmentado por barreras de política interna que dificultan el tránsito de mercancías y trabajadores y ahuyentan la inversión. El ahorro de los europeos se dirige a Estados Unidos, cuyas empresas y mercados de capitales ofrecen mejores rentabilidades, precisamente por estar mejor integrados.
El nuevo informe, que abunda en lo que Mario Draghi y Enrico Letta apuntaron en sus documentos durante 2024, señala algunos aspectos novedosos. Los grandes hubs de producción europeos se benefician del efecto aglomeración que provocan al atraer capital y trabajadores más formados. Sin embargo, las ganancias de productividad que acarrea esa densidad son inferiores a las estadounidenses y, además, quedan enredadas en la burocracia proteccionista que cada país desarrolla por su cuenta.
Ahora que está tan en boga hablar de inmigración, el FMI apunta que una mayor integración de mercados desencadenaría una migración entre europeos que minimizaría los problemas de conflictividad, pues los trabajadores podrían ir agrupándose por especialización en los centros de producción más adecuados a sus habilidades. Europa no es tan homogénea como Estados Unidos en términos nacionales y culturales, por lo que no es previsible una movilidad interna tan flexible, aunque sí mayor que la que existe actualmente.
Más allá de las cuestiones culturales, a la movilidad interna en la Unión Europea le ha surgido un problema tan común como debería serlo su mercado: la falta de acceso a la vivienda es un impedimento en la mayoría de los países avanzados, muy especialmente en los del sur del continente por el efecto del turismo.
Aunque se generaran las condiciones de integración deseadas por el FMI, nuestro país tiene que superar sus propios problemas de productividad. El informe del Fondo asegura que la española es una de las economías cuyos centros de producción densos generan un avance de productividad más débil. En este aspecto son mucho más ágiles los países pequeños, como Bélgica u Holanda. Algo puede tener que ver que, a las barreras entre Estados, España sume las autonómicas y municipales.
Actualidad Económica
