La presidenta de Foro Nuclear analiza la prórroga de la central de Almaraz y también el futuro de las siete centrales españoles, cuyo cierre sigue agendado y, si no hay cambios, tendrá lugar entre 2030 y 2035
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- ¿Qué valoración hace de la prórroga del cierre de Almaraz?
- Es muy positiva: creo que es una noticia estupenda para Extremadura, para España, para el conjunto del sistema eléctrico español y para la industria y los consumidores. Si no se hubiera aprobado esta renovación, el cierre habría sido irreversible en el año 2027 y 2028 y hubiéramos tenido que dejar de contar con las centrales de Almaraz y, posiblemente, con el resto de las centrales a continuación. La propia orden ministerial ya reconoce que la central nuclear apoya al sistema eléctrico, aporta estabilidad. Es verdad que ahora hay algunos planes de inversiones para mejorar la estabilidad de la red, pero actualmente no están en servicio. Además es libre de emisiones de CO2, con lo cual nos ayuda a cumplir con los objetivos climáticos y en estos momentos de crisis energética ayuda a desplazar el gas, con lo cual baja los precios. Ayuda a nuestra industria a ser más competitiva y a los hogares a llegar a fin de mes, con lo cual esta prórroga ha sido una buena noticia para todos.
- ¿Por qué se retrasó tanto? El Gobierno lo ha justificado por los altos precios por la guerra de Irán, pero ya se dispararon con la de Ucrania.
- Es cierto que ha sido siguiendo el procedimiento establecido. Se solicitó el 30 de octubre de 2025. Desde 2022 ya había problemas parecidos a los actuales con el precio del gas, pero la solicitud de la renovación de la licencia se hace en el año 2025. Desde octubre a julio es un plazo adecuado: el Consejo tiene que revisar todos los papeles, todos los estudios que hay sobre la gestión de vida de la central, la seguridad, etc. En julio el Consejo informa favorablemente al Ministerio sobre la renovación de licencia y el Ministerio tarda desde julio hasta el 12 de agosto en sacar la Orden Ministerial. Realmente ese tiempo es breve y es lo que se tarda. Creo que la decisión del Ministerio no ha tardado demasiado y el plazo del Consejo también es razonable.
- ¿Volverá a haber debate sobre la continuidad nuclear en 2029? No sólo por la propia nuclear, sino porque es posible que el sector gasista tarde unos años en recuperarse de la situación actual.
- Sí. En 2022 tuvimos una crisis, ahora en el año 2026 tenemos otra… No sabemos cómo va a continuar en el futuro, pero parece claro que es algo que puede ser largo. Y, además, la dependencia de los combustibles fósiles, sea cual sea su precio, es algo de lo que España y el conjunto de la Unión Europea quieren huir. Están trabajando, lo dijo Ursula von der Leyen en el discurso del estado de la Unión, en duplicar de aquí al año 2040 el uso de la electricidad y no ser dependientes del combustible fósil. Sabemos que cualquier crisis geopolítica puede suponer un sobrecoste que no puede asumir la industria española ni europea. Por tanto, aunque se resuelva esta crisis, la tendencia siempre va a ser intentar ser independientes. Para ello necesitamos más uso de la electricidad y la renovable es una buena salida, pero también necesitamos nuclear.
- ¿Por qué?
- La combinación hace que el sistema sea más estable. Hay épocas en las que no hay viento y el sol, por supuesto, solamente opera en las horas centrales del día. No hay almacenamiento todavía desarrollado para que podamos tener renovables todo el día, ni tampoco las redes están desarrolladas para llevar las renovables a otros lugares donde no las hay. Por tanto, la nuclear es fundamental hoy y puede que en el 2029 también.
- Ustedes siempre han mantenido que estaban a favor de su continuidad, pero con otra carga impositiva. Finalmente no fue así.
- España debe reconocer la aportación de la energía nuclear a la transición ecológica y abordar la fiscalidad que compromete su continuidad. Tras la renovación de Almaraz, llega el momento de decidir si se mantiene la actual política energética, con el cierre de cuatro reactores en el año 2030, o se renuevan sus autorizaciones de funcionamiento con una perspectiva de largo plazo. La experiencia internacional ofrece una referencia: más de un tercio del parque nuclear cuenta con licencia para operar hasta los 60 años. Sin embargo, las centrales españolas siguen soportando una gran asfixia tributaria que discrimina a esta tecnología frente a otras y que no tiene equivalente en otros países europeos. Esta situación penaliza su competitividad y compromete su viabilidad económica, por lo que será imprescindible una solución tributaria para evitar su cierre. No es un tema que se haya olvidado, si hablamos de 60 años, sería necesario hacer una revisión de fiscalidad.
- Entonces, ¿a día de hoy es rentable la nuclear para las empresas?
- La carga impositiva es muy alta. Hay estudios que dicen que desde 2019 hasta ahora ha subido un 70% y alcanza el 40% de los costes totales de la energía nuclear. Ya es muy competitiva en los gastos de operación y mantenimiento, pero, en ocasiones, debido a la carga impositiva hace que su viabilidad económica esté amenazada. Hemos visto periodos en primavera, sobre todo, cuando los precios eran cero por la renovable, que las entradas nucleares han tenido que parar porque estaban a pérdidas. Las nucleares no van a parar unas horas al día, como puede ocurrir con los ciclos combinados. Es verdad que normalmente pueden cubrir más los costes durante las horas nocturnas o cuando entra algas pero, la rentabilidad de las nucleares está amenazada ahora mismo por la carga impositiva.
- ¿Tienen solución el mercado eléctrico y el exceso de producción a mediodía, cuando el precio es más bajo?
- Los precios afectan a todo el mercado. El mercado es igual para todas las tecnologías y todos entran en igualdad de condiciones. Por lo tanto, si en las horas centrales del día cada vez entra más más fotovoltaica y, además, con el autoconsumo se precisa menos, no es rentable para ninguna tecnología. La solución sería aumentar la demanda en esas horas solares. El almacenamiento y las redes, también, porque permitirán que puedas guardar la solar y destinarla a otras horas. Pero ahora mismo los vertidos que estamos viendo son debido a que la demanda no ha subido acorde a lo que teníamos en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima. Y se espera, tanto por centros de datos, inteligencia artificial como por la electrificación de transporte, industria y calor, que aumente la demanda.
- ¿Se sintieron señalados durante el apagón y en los días posteriores?
- El día del apagón algunas de las centrales nucleares no estaban operando. Tanto una unidad de Almaraz como Cofrentes estaban paradas debido a la alta penetración renovable y no pudieron apoyar a la red como podrían haber hecho. La existencia de esta fuente de energía, que es firme y es síncrona, red ayuda a que no haya inestabilidad de tensión. ¿Hubieran podido las centrales nucleares haber hecho algo más de estar todas en operación? Es posible. Todas operaron de acuerdo a diseño, no hubo ningún problema: arrancaron los generadores diésel y no causaron ningún consumo extra, sino que esperaron a que ya hubiera estabilidad y se conectaron a la red.
- ¿Entonces?
- Bueno señaladas, realmente, no. Creo que las centrales nucleares hicieron su papel y que hemos visto que posteriormente, con la operación reforzada, ya se conectan más ciclos combinados, el equivalente a 10 ciclos combinados más, con el coste que yo conlleva. Con lo cual, la nuclear es un apoyo a la red, como ahora mismo se ha reconocido.
- España es de los pocos países que está cerrando su parque.
- Efectivamente, es el único país del mundo que tiene centrales que piensa cerrarlas. Alemania es cierto que llegó a cerrarlas todas. Luego ha reconocido en algún caso que ha sido un error y que ha sido la transición ecológica más cara de la historia. Ahora están hablando de fusión. Y Bélgica, por ejemplo, ha cambiado totalmente su plan de desmantelamiento de centrales y lo ha revertido. En otros países han pasado cosas similares: Suecia abolió la ley que impedía volver a construir centrales y se van a construir nuevas, Italia recientemente también aprobó una ley que apoyaba la energía nuclear, en Polonia tienen un apoyo a la energía nuclear del 92%… Es un país que depende mucho del gas y cercano a Rusia. Es verdad que resulta bastante contradictorio con las tendencias que hay actuales y con el discurso que tiene la Comisión Europea.
- ¿Qué consecuencias habría?
- El mercado eléctrico tendría que reemplazar con muchas más fuentes de energía y compensadores síncronos, que son más inversiones para estabilizar la red. Luego, los precios también serían una un inconveniente, porque la industria sería menos competitiva. Y la industria nuclear española vería muy afectados sus puestos de trabajo, aparte de todos los que suponen las centrales nucleares. Hay unos 30.000 puestos de trabajo aproximadamente que están asociados a la industria nuclear en España. También hay otras empresas que están atraídas por España, como el caso de Westinghouse, por la tradición nuclear. Puede ser que estas empresas se fueran de España y también los estudiantes y los profesionales que tenemos. La buena noticia es que con el prestigio que tenemos y el crecimiento que hay del sector en todo el mundo, tendrían trabajo. La mala noticia es la fuga de talento.
- ¿Ha cambiado la percepción de la nuclear de la sociedad española?
- Se han realizado encuestas que referencian que se ha visto un cambio. Algunas hablan ya de dos terceras partes de la sociedad a favor. Y, sobre todo, se ve un vuelco tras el apagón: pasó del 44% en 2023 al 66% en 2025.
- Pero el estigma del residuo siempre estará ahí. Nadie los quiere cerca.
- Bueno, en su día cuando se habló de ese almacenamiento [centralizado] ya se llegó a una a una localización y hubo varias localidades que se ofrecieron, entre ellas, las que ya tienen centrales nucleares. El almacén geológico profundo en España deberá estar en funcionamiento en el año 2073. Ahora mismo se almacenan en las centrales de una forma totalmente segura. Los residuos ya están aquí, desde que se crearon las centrales nucleares, pero ahora mismo lo que supone el combustible es solamente un 5% del total, con lo cual operar más años aumentaría el volumen total de residuos en un porcentaje muy pequeño.
- ¿Habrá alguna central en funcionamiento en España en 2036?
- El deseo es que lo haya. La verdad es que las centrales están completamente preparadas para operar. Están en la cuarentena y la mayoría de las centrales tienen una licencia de operación de 60 años. Y hay algunas centrales son similares a las de Almaraz y Ascó que tienen una licencia de operación de 80 años en Estados Unidos. Están en la plenitud de su vida operativa, prescindir de ellas parece que sería un error estratégico y sería estupendo que haya un debate más sosegado, fuera de ideologías, para considerar la energía nuclear un complemento a la energía renovable en nuestra transición ecológica.
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