Mathieu Bihet (Lieja, 1991) es el ministro de Energía del Gobierno de Bélgica, y está al frente de la apuesta decidida que el Ejecutivo de coalición que dirige Bart de Wever ha realizado por la energía nuclear. Quiere hacerse con todas las instalaciones del país, ampliar su vida útil e incluso reiniciar las que ahora mismo están paradas. El político liberal insiste en que es la mejor solución para el país desde un punto de vista económico, productivo e incluso climático. Y cree que ese mismo camino es el que debe seguir la UE. Esto es, justo el planteamiento contrario al del Gobierno de Pedro Sánchez.
El Ejecutivo belga ha paralizado el apagón al que se dirigía el país y ya está negociando con Engie la compra de las instalaciones nucleares. «Ha llegado el momento de la lucidez», incide
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Mathieu Bihet (Lieja, 1991) es el ministro de Energía del Gobierno de Bélgica, y está al frente de la apuesta decidida que el Ejecutivo de coalición que dirige Bart de Wever ha realizado por la energía nuclear. Quiere hacerse con todas las instalaciones del país, ampliar su vida útil e incluso reiniciar las que ahora mismo están paradas. El político liberal insiste en que es la mejor solución para el país desde un punto de vista económico, productivo e incluso climático. Y cree que ese mismo camino es el que debe seguir la UE. Esto es, justo el planteamiento contrario al del Gobierno de Pedro Sánchez.
- ¿Cuál es la posición del Gobierno de Bélgica respecto a la energía nuclear? ¿Qué medidas quiere llevar a cabo en el marco de las negociaciones con Engie?
- Antes que nada, hay que contextualizar. Bélgica tiene una historia nuclear profunda. Desde los años 50, desarrollamos en nuestro país prácticamente toda la cadena de valor nuclear civil. La ruptura se produjo con la ley del 31 de enero de 2003, que organizó la salida programada de la nuclear y prohibió cualquier nueva construcción. Ese desfase entre la decisión racional, científica e industrial y la utopía, o incluso el dogma, de determinadas formaciones políticas generó dudas y vacilaciones. Resultado: en 2026 pasamos de seis GW a dos GW de capacidad nuclear. El actual Gobierno ha optado por una nueva orientación. Las negociaciones se centran en la posible adquisición de la totalidad de las actividades nucleares de Engie. Una adquisición integral, que incluiría todo el parque nuclear, el personal afectado y todas las filiales nucleares.
- ¿El objetivo es paralizar y revertir el apagón nuclear?
- El reto que tenemos es reconstruir todo después del intento de destruir el sector nuclear que se produjo en el pasado. Y lo asumo plenamente. Nuestro acuerdo de Gobierno prevé tanto la prolongación del mayor número posible de unidades existentes como el desarrollo de nuevas capacidades.
- ¿Se volverán a poner en marcha las centrales actualmente paradas?
- No excluimos ninguna posibilidad respecto a las unidades actualmente detenidas. Reactivar infraestructuras existentes puede presentar ventajas en términos de plazos y costes. Prolongar la vida útil de una unidad nuclear es la opción menos costosa para producir electricidad descarbonizada. Pero una decisión así debe basarse en un análisis técnico, industrial y financiero extremadamente riguroso. Ese es precisamente el objetivo de la due diligence actualmente en marcha. Mientras tanto, las actividades de desmantelamiento han quedado suspendidas en todas las unidades paradas.
- ¿Por qué impulsan la energía nuclear?
- La demanda eléctrica en Bélgica debería más que duplicarse de aquí a 2050, especialmente debido a la electrificación de la industria, el transporte y la calefacción. Y nuestras capacidades actuales no permitirán responder a esa evolución. Si no actuamos desde hoy, corremos el riesgo de sufrir escasez, una subida duradera de los precios y una mayor dependencia del exterior. Depender del suministro de gas natural, provenga de Rusia, de Estados Unidos o de Oriente Próximo, es un riesgo importante. Y eso sin hablar del impacto climático. Además, Bélgica no es un país especialmente favorecido para el desarrollo de las energías renovables, que suelen ser intermitentes. Por todo ello, la energía nuclear es la solución lógica. El tiempo de la ingenuidad y de la inacción ha terminado. Ha llegado el momento de la lucidez.
- ¿Qué beneficios espera para los ciudadanos y las empresas?
- En primer lugar, un beneficio en términos de soberanía y autonomía. Las recientes crisis han demostrado hasta qué punto la dependencia energética puede debilitar nuestras economías y a nuestros ciudadanos. En segundo lugar, un beneficio económico e industrial. La energía nuclear es un sector de excelencia que sostiene miles de empleos altamente cualificados en Bélgica. También constituye una herramienta importante para atraer inversiones industriales y ofrecer mayor visibilidad a las empresas electrointensivas que necesitan una electricidad estable y competitiva. Existe igualmente un beneficio directo para los ciudadanos: una energía más estable y más segura permite proteger mejor a los hogares frente a las crisis de precios y los problemas de suministro. Y además, la energía nuclear es un aliado de nuestros objetivos climáticos, especialmente para las generaciones futuras.
- También se observa un apoyo creciente a la energía nuclear desde la Comisión Europea. ¿Es la vía que debería seguir Europa?
- Europa está regresando progresivamente a un enfoque más pragmático de su política energética. Las crisis geopolíticas, la volatilidad de los precios de la energía y los retos de soberanía han cambiado profundamente la percepción sobre la energía nuclear. La ideología antinuclear se ha estrellado contra el muro de la realidad y de los hechos, y creo que Bélgica está recuperando esa lucidez.
- ¿Cómo valora las voces que siguen siendo críticas con la energía nuclear? ¿Es una energía peligrosa?
- Los discursos puramente catastrofistas ya no se corresponden con la realidad actual del sector nuclear. Los estándares de seguridad han evolucionado enormemente, especialmente en Europa, donde las centrales están sometidas a controles extremadamente estrictos. La energía nuclear forma hoy parte de las pocas fuentes capaces de producir masivamente electricidad descarbonizada de manera continua y gestionable.
- El Gobierno español sigue adelante con su apagón nuclear ¿Cree que una decisión así podría terminar perjudicando a consumidores y empresas? ¿Podría provocar una pérdida de competitividad económica?
- Cada Estado es libre de definir su propio mix energético, en función de su geografía, de su tejido económico, de sus recursos naturales y de sus decisiones políticas. Y no me corresponde comentar las decisiones adoptadas por mis colegas. La situación de España también es distinta a la de Bélgica. España dispone de un potencial solar excepcional y de una menor densidad de población, lo que influye naturalmente en su estrategia energética. Pero el debate no debe ser ideológico. La cuestión central es la seguridad de suministro, la competitividad económica y los objetivos climáticos. Para un país industrializado, garantizar una energía disponible, descarbonizada y asequible es esencial tanto para los hogares como para las empresas
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