La relación transatlántica amenaza ruina, y Europa busca la respuesta al asalto del trumpismo desde Estados Unidos y, con sus aliados de extrema derecha, desde dentro de las fronteras del continente. El canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente francés, Emmanuel Macron, defendieron este viernes en Múnich la democracia europea y sus libertades frente a quienes la socavan, en una réplica a los ataques del vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, en el mismo foro hace un año.
Alemania y Francia responden unidos al discurso del vicepresidente Vance del año pasado. También abren un diálogo sobre la protección nuclear del continente pese a sus divergencias en otras áreas
La relación transatlántica amenaza ruina, y Europa busca la respuesta al asalto del trumpismo desde Estados Unidos y, con sus aliados de extrema derecha, desde dentro de las fronteras del continente. El canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente francés, Emmanuel Macron, defendieron este viernes en Múnich la democracia europea y sus libertades frente a quienes la socavan, en una réplica a los ataques del vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, en el mismo foro hace un año.
“En la era de la gran rivalidad entre potencias, ni siquiera Estados Unidos será suficientemente fuerte para ir solo”, advirtió Merz. “Es la hora de una Europa fuerte”, dijo Macron. Sus palabras en la primera jornada de la Conferencia de Seguridad respondían al discurso que Vance pronunció en Múnich en febrero de 2025. Entonces, los europeos quedaron desconcertados, como boxeadores en la lona, tras acusar el número dos de la Administración Trump a los líderes de la Unión Europea de no respetar la democracia y arengar a la extrema derecha continental.
Merz citó el viernes en Múnich a Vance, y la sentencia según la cual hay una “brecha” entre EE UU y Europa. “Tenía razón con esta descripción”, admitió. Pero, en un mensaje dirigido tanto a Washington y al movimiento trumpista MAGA como a sus aliados autóctonos, la extrema derecha de Alternativa por Alemania, declaró: “La guerra cultural del movimiento MAGA en EE UU no es la nuestra. La libertad de expresión termina, para nosotros, cuando esta expresión se usa en contra de la dignidad humana y de nuestra Ley Fundamental”.
El canciller, entre aplausos del selecto público de ministros de decenas de países, diplomáticos, militares y expertos, añadió: “Y tampoco creemos en los aranceles y el proteccionismo, sino en el libre comercio y en los acuerdos climáticos. Y defendemos la Organización Mundial del Comercio, porque estamos convencidos de que los desafíos globales solo los solucionaremos juntos”.
¿Agasajar a Donald Trump o desafiarlo? ¿Aspirar a la plena soberanía europea o asumir que la dependencia respecto a Estados Unidos es irrenunciable? Las actuales diferencias entre Merz y Macron en Europa –sobre el endeudamiento común, sobre el futuro avión de combate conjunto, sobre la conveniencia de abrir un diálogo con el presidente ruso, Vladímir Putin– complican la respuesta. Pero en Múnich, sin dar por rota la relación transatlántica que consideran irrenunciable, los líderes europeos impulsaron un reposicionamiento europeo ante la hostilidad de Washington. Nada será igual.
“Es un momento transformador”, comentaba Ivo Daalder, exembajador de EE UU ante la OTAN, en los pasillos del hotel Bayerischer Hof. “Si alguna vez ha habido una hora decisiva para Europa, es esta. Y la pregunta es: ¿Será Europa capaz de estar a la altura?” “Las posiciones recientes de la Administración de EE UU son un motivo más para que Europa haga más”, observaba el expresidente de la Comisión Europea José Manuel Durão Barroso, también presente en Múnich. “Es un gran incentivo, como lo fue la agresión de Putin contra Ucrania. Si Europa no reacciona ahora, ¿entonces cuándo?”
El mensaje de Merz fue doble, entre el desafío ante la deriva del trumpismo y la ruptura del orden internacional, y la convicción de que la relación transatlántica es necesaria y no dejará de serlo. “No me convence cuando se pide, a veces de manera demasiado refleja, que Europa renuncie a Estados Unidos como aliado”, dijo. “Esta Europa será un buen socio y aliado de EE UU si es respetado, y se nos debe respetar”, coincidió Macron. La Alianza Atlántica no ha muerto, pero, como dijo el canciller, debe “refundarse”.
En un eco de las palabras de Merz, Macron también se refirió a Vance, aunque sin citarlo. El presidente francés lamentó la “tendencia a despreciar Europa” y a pintarla como “un continente represivo en el que no hay libertad de expresión y en el que los hechos alternativos son lo mismo que la verdad”. “Es importante que profundicemos en la regulación para preservar la integridad de nuestra democracia”, dijo. “Cuando hay libertad de expresión, hay respeto, hay reglas”.
Protección nuclear
Macron y Merz desvelaron en Múnich que estudian las modalidades para que la bomba atómica de Francia, único país de la UE en poseerla, proteja al resto de Europa. Es un debate complejo, porque atañe a lo más sagrado de la soberanía nacional y al arma más destructiva. Hace años que Francia lleva proponiendo a Alemania este diálogo, sin éxito. Pero la constatación de que EE UU se ha convertido en un aliado poco fiable ha llevado a Merz a aceptar esta oferta.
“He iniciado las primeras conversaciones con el presidente francés, Emmanuel Macron, sobre una disuasión nuclear europea”, anunció Merz solemnemente. Precisó que esta iniciativa debía estar “estrictamente enmarcada” en la OTAN. Macron explicó que se trata de “articular la doctrina francesa” con el interés común europeo, y recordó que el general Charles de Gaulle, en los años sesenta, ya veía la bomba francesa como una defensa para otros países europeos.
La convergencia francoalemana en Múnich no oculta las profundas diferencias entre los dos países que históricamente han impulsado la UE. En los últimos días han aflorado a la superficie del debate político europeo relevantes discrepancias entre las dos principales capitales de la UE, con respecto a la oportunidad de nuevas emisiones de deuda conjunta o de entablar conversaciones directas con Moscú. Francia es favorable a ambas cuestiones, mientras que Alemania es reticente.
Las discrepancias van más allá, y afectan gravemente, por ejemplo, al proyecto para un Futuro Sistema de Combate Aéreo (FCAS), paralizado y herido casi de muerte por las divergencias. Estas cuestiones afloraron en Múnich, con múltiples referencias en las intervenciones de los dos líderes. Macron manifestó su voluntad de mantener en vida el FCAS y su apoyo a la emisión de eurobonos, pero sin entrar en polémicas. Merz explicó su perplejidad sobre el diálogo con Putin, sin criticar a quienes lo defienden. No citó a Macron, pero se entendió.
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