<p>Todo amante del cine, e incluso cualquier persona que haya visto algun película del inmenso repertorio salido de Holliwood, ha visto interpretar a <strong>Udo Kier</strong> algún papel. El actor alemán, que acumuló 275 papeles entre el cine europeo y Estados Unidos, ha muerto a los 81 años. Kier falleció este domingo por la mañana, según confirmó su pareja, <strong>Delbert McBride</strong>, a la revista ‘Variety’. Su amigo, el fotógrafo <strong>Michael Childers</strong>, anunció en redes sociales que el actor murió en un hospital de Palm Springs, California, aunque no ha trascendio la causa del fallecimiento.</p>
De su prolífica trayectoria dijo una vez: «100 de mis películas son malas, 50 se pueden ver con una copa de vino y 50 son buenas»
Todo amante del cine, e incluso cualquier persona que haya visto algun película del inmenso repertorio salido de Holliwood, ha visto interpretar a Udo Kier algún papel. El actor alemán, que acumuló 275 papeles entre el cine europeo y Estados Unidos, ha muerto a los 81 años. Kier falleció este domingo por la mañana, según confirmó su pareja, Delbert McBride, a la revista ‘Variety’. Su amigo, el fotógrafo Michael Childers, anunció en redes sociales que el actor murió en un hospital de Palm Springs, California, aunque no ha trascendio la causa del fallecimiento.
Con una mirada penetrante e inconfundible, Kier realizó múltiples colaboraciones con Rainer Werner Fassbinder, Gus Van Sant y Lars von Trier, e interpretó con frecuencia a villanos y monstruos. Su carrera no se limitó al cine, ya que trabajó también en televisión, en videoclips, e incluso en videojuegos,
«Me gustan las películas de terror. Si haces papeles pequeños o de invitado, es mejor ser malvado y asustar al público que ser el tipo que trabaja en una oficina postal y vuelve a casa con su mujer y sus hijos. Te recuerdan más», comentó en una ocasión al ser preguntado por sus papeles, la mayoría como actor secundario.
Nacido como Udo Kierspe en Alemania en 1944, definió su infancia en la Alemania de posguerra como «horrible». «Mi padre ya estaba casado y tenía tres hijos cuando yo nací, y mi madre no lo sabía. Así que crecimos en la pobreza. No tuvimos agua caliente hasta que yo tenía 17 años», contó en 2002 a ‘The Guardian’.
A los 16 años, trabó amistad con un joven Rainer Werner Fassbinder y más tarde se mudó a Londres para estudiar inglés. Allí comenzó su carrera como actor, en un primer momenro centrada en el cine de terror. Su primer papel destacado fue en la película de miedo ‘La maca del diablo’, en 1970. Después, fue escogido por Paul Morrissey para interpretar a Frankenstein en Carne para Frankenstein (1973) y a Drácula en Sangre para Dracula (1974).
En los años 80 conoció al joven y provocador director danés Lars von Trier, quien lo contrató para su adaptación televisiva de Medea en 1987, iniciando así una colaboración que duraría décadas. Kier, que además era padrino del hijo de Von Trier, apareció en ‘Epidemic’, ‘Europa’, ‘The Kingdom’, ‘Breaking the Waves’, ‘Dancer in the Dark’, ‘Dogville’, ‘Melancholia’ y ‘Nymphomaniac: Vol. II’.
Gus Van Sant, admirador de sus interpretaciones en Frankenstein y Drácula, le ofreció su primer papel estadounidense en ‘My Own Private Idaho’ (1991). Madonna, fan de esa película, lo incluyó como su marido en su libro ‘Sex’ (1992) y luego en los videoclips de ‘Erotica’ y ‘Deeper and Deeper’. Kier también apareció en vídeos de Supertramp, Korn y Eve.
Durante los años 90, Kier encadenó pequeños pero recordados papeles en numerosas producciones de Hollywood como ‘Ace Ventura’, ‘Johnny Mnemonic’, ‘Armageddon’, ‘End of Days’ y ‘Blade’. Ya en su madurez, apareció en las películas de S. Craig Zahler ‘Brawl in Cell Block 99’ y ‘Dragged Across Concrete’, y protagonizó la comedia ‘Swan Song’ (2022). Su última película fue el thriller político ‘The Secret Agent’. También aparecerá en OD, el próximo videojuego de terror del creador japonés Hideo Kojima junto al productor Jordan Peele
De su prolífica trayectoria dijo una vez: «100 de mis películas son malas, 50 se pueden ver con una copa de vino y 50 son buenas».
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