<p>La escritora <a href=»https://www.elmundo.es/la-lectura/2026/01/05/69579039e85ece9b338b458d.html»><strong>Marta Jiménez Serrano</strong></a> estuvo a punto de morir por una negligencia de su casera. Una<strong> intoxicación por monóxido de carbono</strong>. El gas se escapó de una caldera que no había pasado las revisiones correspondientes y que, incluso aunque tenía avisos de estar defectuosa, la casera nunca cambió. También estuvo a punto de morir su pareja de entonces, el también escritor Juan Gómez Bárcena y su gato. Se salvaron por muy poco. Por la suerte, por una Coca-Cola y por los trabajadores del SUMMA 112, que la sacaron inconsciente a punto del coma. Cinco años después, Marta abre la herida y lo cuenta en <i><strong>Oxígeno </strong></i>(Alfaguara, 2026) un libro brillante que es a la vez memoria, novela, exploración del trauma y denuncia.</p>
Oxígeno, de Marta Jiménez Serrano, es un libro brillante que es a la vez memoria, novela, exploración del trauma y denuncia
La escritora Marta Jiménez Serrano estuvo a punto de morir por una negligencia de su casera. Una intoxicación por monóxido de carbono. El gas se escapó de una caldera que no había pasado las revisiones correspondientes y que, incluso aunque tenía avisos de estar defectuosa, la casera nunca cambió. También estuvo a punto de morir su pareja de entonces, el también escritor Juan Gómez Bárcena y su gato. Se salvaron por muy poco. Por la suerte, por una Coca-Cola y por los trabajadores del SUMMA 112, que la sacaron inconsciente a punto del coma. Cinco años después, Marta abre la herida y lo cuenta en Oxígeno (Alfaguara, 2026) un libro brillante que es a la vez memoria, novela, exploración del trauma y denuncia.
En Oxígeno Marta hace una lista de las cosas que se hubiera perdido si no estuviera viva. A esa lista habría que añadirle ahora que nunca hubiera escrito este libro que, desde su lanzamiento hace tres semanas, no ha parado de agotar ediciones y situarse en las listas de los más vendidos.
En Instagram la cuenta de le_petit_patito analiza con mucha ironía zulos de dudosa habitabilidad. Sus ya míticos «lujo, lujo» o «corred que vuela», se han incorporado a la jerga millenial y centennial. Los vídeos se llenan de comentarios divertidos de quienes tenemos el privilegio de no vivir en un zulo. A veces aparece un antiguo inquilino que dice «yo viví ahí xd», quizá sin ser del todo consciente de que haber vivido ahí implica también haber salido vivo. Porque alquilar según qué cosas (me niego a llamarlos pisos, me niego a llamarlos casas) puede ser hoy una ruleta rusa, como enseña muy bien Marta en Oxígeno. Zulos sin ventilación o con ventanas diminutas, celdas en las que a veces es hasta imposible ponerse de pie, con calderas defectuosas y caseros y caseras muchas veces irresponsables.
Oxígeno es también una investigación literaria sobre el momento en el que el cuerpo decide levantarse y vivir. Un bellísimo canto a la vida y un libro importante porque puede ayudar a otras personas a seguir aquí. Esta semana negra y trágica no parábamos de repetirnos la famosa cita de Carmen Martín Gaite, de Lo raro es vivir, con la que también empieza el libro de Marta: «Lo raro es vivir. Que estemos aquí sentados, que hablemos y se nos oiga, poner una frase detrás de otra (…), que no nos duela nada (…) y lo más raro es que lo encontramos normal». Pues sí que es raro, pero qué maravilla estar viva, ser Marta Jiménez Serrano, escribir así de bien, respirar, respirar, no sucumbir y quedarse aquí para contarlo.
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