<p>El insólito plante de <a href=»https://www.elmundo.es/espana/sumar.html»>Sumar</a> en el Consejo de Ministros y el pulso al <a href=»https://www.elmundo.es/e/ps/psoe-partido-socialista-obrero-espanol.html»>PSOE</a> para forzar cambios en el <a href=»https://www.elmundo.es/espana/2026/03/20/69bd1491e4d4d8475b8b4575.html»>real decreto</a> por la guerra de Irán para introducir medidas sobre vivienda y sobre los márgenes de las empresas puso ayer de nuevo el foco en una pregunta que sobrevuela sobre la cabeza del socio minoritario cada vez que hay una gran choque o un escándalo relacionado con el PSOE: ¿por qué Sumar asume el desgaste de las posiciones socialistas y no se marcha del Gobierno?</p>
Antepone proteger la «isla» progresista de Europa entre su debilidad y el riesgo ante unas elecciones
Audio generado con IA
El insólito plante de Sumar en el Consejo de Ministros y el pulso al PSOE para forzar cambios en el real decreto por la guerra de Irán para introducir medidas sobre vivienda y sobre los márgenes de las empresas puso ayer de nuevo el foco en una pregunta que sobrevuela sobre la cabeza del socio minoritario cada vez que hay una gran choque o un escándalo relacionado con el PSOE: ¿por qué Sumar asume el desgaste de las posiciones socialistas y no se marcha del Gobierno?
Esto mismo se le ha preguntado cuando se han dado el histórico y millonario plan de rearme, los casos de corrupción que afectan al corazón mismo del PSOE, el mantenimiento de las relaciones con Israel, el bloqueo de medidas sobre la vivienda -que Sumar señala como el gran problema del país- o los casos de acoso sexual de socialistas. Estos son ejemplos que tensaron enormemente la relación entre los socios, pero a lo más que ha llegado el «enfado» de Yolanda Díaz ha sido exigir a Pedro Sánchez que cambiara «de arriba abajo» a los miembros del Gobierno. Un órdago que el presidente ninguneó y que no tuvo reacción por parte de la vicepresidenta. Como tampoco la hubo en ninguno de los casos anteriores más allá de hacer visibles sus discrepancias.
Cuando se pregunta, los ministros de Sumar y la cúpula de los partidos rechazan con vehemencia romper con el PSOE y enfatizan que hay que defender un Gobierno que es una «isla» progresista en Europa y casi el mundo. Un bien al que hay que «cuidar» porque es bueno para la gente, aun con las limitaciones que tiene con un Congreso con mayoría de derechas. Su misión, recalcan siempre, es orientar que ese Gobierno funcione con las «coordenadas» más progresistas posibles, orientarlo a la izquierda. «Hemos demostrado que Sumar está para gobernar y lograr avances», dijo ayer Ernest Urtasun, «ése es el papel de Sumar, estar en el Gobierno para transformar y es en lo que siempre vamos a trabajar».
Romper y salir del Gobierno sería tanto como precipitar la convocatoria automática de elecciones. Y el espacio que hoy representa Sumar está en una situación de profunda debilidad y no tiene ni candidato.Sería algo así como ir voluntariamente al matadero. Con la carga histórica de poder haber precipitado la llegada de Vox el Gobierno.
En un escenario de salida del Ejecutivo pero con un Sánchez dispuesto a resistir en solitario sin convocar elecciones, la situación de Sumar tampoco sería muy diferente. ¿Qué habría hecho el próximo jueves con el decreto de medidas por la guerra de Irán si no se hubieran aceptado las dos medidas por las que se plantó ayer? ¿Habría votado en contra? Díaz estaría en una posición endiablada porque cualquier golpe al Ejecutivo sería tanto como empujar a Sánchez a adelantar las elecciones. Además, un Sumar que se marchase para acabar votando en el Congreso con PP y Vox y contra un presidente que sus votantes valoran especialmente bien podría llevar al espacio al desastre.
Y también sería dar la razón a Podemos, que viene despreciando la capacidad transformadora de las medidas que aprueba el Consejo de Ministros y negando a Sumar que haya representado a una izquierda valiente. De hecho, le presenta como una izquierda «subordinada» y «sumisa» a lo que ordena Sánchez.
El argumento central por el que es muy difícil que haya unidad en la izquierda al PSOE es que los partidos de Sumar y Podemos no comparten el mismo objetivo. Más allá de filias y fobias, Sumar reivindica este Gobierno, pone en valor lo que ha hecho y su leit motiv es lograr que revalide. Los morados, al contrario. Impugnan este Ejecutivo, desmerecen lo que ha hecho Sumar y plantean una relación con el PSOE a la gresca. O sea, a la que se dio en los tiempos de la crisis de la ley del sí es sí.
Sumar sufre cuando el PSOE le ningunea, le lleva a contradicciones o le fuerza con medidas que no quiere, pero a estas alturas de la legislatura no hay vuelta atrás. Se decidió entrar en minoría y se acabará ahí, peleando lo que se pueda, usando sus bazas cuando la ocasión lo propicie, pero a la vez sabiendo que no tiene las cartas para echar ningún órdago. Porque sólo puede perder.
España
