<p>Extremadura, el escenario que peor pintaba entre <a href=»https://www.elmundo.es/e/pp/pp-partido-popular.html»>PP</a> y <a href=»https://www.elmundo.es/e/vo/vox.html»>Vox</a> para llegar a un acuerdo de legislatura, pasa a convertirse (a falta de cerrar unos últimos flecos) en el laboratorio y el modelo a seguir entre ambas formaciones para un pacto en el resto de las autonomías donde se han celebrado ya comicios en las últimas fechas (Aragón y Castilla y León) y quien sabe, si lo necesitará <strong>Juanma Moreno</strong>, en mayo en Andalucía. Paradoja de la política actual y de sus protagonistas, que andaban a la gresca pública hasta hace bien poco pero que parece, por fin, aparcan sus desencuentros y evitan así la repetición electoral en esta comunidad autónoma.</p>
Cierran un preacuerdo en Extremadura como laboratorio para un futuro marco de entendimiento entre ambas formaciones
Extremadura, el escenario que peor pintaba entre PP y Vox para llegar a un acuerdo de legislatura, pasa a convertirse (a falta de cerrar unos últimos flecos) en el laboratorio y el modelo a seguir entre ambas formaciones para un pacto en el resto de las autonomías donde se han celebrado ya comicios en las últimas fechas (Aragón y Castilla y León) y quien sabe, si lo necesitará Juanma Moreno, en mayo en Andalucía. Paradoja de la política actual y de sus protagonistas, que andaban a la gresca pública hasta hace bien poco pero que parece, por fin, aparcan sus desencuentros y evitan así la repetición electoral en esta comunidad autónoma.
La fórmula, al menos en los últimos días, parece funcionar, después de tres meses sin apenas contacto y con descalificaciones y exabruptos en redes sociales entre representantes de ambos partidos. Eso ha quedado ya en el olvido. Lo hacen además sin esconderse, sin la clandestinidad que han marcado los (pocos) encuentros existentes hasta ahora. Y con la presencia in situ en Mérida de Miguel Tellado, el secretario general del PP, que pasó durante muchas semanas a estar en el ojo de huracán para Vox, por encima incluso de María Guardiola, a ser un interlocutor válido y fundamental para limar asperezas.
Hacia Tellado había dirigido Vox la responsabilidad por la falta de acuerdos, no sólo en Extremadura, pero con él parece haberse desatascado casi todos los puentes que había rotos, pero que se había encargado ya de reconducir, cuando peor lo tenía, la presidenta en funciones de la Junta, sobre todo por el fondo y la forma de su discurso de la investidura fallida, unido a todas sus últimas comparecencias donde había bajando el tono contra el partido de Abascal. De hecho, asumió algunos de sus postulados, como el del feminismo, que allanaron el camino. En ella ya no estaba el problema, lo estaba, para Vox, en Génova.
De hecho, en las últimas semanas, el ambiente de pacto estaba tan cerca que muchos en las filas PP de Extremadura estaban convencidos de que se iba a firmar en días. No ocurrirá, según los propios protagonistas, hasta después de Semana Santa, siempre teniendo en cuenta que el plazo termina el 3 de mayo para no volver a las urnas. Esa es, ahora sí, la fecha límite.
Lo significativo de este miércoles es que cuando se desveló (EL MUNDO había publicado que se iba a producir una reunión de ‘alto nivel’ este miércoles) que Tellado no estaba en el Congreso y que viajaba a Extremadura para reunirse con Vox, ni tan siquiera entonces, el partido de Abascal suspendió el encuentro. Había un precedente, donde había ocurrido justo lo contrario. Porque Vox siempre ha exigido al PP extremeño hermetismo y que no se filtrara absolutamente nada de los encuentros. Ni la fecha, ni el lugar, ni los contenidos.
Así ocurrió el pasado 26 de febrero. Entonces se supo que Tellado, junto a Marta Valera, la jefa de gabinete de Alberto Núñez Feijóo, iban a viajar a tierras extremeñas para mantener un encuentro cuando peor estaban las negociaciones. Vox reaccionó pegando un portazo y no tuvo reparos en suspender, de forma unilateral, el encuentro. Este miércoles, no. No es que hubiera ‘luz y taquígrafos’, ni mucho menos, pero la reunión se mantuvo, no se negó públicamente cuando fue publicada y por tanto, como gran novedad, por fin el encuentro salió de la clandestinidad. Por parte de Vox esta vez sí estuvieron Óscar Fernández, portavoz en la Asamblea de Extremadura; Montserrat Lluís, secretaria general adjunta; José María Figaredo, portavoz nacional de Economía, Energía y Desregularización; y Carlos Hernández Quero, portavoz nacional de Vivienda. Esta visualización no había ocurrido nunca.
Ambos partidos pactaron al mismo tiempo citar a la prensa a las 16.00 horas, cada uno por separado, eso sí, y a las puertas de la Asamblea de Extremadura, donde se había mantenido el cónclave. No había precedentes. Porque ni en las negociaciones para la legislatura anterior de Guardiola -parecidas en su complejidad a ésta- ni en estos tres meses anteriores, donde hubo tres encuentros de dirigentes regionales de ambos partidos- e compareció tras la finalización de los mismos. Ésta fue la gran novedad de este miércoles. Es verdad, que rehusaron comparecer Miguel Tellado y María Guardiola (lo hizo Abel Bautista, que llevaba varias semanas sin hablar) y por parte de Vox se pusieron todos delante del micrófono, los dirigentes autonómicos y los nacionales (hablarían Óscar Fernández y Figaredo, de la ejecutiva de la calle Bambú.
Ambas formaciones ‘vendieron’ buena voluntad para el acuerdo (lo había hecho en la misma línea la semana pasada Óscar Fernández), aunque siempre con cautela entre ambas formaciones, que negaron que ya estuviera todo cerrado. Esta vez, no se descalificaron entre ellos y hasta se unieron en un enemigo común, sin citarlo expresamente, ni dar más datos: «Intentos externos de entorpecer un posible acuerdo mediante filtraciones y tergiversaciones». Se habían también unido para apuntar ambos a la prensa. Ya tienen un enemigo común. El acuerdo avanza, y ya no existen guerras públicas entre ellos. Ahora, ambos apuntan al exterior.
De la misma manera, no desvelaran cuestiones trascendentales del futuro acuerdo, a pesar de que las elecciones se celebraron el 21 de diciembre del año pasado y se convocaron el pasado mes de octubre, ya sin presupuestos en el anterior ejercicio y éste, con una Extremadura paralizada. Y ahora, en cambio, los términos utilizados por PP y Vox reflejan que ambas formaciones están al borde del acuerdo para formar gobierno.
«Medida a medida, partida a partida», repite el portavoz en Extremadura de Vox. Pero no desvela en cuáles de ellas, tampoco el PP, han alcanzado aproximarse. Además, aseguran que no han hablado del reparto de consejerías, aunque entrevistas para los nuevos cargos a ocupar en la administración las siguen haciendo. A ambas formaciones les queda poco más de un mes -y hay que convocar un pleno en la Asamblea para las votaciones en este periodo- para cerrarlo definitivamente. La ‘hoja de ruta’ es que están centrados en el acuerdo programático. Luego, aseguran, llegará el momento del reparto de competencias. Al borde la bocina de la repetición electoral, pero sin traspasarla. Ahora sí.
Por el momento, hablaron de la tasa autonómica de los impuestos que se aplica a la central nuclear de Almaraz, pendiente de cierre por parte del Gobierno, o las partidas presupuestarias que entrará en vigor en cada una de las consejerías para que entren a funcionar las medidas que pide Vox así como su calendario de ejecución en materia de vivienda o regadíos. Curiosamente, y ante la prensa, esta vez no se habló nada de políticas de menores inmigrantes que lleguen a la región, uno de los principales escollos entre ambos partidos, como las políticas de igualdad, (tampoco se citaron este miércoles ante los periodistas), para llegar a un acuerdo y que provocó, según argumentó entonces el partido de Abascal, la salida de los gobiernos de coalición con el PP en el verano de 2024.
En este sentido, también hay un principio de acuerdo para expresar la voluntad de que los presupuestos se aprueben durante los cuatro años de la legislatura y no queden bloqueados -como en la anterior legislatura- que fue el motivo alegado por María Guardiola para el anticipo electoral
La próxima semana continuarán con las negociaciones. Eso aseguraron, siempre con el deseo del PP de que se cierre «cuanto antes mejor», según Abel Bautista, quien subrayó que «se había avanzado mucho». Vox no tiene tanta prisa. No la ha tenido nunca. Pero ahora sí lo ve más cerca porque, en su opinión, hay un cambio de actitud del PP, una «clara voluntad» en María Guardiola, de llegar a un «buen acuerdo» para la formación de un gobierno que permita la llegada del «cambio» a la región que, puntualizó, todavía no ha llegado, en referencia a que en la pasada legislatura las políticas fueron continuistas, según su opinión, con respecto a las que venía aplicando durante décadas el PSOE en esta comunidad autónoma.
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