<p>La secretaria general de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo y candidata a secretaria general de la ONU acudió a Madrid para dar una charla el XV Aniversario de EsadeGeo. «Me parece muy importante entender que el mundo de hoy es muy distinto al de 1945», explica en conversación con EL MUNDO. «Y la capacidad de Naciones Unidas de lograr el acompañamiento de un ecosistema con más capacidades que en el pasado sería muy importante para que se pueda dedicar a aquello en lo que es insustituible: sigo creyendo que en un mundo de tantas contradicciones el tener instituciones fuertes es indispensable», detalla.</p>
La secretaria general de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo hace un llamamiento para que las instituciones financieras internacionales puedan llenar el vacío en la inversión a nivel mundial
La secretaria general de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo y candidata a secretaria general de la ONU acudió a Madrid para dar una charla el XV Aniversario de EsadeGeo. «Me parece muy importante entender que el mundo de hoy es muy distinto al de 1945», explica en conversación con EL MUNDO. «Y la capacidad de Naciones Unidas de lograr el acompañamiento de un ecosistema con más capacidades que en el pasado sería muy importante para que se pueda dedicar a aquello en lo que es insustituible: sigo creyendo que en un mundo de tantas contradicciones el tener instituciones fuertes es indispensable», detalla.
- ¿Qué podemos esperar en el comercio internacional en 2026?
- Creo que vamos a ver un debilitamiento del comercio internacional en 2026. Pero hemos visto una gran resiliencia del comercio en 2025. Parte de ello fue la anticipación a los aranceles: a principios de año hubo un comercio exagerado por esa anticipación. Y también vemos tendencias estructurales que creemos que van a seguir en 2026 seguirán siendo parte de la base de resiliencia del comercio.
- ¿Cuáles?
- Son tres. La primera es el aumento en los servicios, lo que más está creciendo dentro del comercio internacional: representan el 15% del comercio, pero el 40% del crecimiento. Esta dinámica seguirá presente en 2026. En ese sentido, hay que recordar que los servicios no están sujetos a la nueva ola de aranceles y de tarifas que se han impuesto en 2025. La segunda es que hemos visto un comercio muy dinámico sur-sur. Y esa es una tendencia estructural. Hoy en día, el comercio sur-sur representa el 30% del comercio total, igual que el norte-norte, que era el dominante. Ha tenido un gran dinamismo, ha crecido alrededor del 9% anual y esperamos que ese dinamismo se siga manifestando en 2026. El último punto es la exuberancia, digamos, de la inteligencia artificial. Los proyectos de inteligencia artificial requieren de muchos elementos de comercio y, por lo tanto, también han sido un factor dinamizador del comercio mundial.
- Han sido unos años de muchas tensiones. ¿Hemos salido más resilientes o aún no nos hemos recuperado del golpe?
- La respuesta, desgraciadamente, no es igual para todos, porque hay países que se recuperaron bastante bien después del covid, pero muchos de los países en desarrollo se vieron enfrentados a altísimas tasas de interés, lo que afectó mucho a su endeudamiento. Por lo tanto, tenemos un problema de alto endeudamiento en los países en desarrollo, especialmente en los más vulnerables. Son países que para no dejar de pagar la deuda dejan de invertir en el desarrollo, porque no pueden hacer las dos cosas. Hay una crisis de desarrollo en muchos de los países precisamente más vulnerables del mundo. Y esos países han sido doblemente afectados por el tema de los aranceles.
- ¿En qué sentido?
- De acuerdo a nuestros números, los países menos adelantados (lo que se llama en inglés least developed countries), 45 países en el mundo que tienen una tasa promedio de arancel del 27%. Eso es más de lo que tiene Europa, más de lo que tienen los países desarrollados. Y, por lo tanto, están doblemente afectados: no es solo que les aumentaron las tarifas, sino que se las aumentaron más que a los demás, lo que no tiene sentido. Nosotros hemos hecho un llamado a revisar el impacto de los aranceles en los países menos adelantados por parte de Estados Unidos. Y también hemos sido una voz a favor de extender los accesos unilaterales preferenciales de los que gozaba especialmente la parte subsahariana de África, lo que se llamaba AGOA. Era un acceso preferencial sin aranceles al mercado estadounidense
- Tal vez la crisis más paradigmática fue el bloqueo del Evergiven. Puso de manifiesto lo débil de las cadenas y lo mucho que nos puede afectar cualquier evento.
- Tiene razón. Precisamente UNCTAD, la organización de Comercio y Desarrollo de Naciones Unidas, sacó un documento donde hablaba de los cuellos de botella en el comercio internacional. Pero estos son cuellos de botella geográficos. Lo que pasó con el buque en el canal de Suez es muy claro; lo que está pasando en el mar Rojo, es muy claro también: ahora hay una desviación de las rutas por el tema de los ataques en el mar Rojo. Nosotros somos más optimistas con el cese al fuego temporal que hubo y creemos que algunas de las líneas marítimas están volviendo al mar Rojo, pero si la situación en Yemen se deteriora seguiremos con esa desviación a través de el cabo de la Esperanza, que hace las rutas mucho más caras, mucho más largas y, además, con una mayor emisión de gases invernadero. Después tenemos el estrecho de Malaca, por el que pasa la mayor parte del comercio que viene de Asia. Son puntos que no podemos diversificar en el sentido de que son esenciales en las conexiones logísticas para el comercio internacional.
- Se produjo también por la guerra de Ucrania. Usted participó en las negociaciones.
- Sí, lo vivimos también con la guerra en Ucrania con el mar Negro. Se produjo un aumento enorme de precios en los mercados internacionales en los granos que incrementó enormemente el índice de precios a los alimentos de la FAO. Y ahí vimos un efecto tremendo sobre las poblaciones porque el aumento del precio de los alimentos afecta enormemente a la población más pobre del mundo. Estábamos a las puertas de una crisis alimentaria y ahí fue donde surge la iniciativa de Naciones Unidas, donde yo dirijo la negociación en uno de los equipos con Rusia y Martin Griffiths dirige la negociación con Ucrania. Logramos abrir el corredor de granos y bajar los precios internacionales un 23%. Pero es otro ejemplo del gran impacto que se tiene cuando uno de los puntos logísticos colapsa. No se tiene en ese punto logístico, sino en el mundo entero, porque el comercio es como el agua: se distribuye a todos lados y el bienestar en muchos países depende del comercio.
- ¿Está aumentando la desigualdad?
- Sí, está aumentando la desigualdad. Fíjese que las cuatro tecnológicas más importantes del mundo tienen capitalizaciones que son mayores que todo el producto interno bruto de África. Eso tiene que llamarnos la atención. Y la movilidad social se ha detenido en muchos países y es parte de la desilusión con la globalización de muchos sectores que no han visto mejorar su vida en la misma medida que los sectores que sí se ligaron mucho más al comercio internacional.
- Los países menos desarrollados están avanzando en desarrollo, pero, según sus datos, su comercio tiende mucho a realizarse con los países del entorno (nearshoring) o con aliados políticos (friendshoring). ¿Puede frenar esto la tendencia positiva?
- Sí. La geopolítica y la geoeconomía están hoy más ligadas que nunca. O sea que la geoeconomía ha perdido grados de libertad con respecto a la geopolítica. Y uno ve eso en el aumento del friendshoring. Fuimos la primera institución que midió el aumento en el friendshoring y no se veía una actividad tan dinámica en el nearshoring. Eso lo que refleja es que la geopolítica y la geoeconomía son hoy en día mucho más interdependientes. No puedo decir que son dos caras de la misma moneda, porque todavía no son idénticas, pero efectivamente hay una gran influencia de la geopolítica en la geoeconomía.
- ¿Se pueden dar círculos viciosos? Sin comercio no hay desarrollo y sin este no hay comercio.
- Los países pequeños y medianos son países mucho más abiertos; en general, son países que dependen mucho más del comercio. Por supuesto, para desarrollarse los países necesitan comercio e inversión. Y una de las cosas que está más afectada hoy en día por la alta incertidumbre y por la volatilidad de las políticas es, precisamente, la inversión. Hemos visto en dos años consecutivos una caída de la inversión extranjera directa y una caída en promedio en el mundo en desarrollo. Ahí tenemos un problema. Hemos hecho un llamado para que las instituciones financieras internacionales puedan llenar ese vacío. Si la percepción del riesgo es muy alta necesitamos que el sector financiero internacional público pueda disminuir el riesgo percibido por los actores privados y combinar la inversión privada con los proyectos públicos. Si no hacemos eso seguiremos teniendo una escasez de capital en los países en desarrollo y no podremos construir ni la infraestructura ni las condiciones para un crecimiento dinámico en el futuro.
- Entiendo que a esto se refiere cuando dice que el sistema financiero se debe adaptar a las necesidades de la economía. ¿Pero cómo se convence al sistema financiero de esto?
- El G20 tuvo una muy importante iniciativa, que fue pedir un documento para la revitalización de los bancos de desarrollo multilaterales. Y de ese ejercicio surgió un camino que fue presentado por el Banco Mundial y se han hecho reformas en el Banco Mundial en esa dirección y también en los instrumentos del Fondo Monetario Internacional. Por ejemplo, el fondo fiduciario para la resiliencia y la sostenibilidad. Han sido innovaciones que son muy bienvenidas. El problema es que todavía no tenemos la escala que pueda responder a las necesidades del mundo en desarrollo. Hemos perdido la capacidad de enfrentar la magnitud de los problemas. Y estos son instrumentos muy importantes para los países en desarrollo. El otro tema que hemos puesto en la mesa es la deuda, donde tenemos mucho más trabajo que hacer. Los países no han dejado de pagar, no ha vuelto a haber más defaults de los países en desarrollo, pero 3.400 millones de personas viven en países que gastan más en el servicio de la deuda que en educación o en salud. Al final lo que estamos haciendo es posponer un problema que va a explotar, porque si no podemos invertir en salud ni en educación, en las capacidades de la población para enfrentar el mundo que viene, tendremos problemas muy serios y de inestabilidad en muchos países.
- Ha mencionado la IA. ¿Cómo afecta al comercio? Puede mejorar procesos, pero ¿hasta el punto de compensar la pérdida de puestos de trabajo?
- Así como yo creo en la importancia del comercio para muchos países como elemento para el desarrollo, una estrategia de desarrollo es mucho más que una estrategia comercial. Y por eso es muy importante que haya una política activa en la estrategia para poder apoyar a los sectores que se tienen que reconvertir dentro de una estrategia comercial. Porque eso no pasa automáticamente y, efectivamente, puede haber ganadores y perdedores en una estrategia comercial. Si el Estado no tiene una estrategia para los perdedores, ahí se generan situaciones de frustración y de insatisfacción con las políticas comerciales. Una política de desarrollo tiene que ir mucho más allá. Y tiene que haber una política de diversificación productiva, porque la mayor parte de los países en desarrollo siguen siendo países dependientes de la producción de commodities y están sujetos a mayor volatilidad de los precios internacionales y no producen los empleos para los jóvenes más educados que estamos teniendo en todos nuestros países. Una política de diversificación productiva activa es absolutamente necesaria para producir los empleos de calidad que las poblaciones demandan hoy en día. Sí creo que las políticas de digitalización pueden permitirle a los países una mayor diversificación productiva y saltarse una etapa de desarrollo. Son tecnologías de amplio espectro bien utilizadas pueden servir para acelerar el desarrollo en muchos países. Pero necesitamos invertir en infraestructuras, en capacidades en la población y en una buena gobernanza del mundo digital.
- ¿Cuáles serían las claves de su mandato si fuese elegida secretaria general de Naciones Unidas?
- A mí me parece muy importante entender que el mundo de hoy es muy distinto al de 1945. El mundo de hoy tiene más capacidades, más población educada, más organizaciones regionales y en la sociedad civil. Y, por lo tanto, Naciones Unidas tiene que poder apoyarse en esas capacidades, en esa diversidad. Naciones Unidas es única pero no está sola. Y la capacidad de Naciones Unidas de lograr el acompañamiento de un ecosistema que tiene más capacidades hoy en día que en el pasado sería muy importante para que se pueda dedicar a aquello en lo que es insustituible: sigo creyendo que en un mundo de tantas contradicciones el tener instituciones fuertes es indispensable. La fragilidad de las instituciones se revertirá en un mundo más frágil y más conflictivo. Por eso tenemos que fortalecer Naciones Unidas, pero ser multilateralista hoy es ser reformista.
Actualidad Económica
