<p>Hay un dicho que dice que la palabra es el arma más poderosa. Y en un pleno en el Congreso para hablar sobre la guerra en Oriente Próximo y la posición de nuestro país y las medidas tomadas, las intervenciones de <strong>Pedro Sánchez </strong>y <strong>Alberto Núñez Feijóo</strong> fueron munición pesada contra el rival. Fuego constante, con algún que otro misil. El presidente del Gobierno, por momentos, pareció que se adentraba en un ejercicio de oposición al <strong>José María Aznar</strong> de 2003, que decidió que España se involucrara en la guerra de Irak.</p>
«Es importante recordar, no olvidar para no cometer los errores que se cometieron en el pasado», defienden Sánchez y su equipo
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Hay un dicho que dice que la palabra es el arma más poderosa. Y en un pleno en el Congreso para hablar sobre la guerra en Oriente Próximo y la posición de nuestro país y las medidas tomadas, las intervenciones de Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo fueron munición pesada contra el rival. Fuego constante, con algún que otro misil. El presidente del Gobierno, por momentos, pareció que se adentraba en un ejercicio de oposición al José María Aznar de 2003, que decidió que España se involucrara en la guerra de Irak.
Fue uno de los elementos principales que articuló su comparecencia en la Cámara Baja. «Nos arrastró a esa locura porque quería sentirse importante»; «Una guerra a cambio de ego. La dignidad de todo un país a cambio de esa foto -junto a Bush fumando sentados en un sofá con los pies sobre una mesa-»; «El mayor desastre geopolítico del mundo desde Vietnam»; «En Europa esta guerra, la guerra de, entre otros, Aznar, provocó tensiones entre los Estados miembros»; «No estamos ante el mismo escenario que en la guerra ilegal de Irak. Estamos en algo mucho peor, mucho peor».
Sánchez ya había resucitado el grito del No a la guerra como proclama para defender su posición contraria a las acciones militares unilaterales de EEUU e Israel y a la respuesta de Irán. Como argumento para no permitir a Donald Trump usar las bases en suelo español de Rota y Morón en el marco de este conflicto.
«Es un debate 100% político. Hablamos de la posición de nuestro país sobre la guerra, por eso recordamos Irak y todo lo que supuso. Porque fue una decisión política del PP meternos en una guerra ilegal y por eso lo echamos con el no a la guerra», defienden fuentes gubernamentales sobre la estrategia del presidente del Gobierno de mirar al pasado para abordar el presente. «No sabemos qué pasará en el futuro, pero de la historia tenemos que aprender. Para explicar nuestra posición tan contundente tenemos que explicar de dónde venimos».
En aquellas semanas de febrero miles de jóvenes salieron a las calles para expresar su rechazo a la guerra. Hace 22 años de la guerra de Irak. En el Gobierno buscan hacer pedagogía y que las nueva generaciones sepan y recuerden lo que pasó entonces, conscientes de su factor movilizador. Porque aunque desde La Moncloa apuntan que el rechazo al conflicto bélico es mayoritario en la sociedad española, son los menores de 30 años los que suelen mostrar un mayor grado de implicación y movilización en estas causas.
«Es importante recordar, no olvidar para no cometer los errores que se cometieron en el pasado», defienden Sánchez y su equipo. En España, según datos del Instituto de la Juventud con información relativa a 2025, en España hay un total de 6.586.381 jóvenes españoles de 15 a 30 años. Cifra que se eleva a los 8 millones si se incluye a los jóvenes extranjeros. Su participación en las últimas elecciones generales fue del 80,7 % y un 37,8% ha participado en manifestaciones.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) recoge que a fecha de 2022 -último desglose disponible-, el número de jóvenes entre 18 y 30 años en España era de 5,3 millones. En Andalucía, esa cifra es de 1.073.522, un porcentaje de votantes muy a tener en cuenta de cara al próximo 17 de mayo, comicios donde María Jesús Montero, vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, será candidata. Una cita que supondrá también un examen al Gobierno por la fortísima vinculación de Montero con Sánchez, que anunciará en las próximas horas la nueva composición del Ejecutivo tras su salida, con nombres como Carlos Cuerpo o Elma Saiz en las quinielas de muchos.
No hay que olvidar que el voto joven es un nicho que protagoniza una importante disputa ahora mismo entre el PSOE -no a la guerra- y Vox -a favor del ataque de EEUU-, toda vez que ha ido habiendo un desplazamiento de votantes desde la formación socialista hacia el partido de ultraderecha. Los datos del último CIS -publicado hace una semana-, señalan que el 29,7% de los jóvenes entre 18 y 34 años se decantaría por el PSOE y el 30,8% por Vox.
Gestos como la gran presencia en últimamente en redes sociales como Tik Tok -usada mayoritariamente por los jóvenes- o el anuncio de destinar 2.559 millones a la inversión en becas son dos ejemplos de esa estrategia imberbe.
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