El uso de los fondos europeos de recuperación por parte de España, que según el Tribunal de Cuentas empleó 2.389 millones procedentes de Bruselas pagar pensiones, hace que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, vuelva a ser un problema para la responsable del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen. Ya lo fue con su negativa a elevar el gasto en Defensa, su cercanía a China o su postura en el ámbito migratorio, muy alejada de la del resto de la Unión Europea. Y ahora ha generado una situación que los países del norte, los denominados frugales, van a explotar.
Alemania, Países Bajos y Austria están criticando con dureza a España, y los frugales van utilizar la gestión española para a endurecer las negociaciones del presupuesto europeo y la posible deuda común
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El uso de los fondos europeos de recuperación por parte de España, que según el Tribunal de Cuentas empleó 2.389 millones procedentes de Bruselas pagar pensiones, hace que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, vuelva a ser un problema para la responsable del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen. Ya lo fue con su negativa a elevar el gasto en Defensa, su cercanía a China o su postura en el ámbito migratorio, muy alejada de la del resto de la Unión Europea. Y ahora ha generado una situación que los países del norte, los denominados frugales, van a explotar.
«Va a reforzar la resistencia de los países del norte a incrementar el presupuesto y a la deuda común», señalan fuentes diplomáticas de una nación del norte en conversación con este periódico. Esta postura, especialmente la relativa a los eurobonos, ha sido defendida y exigida precisamente por España. Y ya de inicio parecía muy complicado que algo así pudiese fructificar, pero las reacciones, especialmente desde Alemania, Países Bajos o Austria ya han dejado claro que las próximas negociaciones para el marco financiero 2028-2034 van a ser muy duras y van a complicar, y mucho, la labor de Von der Leyen.
Y poco va a importar a estas voces críticas que Bruselas haya apoyado a España. «La Comisión es consciente del asunto y está revisando el informe del tribunal español sobre esta investigación relativa al uso de los fondos Next Generation EU», afirmó la semana pasada el vicepresidente de Cohesión y Reformas, Raffaele Fitto.
«Aunque el pago de pensiones y otras formas de gasto corriente no son elegibles para reembolsos, sería posible que los Estados miembros utilicen temporalmente parte de la liquidez procedente de otros reembolsos para cubrir desembolsos presupuestarios. Este tipo de operaciones de gestión de tesorería por parte de los Estados miembros son temporales y no tienen impacto en la protección de los fondos de la UE. La Comisión comprueba claramente los sistemas nacionales de control y puede intervenir en casos de fraude, corrupción o conflicto de intereses», añadió el italiano, confirmando la información que había adelantado EL MUNDO. La UE, en definitiva, salió en defensa de Madrid ante las críticas que ya arreciaban desde Berlín o La Haya.
«Esta historia, sea cierta o no, confirmará a algunas personas en su análisis», retoman esas mismas fuentes diplomáticas. Y este matiz es importante, porque el Gobierno de España asegura que, en realidad, no se ha producido ningún tipo de pago de las pensiones con fondos UE. «Afirmar que se han desviado recursos del Plan de Recuperación para financiar las pensiones es rotundamente falso. Ni un solo euro del PRTR [Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia] ha ido a otro fin que no sea el Plan de Recuperación», afirman desde Moncloa, al tiempo que apuntan que se trata de un «reflejo presupuestario» y que «todo es legal».
No es lo que dice la Comisión, que sí sostiene que se han empleado fondos UE para el pago de pensiones. Y tampoco es lo que apunta el Tribunal de Cuentas. Pero incluso aunque Moncloa tuviese razón, la realidad es que la semilla de la crítica hacia España ya está sembrada. Y de manera muy profunda.
«Los impuestos alemanes financian la mala gestión socialista en Europa. La locura de las deudas comunitarias de la UE debe terminar: ¡un gobierno del AfD se encargará de ello!», publicó la semana pasada Alice Weidel, líder del partido de extrema derecha, en sus redes sociales. No se trata, evidentemente, de la canciller alemana, pero sí encabeza el partido que ahora mismo encabeza las encuestas en el país. La presión para Friedrich Merz va a ser muy importante.
También diferentes miembros del Parlamento Europeo han criticado con fuerza, en estas mismas páginas, al Gobierno de Sánchez. Y el Partido Popular Europeo (PPE) está siendo especialmente activo y duro con el uso por parte de España de los fondos europeos. También la semana pasada, desde las filas populares se le trasladó a la propia Von der Leyen el enfado que existe en el partido, que es el suyo. Fuentes de la Comisión confirmaron que esa conversación se produjo, y añaden que la presidenta del Ejecutivo evitó pronunciarse sobre este punto.
Y en la propia Comisión también hay responsables que miran con recelo a España. Prefieren no decir nada en público porque la versión oficial es la que apuntó Fitto, que además la tenía muy preparada y era evidente que había recibido instrucciones de trasladarla. Pero eso no sofocará las voces críticas y el malestar que existe dentro y fuera.
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