<p>No hace falta ser un lince para designar a la IA el papel de estrella absoluta en la actualidad tecnológica. La herramienta está de moda, cuenta con el respaldo de los inversores más poderosos del planeta y empuja a empresas y autónomos de todos los colores a enfrascarse con entusiasmo –y casi con furia– en abaratar el proceso productivo. Pero si algo caracteriza al emprendimiento es la variedad. Y una de las propuestas más desconocidas, originales y suculentas es la de<strong> ScrapAd,</strong> un marketplace con sello español para la compraventa de chatarra y metales reciclables.<br>Es probable que al leer la palabra que define el conjunto (chatarra), el lector arquee una ceja y ponga a trabajar el rodillo del prejuicio. Rememorará, quizás, una escena de adolescencia, a mediados de los ochenta, en la que un señor tira de un burro que a su vez tira de un carro cargado de hierro oxidado, restos de tuberías y tapacubos. Los más cinéfilos recordarán esas escenas de thriller donde el desguace se convierte en escenario de persecuciones, crímenes y escondites. Y, sin embargo, el sector mueve al año en todo el mundo cerca de 600.000 millones. «Es que esa chatarra es materia prima. La industria ha pasado de estar denostada a contar con el viento a favor de una regulación que incentiva y exige la sostenibilidad y la economía circular», apunta <strong>Sandra Montes, </strong>COO y cofundadora de la startup. «Tenemos crecimientos anualizados de más del 100% y eso pesa mucho», añade <strong>Samuel Ruiz</strong> (CEO), la otra mitad del proyecto desde el inicio.<br>Ese peso tiene varias traducciones. Una son las rondas. El pasado diciembre la compañía anunció una por valor de seis millones de euros liderada por <strong>Inclimo </strong>y <strong>Suma Capital, </strong>ambas gestoras especializadas en inversión de impacto. Esta operación se suma a las de 2021 (un millón) y 2023 (cinco millones) y acredita la confianza en la propuesta. También podría asumirse que esta proviene de otra cifra, las 35.000 toneladas transaccionadas con las que ScrapAd espera cerrar el año. Integran el equipo 30 profesionales en cinco oficinas, en Madrid, Éibar, Mánchester, Marsella y Varsovia.<br>Acumulan sendos emprendedores 12 años de experiencia en reciclaje, Montes desde aeronáutica y automoción y Ruiz desde las fundiciones. «Vimos lo difícil que resultaba encontrar el mejor destino para cada material y decidimos crear una plataforma que conectase a nivel internacional a compradores y vendedores, ofreciendo además servicios de financiación y logística end to end para hacer la vida más fácil al usuario», explican. La especialidad de ScrapAd son metales no ferrosos como el aluminio, el cobre y el acero inoxidable, donde el tique medio es mucho más alto. «El problema es que estos materiales tienen muchas especificidades. Se compra un tipo concreto de aluminio y el hecho de que nosotros conectemos oferta y demanda a ese nivel implica varias ventajas, pues se aprovecha mucho mejor el metal y el comprador pagará el precio óptimo porque obtiene justo lo que está buscando».</p>
Este ‘marketplace’ con sello español permite la compraventa de metales no ferrosos y movilizará 35.000 toneladas en 2026.
No hace falta ser un lince para designar a la IA el papel de estrella absoluta en la actualidad tecnológica. La herramienta está de moda, cuenta con el respaldo de los inversores más poderosos del planeta y empuja a empresas y autónomos de todos los colores a enfrascarse con entusiasmo –y casi con furia– en abaratar el proceso productivo. Pero si algo caracteriza al emprendimiento es la variedad. Y una de las propuestas más desconocidas, originales y suculentas es la de ScrapAd, un marketplace con sello español para la compraventa de chatarra y metales reciclables.
Es probable que al leer la palabra que define el conjunto (chatarra), el lector arquee una ceja y ponga a trabajar el rodillo del prejuicio. Rememorará, quizás, una escena de adolescencia, a mediados de los ochenta, en la que un señor tira de un burro que a su vez tira de un carro cargado de hierro oxidado, restos de tuberías y tapacubos. Los más cinéfilos recordarán esas escenas de thriller donde el desguace se convierte en escenario de persecuciones, crímenes y escondites. Y, sin embargo, el sector mueve al año en todo el mundo cerca de 600.000 millones. «Es que esa chatarra es materia prima. La industria ha pasado de estar denostada a contar con el viento a favor de una regulación que incentiva y exige la sostenibilidad y la economía circular», apunta Sandra Montes, COO y cofundadora de la startup. «Tenemos crecimientos anualizados de más del 100% y eso pesa mucho», añade Samuel Ruiz (CEO), la otra mitad del proyecto desde el inicio.
Ese peso tiene varias traducciones. Una son las rondas. El pasado diciembre la compañía anunció una por valor de seis millones de euros liderada por Inclimo y Suma Capital, ambas gestoras especializadas en inversión de impacto. Esta operación se suma a las de 2021 (un millón) y 2023 (cinco millones) y acredita la confianza en la propuesta. También podría asumirse que esta proviene de otra cifra, las 35.000 toneladas transaccionadas con las que ScrapAd espera cerrar el año. Integran el equipo 30 profesionales en cinco oficinas, en Madrid, Éibar, Mánchester, Marsella y Varsovia.
Acumulan sendos emprendedores 12 años de experiencia en reciclaje, Montes desde aeronáutica y automoción y Ruiz desde las fundiciones. «Vimos lo difícil que resultaba encontrar el mejor destino para cada material y decidimos crear una plataforma que conectase a nivel internacional a compradores y vendedores, ofreciendo además servicios de financiación y logística end to end para hacer la vida más fácil al usuario», explican. La especialidad de ScrapAd son metales no ferrosos como el aluminio, el cobre y el acero inoxidable, donde el tique medio es mucho más alto. «El problema es que estos materiales tienen muchas especificidades. Se compra un tipo concreto de aluminio y el hecho de que nosotros conectemos oferta y demanda a ese nivel implica varias ventajas, pues se aprovecha mucho mejor el metal y el comprador pagará el precio óptimo porque obtiene justo lo que está buscando».
Alrededor del negocio opera toda una coreografía. Imaginemos, por ejemplo, un fabricante de coches o aviones. El residuo se genera en su planta, de recortes de aluminio a virutas de titanio. Suele haber un reciclador que retira y almacena los restos y una fundición que los compra, derrite y devuelve a la industria. La virtud de los metales es que pueden ser reciclados en ciclos infinitos sin perder propiedades. Pero hace falta un director de orquesta, ScrapAd, que además se desenvuelve bien en la operativa, generando de modo automático los contratos y con un servicio de financiación que adelanta el cobro, pues los compradores suelen ser esas grandes fundiciones con pagos diferidos de 30 a 90 días y la tesorería de los proveedores (generalmente pymes) sucumbiría si nadie deshiciese el embudo. El aspecto logístico es tan desafiante como parece y hay que conocer a las navieras clave para contratar los contenedores necesarios y garantizar la entrega.
«La pura definición de escalabilidad es hacer mucho más con poco más», afirma Montes, en lo que parece ser la idiosincrasia empresarial española por excelencia. «Durante los primeros años contratábamos contenedores de uno en uno, pero hemos duplicado y triplicado volumen de año en año. Ya podemos estimar cuántos contenedores necesitaremos cada curso y eso estrecha la relación con el cliente», que agradece la fiabilidad y cuenta con el extra de la sencillez con que se resuelve el asunto documental y se plasman las integraciones con sus sistemas. ScrapAd está presente en unos 45 países de los cinco continentes y no tiene competencia directa en España, aunque sí en EEUU y Alemania.
Para salvaguardar la tranquilidad de sus usuarios, la startup con sede central en Madrid opera con la referencia de precios del LME, una suerte de IBEX del metal ubicado en Londres. En el marketplace español hay referenciados más de 100 materiales. Ruiz y Montes adelantan que ScrapAd trabaja en una nueva función que permite la trazabilidad en el ahorro de emisiones de CO2, pero sus calculadoras todavía no están certificadas. De momento, la monetización se nutre de la comisión que se cobra por cada transacción y el software con servicios añadidos se ofrece aún gratis. «Los índices de repetición son buenos, el reto es la captación del cliente», contextualiza el CEO.
«O reciclas o escarbas en las minas en busca de nuevos minerales. Las minas van a perdurar por una confluencia de diferentes intereses, pero su impacto medioambiental es muy superior al de usar metales reciclados. Impulsarlos en la producción tiene un efecto en cadena. Si obligas a Volkswagen, Volkswagen traslada esta obligación aguas abajo, a toda la cadena de suministro», coinciden Ruiz y Montes.
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