<p>The Beauty comienza con una modelo desfilando en una pasarela parisina. La modelo es Bella Hadid y la pasarela, una réplica de una de Balenciaga de hace cuatro años, con los modelos (¡y Kanye West!) caminando por un barrizal. En The Beauty no se refieren a Bella Hadid como Bella Hadid, pero el desfile embarrado de la serie sí es, en la ficción, de Balenciaga (lo dirán más tarde). Bella desfila incómoda, se encuentra mal, le pasa algo. Entonces explota y se lanza contra una invitada, a la que agrede y arrebata una botella de agua. Comienza así una huida hacia adelante hecha de sed y violencia. Finalmente Bella explota, esta vez literalmente, en plena calle. No es la única belleza sobrenatural que ha terminado así. Algo les está pasando a los guapísimos y las guapísimas: su temperatura corporal se dispara y terminan volando por los aires y poniéndolo todo perdido. Dos policías investigan el fenómeno. Ellos también son sospechosamente bellos.</p>
El creador insiste en establecer conexiones directas con la realidad pop desde ‘La sustancia’ a el Ozempic, pasando por ‘El ansia’, el caviar y los Phoskitos
The Beauty comienza con una modelo desfilando en una pasarela parisina. La modelo es Bella Hadid y la pasarela, una réplica de una de Balenciaga de hace cuatro años, con los modelos (¡y Kanye West!) caminando por un barrizal. En The Beauty no se refieren a Bella Hadid como Bella Hadid, pero el desfile embarrado de la serie sí es, en la ficción, de Balenciaga (lo dirán más tarde). Bella desfila incómoda, se encuentra mal, le pasa algo. Entonces explota y se lanza contra una invitada, a la que agrede y arrebata una botella de agua. Comienza así una huida hacia adelante hecha de sed y violencia. Finalmente Bella explota, esta vez literalmente, en plena calle. No es la única belleza sobrenatural que ha terminado así. Algo les está pasando a los guapísimos y las guapísimas: su temperatura corporal se dispara y terminan volando por los aires y poniéndolo todo perdido. Dos policías investigan el fenómeno. Ellos también son sospechosamente bellos.
The Beauty es, evidentemente, una serie de Ryan Murphy. Se nota en lo cuidado de su producción pero, sobre todo, en el desprejuicio con el que aborda una premisa de originalidad relativa. También es muy Murphy establecer conexiones directas con la realidad pop. The Beauty es La sustancia, el Ozempic, El ansia, el caviar y los Phoskitos. Como Bella Hadid y Amelia Gray (que también explota, eso le pasa por estar tan buena), esta nueva serie es divina y basurera, sofitisticada por momentos y mamarracha en general. Puritito Ryan Murphy, vamos.
Pero el creador de Nip/Tuck, Glee o American Horror Story tiene también valores incuestionables: hasta sus series menos vistosas son visualmente mejores que el 90% de la televisión actual y, como diseñador de repartos, su equipo es insuperable. En The Beauty, además de supermodelos (convertidas en pulpa sanguinolenta, eso sí), tenemos a Evan Peters, Rebecca Hall, Ashton Kutcher o Jeremy Pope. Y a Isabella Rossellini, porque Ryan Murphy no va a ningún sitio sin una diva en el bolso. Sus five essentials son estrellas, sexo, presupuesto, guiños y autoconciencia.
Pocas series de su factoría parecen haberse desviado del camino que les marcaron. Quizá por eso a veces pecan de cierto encorsetamiento. The Beauty es juguetona aunque también menos osada conceptualmente de lo que podría parecer en un principio. Sus referencias a La sustancia, los ultracuerpos o a la saga Alien ni son sutiles ni quieren serlo. La metáfora del Ozempic tampoco está nada camuflada. Quizá por eso funciona tan bien: ¿qué necesidad hay de dar rodeos cuando puedes construir una fábula sobre el aquí y el ahora que el público va a recibir encantado? Y es que el triste final de Bella y Amelia (en la serie, porque en la vida real no les podría ir mejor) es el resultado de una droga que es también una enfermedad de transmisión sexual. Para qué hacer las cosas más complicadas cuando así de simples son tan atractivas.
Con The Beauty, Ryan Murphy vuelve a la dicotomía que tan bien exploró en Nip/Tuck hace más de veinte años: el cuerpo bello y el cuerpo grotesco. Y sus derivadas: el cuerpo bello convertido en grotesco y el cuerpo grotesco percibido como bello. Y el sexo y el dinero ejerciendo de lubricantes de esas ecuaciones. Murphy no es un hombre especialmente apuesto, pero ha tenido a sus órdenes a los más guapos y guapas de Hollywood. Sabe de qué habla. Su reflexión sobre la belleza es muy interesante y muy 2026. The Beauty es, como se dice ahora, «el momento».
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